Bruselas

La UE y la OTAN contemplan con extremada cautela las primeras horas de la rebelión del grupo de mercenarios ruso Wagner contra el régimen de Vladímir PutinUn levantamiento que (pese a los cada vez más frecuentes estallidos de su fundador, Yevgueni Prigozhin) no figuraba entre los escenarios centrales de los aliados, al menos en esta fase de la guerra en Ucrania.

"Esto es claramente un asunto interno de Rusia", ha escrito en su cuenta de Twitter el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. "Se trata de un asunto interno de Rusia", coincide, casi palabra por palabra, el portavoz de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. "Seguimos concentrados en el apoyo a Ucrania", resaltan los portavoces del presidente francés, Emmanuel Macron.

Los dirigentes de la UE están en contacto permanente con todas las capitales europeas y con los socios del G-7, haciendo un seguimiento al minuto lo que sucede en Moscú. Por su parte, la OTAN se limita a señalar que está "monitoreando la situación" en Rusia, sin añadir más comentarios. Ni en el cuartel general de la Alianza Atlántica ni en la sede de la UE en Bruselas se han programado de momento reuniones extraordinarias durante el fin de semana. 

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Los ministros de Exteriores de la UE, bajo la dirección de Josep Borrell, abordarán la crisis durante su reunión mensual que ya estaba prevista para el lunes en Luxemburgo. "Antes del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE del lunes, estoy coordinando dentro de la Unión Europea y he activado el centro de respuesta a crisis. Nuestro apoyo a Ucrania continúa inalterado", asegura Borrell. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, tiene previsto hablar el lunes en Lituania, que visita para preparar la cumbre de julio.

En las capitales europeas, el énfasis en la reacción depende del grado de proximidad al conflicto. Polonia y los bálticos han anunciado un refuerzo de la seguridad en la frontera ante el temor de una avalancha de refugiados rusos. "Puedo asegurar que no existe una amenaza directa para nuestro país. Se ha reforzado la seguridad fronteriza. También insto a nuestros ciudadanos a no viajar a ninguna parte de Rusia", ha dicho la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas.

"Durante 100 años, los lituanos han vivido en la frontera de la brutal banditocracia de Moscú, sabiendo que es sólo cuestión de tiempo antes de la siguiente implosión caótica. No estamos distraídos. Vemos claramente a través del caos. El objetivo, como siempre, es la victoria y la justicia para Ucrania. El momento es ahora", escribe el ministro de Asuntos Exteriores de Lituania, Gabrielius Landsbergis.

"El régimen del Kremlin consecha lo que sembró. Toda la violencia dirigida contra Ucrania ha fracasado", sostiene el presidente lituano, Gitanas Nauseda. Nauseda dice que la cumbre de Vilna de la OTAN debe evaluar las nuevas circunstancias: "La compleja situación de seguridad exige medidas adicionales. Debemos prepararnos para cualquier escenario".

"Se ha fortalecido la seguridad fronteriza y, debido a los acontecimientos actuales, no se considerará la concesión de visados o la entrada fronteriza de los rusos que salen de Rusia. No hay amenaza directa para Letonia en este momento", ha anunciado el presidente del país, Edgars Rinkevics.

Los países escandinavos son los que hasta ahora muestran mayor preocupación por lo que está ocurriendo en Rusia. "El Gobierno sigue de cerca los acontecimientos en Rusia, la situación es grave", ha dicho el ministro de Exteriores de Suecia, Tobias Billström, cuyo país ocupa la presidencia de turno de la UE. "La situación es grave y hay mucha información sin confirmar. Profundos conflictos entre fuerzas armadas", señala el nuevo primer ministro finlandés, Petteri Orpo.

Por su parte, el ministro de Exteriores de Italia, Antonio Tajani, asegura que está en contacto permanente con su embajada en Moscú. "De momento no hay problema para los compatriotas en Rusia, a los que se ha aconsejado cautela", escribe Tajani en Twitter, en un mensaje acompañado del número de emergencia de la unidad de crisis.

La UE ya incluyó al Grupo Wagner y a sus principales dirigentes (incluido Prigozhin) en su lista negra de sanciones incluso antes del estallido de la guerra en Ucrania. Las primeras medidas restrictivas contra esta "entidad militar privada sin forma jurídica definida con sede en Rusia", tal y como se le define en Bruselas, datan de diciembre de 2021.

"El Grupo Wagner ha reclutado, formado y enviado a agentes militares privados a zonas en conflicto de todo el mundo para alimentar la violencia, saquear recursos naturales e intimidar a civiles en violación del derecho internacional, en particular del derecho internacional en materia de derechos humanos", señala el texto de las sanciones.

Los componentes de Wagner están implicados en "graves violaciones de los derechos humanos, como torturas y ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, o en actividades desestabilizadoras en algunos de los países en los que operan, entre ellos Libia, Siria, Ucrania y la República Centroafricana".

"El Grupo también está extendiendo su influencia perniciosa a otros lugares, especialmente en la región del Sahel. Por estas razones, el grupo constituye una amenaza para la población de los países en los que está presente, la región en general y la Unión Europea", apunta el documento.

El propio Prigozhin, al que Bruselas considera como el financiador del Grupo Wagner, figura en la lista negra de la UE desde octubre de 2020 por contribuir a desestabilizar Libia. El empresario ruso recurrió la sanción ante el Tribunal General de la UE (TGUE), pero la justicia europea desestimó todos sus argumentos. En cambio, sí que levantó las medidas restrictivas contra su madre con el argumento que se habían impuesto basándose únicamente en motivos de parentesco.

En febrero y abril de este año, la UE aprobó nuevas tandas de sanciones contra la banda de mercenarios de Prigozhin "habida cuenta de la dimensión internacional y la gravedad de las actividades del grupo, así como de su efecto desestabilizador en los países en los que opera".

En este segundo paquete se destaca que "el Grupo Wagner encabezó los ataques contra las ciudades ucranianas de Soledar y Bakhmut en enero de 2023 y participa activamente en la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania. Por consiguiente, el Grupo Wagner es responsable de apoyar materialmente acciones que menoscaban y amenazan la integridad territorial, la soberanía y la independencia de Ucrania".

"Ponen en peligro la paz y la seguridad internacionales, ya que sus operaciones se desarrollan al margen de cualquier marco jurídico", ha denunciado Josep Borrell.