Bruselas

En la segunda etapa en Buenos Aires de su gira para estrechar relaciones con América Latina, Ursula von der Leyen se ha encontrado con nuevas críticas a la gestión que está haciendo la UE del acuerdo de libre comercio con Mercosur. Tras las quejas de Lula da Silva en Brasil, la presidenta de la Comisión ha tenido que escuchar las protestas del presidente argentino, Alberto Fernández, por el proteccionismo agrícola de algunos Estados miembros y por las nuevas exigencias medioambientales que la UE ha planteado a Mercosur.

Completar el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur -que se cerró de forma provisional en junio de 2019 tras 20 años de negociaciones, pero que ha encallado de nuevo en la fase final de tramitación- es también una de las prioridades del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para la presidencia española. De hecho, el acto central de la presidencia española es la cumbre entre la UE y América Latina programada para el 17 y 18 de julio en Bruselas, pero podría terminar en fracaso si se confirman las dudas sobre Mercosur que Brasil y Argentina han transmitido a Von der Leyen.

"Nosotros queremos definitivamente un acuerdo con la Unión Europea, pero que balancee las economías de cada una de las regiones. Y que tenga en cuenta esas asimetrías, porque de otro modo podría ocurrir lo que nosotros vislumbramos en un comienzo: que sea un acuerdo que beneficie claramente a la UE y no beneficie tanto, para no decir perjudique, al Mercosur", ha explicado Alberto Fernández en rueda de prensa conjunta con la presidenta de la Comisión.

[Lula se queja a Von der Leyen de las nuevas exigencias ambientales de la UE a Mercosur]

Para el presidente argentino, el principal obstáculo para avanzar en el acuerdo de libre comercio era la política de desprotección de la Amazonia promovida por Jair Bolsonaro en Brasil, pero ya se ha resuelto con el regreso al poder de Lula da Silva, que no comparte esas políticas sino que es un firme defensor del medioambiente.

"Ese problema inicial que tuvimos con la Unión Europea ha desaparecido. Ahora aparecieron otros problemas, que tienen que ver con el proteccionismo de algunos países de Europa a la producción agrícola y ganadera. Y un segundo problema que es un Pacto Verde que firma Europa para un desarrollo más limpio, pero que indefectiblemente afectan al acuerdo", ha señalado Alberto Fernández.

"De nuestra parte, la voluntad política (de llegar a un acuerdo) existe. ¿Qué es lo que pedimos? Un acuerdo equilibrado, un acuerdo donde todos ganemos", insiste el presidente de Argentina.

Por su parte, Von der Leyen ha insistido en que su voluntad es cerrar el pacto de libre comercio con Mercosur lo antes posible, pero ya no se ha mostrado tan categórica sobre la posibilidad de llegar a una solución de aquí a fin de año. Bruselas se niega a reabrir lo acordado en 2019, pero ha enviado a Mercosur una adenda con nuevas exigencias medioambientales, especialmente en materia de deforestación, y espera ahora la respuesta de los países latinoamericanos.

"Mi objetivo es trabajar duramente para concluir lo antes posible. Debemos marcarnos objetivos ambiciosos, por ejemplo concluir el acuerdo político para final de año", ha dicho la presidenta de la Comisión. "La mayoría del trabajo está ya hecho y es importante usar la ventana de oportunidad que tenemos ahora para concluir el acuerdo, porque será una pena cuando se cierre de nuevo. Hay mucho potencial que puede liberarse con el acuerdo de Mercosur: 700 millones de consumidores hay en esta zona, así que es una gran oportunidad para ciudadanos y empresas", ha argumentado.

Durante su visita a Buenos Aires, Von der Leyen ha firmado con Alberto Fernández un memorándum de entendimiento para reforzar la cooperación entre la UE y Argentina sobre materias primas. El presidente argentino quiere que Europa se involucre en la explotación del litio, el cobre o el hidrógeno verde, así como en la construcción de plantas de licuefacción de gas en Argentina.