Bruselas

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, principal representante de la derecha radical en la UE y único dirigente comunitario que no ha roto sus lazos con Vladímir Putin, amenaza con hacer descarrilar el Consejo Europeo del 14 y 15 de diciembre, el último bajo presidencia española. Orbán ha esgrimido su veto contra el histórico paquete de decisiones que está previsto adoptar en esa cumbre, cuyo denominador común es ofrecer a Ucrania garantías de seguridad frente al Kremlin.

En particular, los líderes europeos deben decidir si aprueban la apertura de las negociaciones de adhesión con Kiev, una iniciativa que la mayoría de Estados miembros consideran una necesidad estratégica tras el regreso de la guerra a Europa. La Comisión de Ursula von der Leyen desveló su dictamen positivo en noviembre, y tanto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como el canciller alemán, Olaf Scholz, han expresado su apoyo. "El futuro de Ucrania está en Europa", sostiene Scholz.

En contraste, Orbán ha vuelto a amenazar esta semana con bloquear el sí a Kiev, que requiere la unanimidad de los 27 Estados miembros. El primer ministro húngaro reclama incluso que este asunto se retire de la agenda del Consejo Europeo. "Quieren hacernos tragar la adhesión de Ucrania a la UE, sin evaluar las consecuencias para los contribuyentes y agricultores europeos. Eso no tiene sentido", ha dicho en una entrevista.

[Bruselas recomienda iniciar las negociaciones con Ucrania para su entrada en la UE]

¿Se atreverá el primer ministro húngaro a llegar hasta el final y ejecutar su veto a Ucrania? "Podría hacerlo, pero parece que al final se trata de desbloquear algunos de los fondos de cohesión o del plan de recuperación", responde a EL ESPAÑOL un alto diplomático europeo. Bruselas congeló todas las ayudas comunitarias a Hungría (21.700 millones de fondos de cohesión y 10.400 millones de Next Generation) por la deriva autoritaria del Gobierno de Orbán.

En concreto, al Ejecutivo comunitario le preocupan la erosión de la independencia judicial, las amenazas a la libertad académica, las restricciones al derecho de asilo y la discriminación del colectivo LGTBI con su denominada Ley de Protección de la Infancia. El Gobierno de Orbán tampoco ha tomado las medidas necesarias para combatir la corrupción y los conflictos de interés en la gestión de los fondos europeos, según la evaluación de Bruselas.

Sin embargo, tras muchos meses de parálisis, la Comisión está empezando a realizar movimientos para desbloquear al menos una parte de los fondos para Hungría, coincidiendo precisamente con el Consejo Europeo sobre Ucrania. El Ejecutivo comunitario niega que se trate de un pago a Orbán a cambio de que levante su veto, y sostiene que se limita a aplicar estrictamente las normas europeas.

El primer paso en este sentido lo dio el pasado 23 de noviembre con la aprobación del nuevo capítulo sobre transición energética (REPowerEU, en jerga bruselense) del plan de recuperación de Hungría. Un visto bueno que desbloquea automáticamente un anticipo de 900 millones de euros para Budapest, sin tener que cumplir ninguna condición. Se trata del primer pago que recibirá el Gobierno de Viktor Orbán del actual presupuesto plurianual de la UE 2021-2027.

En paralelo, el Ejecutivo comunitario ultima la liberación de otros 10.000 millones de euros de fondos de cohesión, coincidiendo con la cumbre de diciembre, con el argumento de que la reforma judicial que Hungría aprobó la pasada primavera responde a las exigencias de la UE, según informan fuentes comunitarias.

En concreto, Bruselas reclamaba el refuerzo de las competencias del Consejo Nacional del Poder Judicial húngaro, fortelecer la independencia del Tribunal Supremo, eliminar los obstáculos que tienen los jueces húngaros para preguntar al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) e impedir que las autoridades públicas puedan recurrir sentencias firmes del Tribunal Constitucional.

Aunque esta reforma judicial entró en vigor el 1 de junio, la Comisión sostiene que no ha podido tomar ninguna decisión sobre los fondos hasta ahora porque tenía que verificar cómo se aplica en la práctica. De ahí que el desbloqueo de 10.000 millones 'coincida' precisamente con la cumbre sobre Ucrania. El resto del dinero seguirá congelado porque Orbán no ha hecho avances en libertad académica, protección del colectivo LGTBI, asilo o lucha contra la corrución y conflictos de interés.

Mientras el equipo de Von der Leyen se prepara a desembolsar estas subvenciones a Hungría, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, viajó el pasado lunes a Budapest para tratar de convencer personalmente a Orbán de que levante su veto a Ucrania. Una ofensiva de seducción por parte de la UE que de momento no parece dar resultados.

"Ucrania está en guerra y su situación es compleja. No podemos evaluar con precisión su marco legal o su territorio y los agricultores temen el impacto en la agricultura. Debemos abordar estas cuestiones antes de considerar las negociaciones de adhesión", insiste el primer ministro húngaro. ¿Será suficiente la oferta de fondos europeos que prepara Bruselas para convencerle de que cambie de posición?