Bruselas

La Hungría de Viktor Orbán redobla su chantaje a la Unión Europea con el fin de lograr que se le desbloqueen 13.300 millones de ayudas comunitarias congeladas por la deriva autoritaria en el país, que se manifiesta según Bruselas en la corrupción y fraude generalizados y la falta de independencia judicial.

El Gobierno de Budapest ha vetado este martes en solitario en el Ecofin dos proyectos legislativos que la UE considera de vital importancia. En primer lugar, el plan de 18.000 millones de euros para ayudar a Ucrania a pagar salarios, pensiones y la reparación de infraestructuras energéticas destruidas por Rusia el año que viene.

Hungría ha bloqueado además la norma que fija un tipo mínimo del 15% en el impuesto de sociedades para las grandes multinacionales, que en principio debería entrar en vigor también en 2023. Ambas leyes exigen la unanimidad de los Veintisiete Estados miembros para salir adelante

[La UE congela 13.300 millones de fondos a Hungría hasta que garantice la independencia judicial]

Aunque Orbán sostiene que no existe ninguna relación entre su veto a estas dos iniciativas y la cuestión de los fondos europeos para Hungría, el resto de socios asumen que se trata de una medida de presión para doblegar a Bruselas, según relatan fuentes europeas. 

De hecho, el Ecofin ha retirado de la agenda la propuesta de la Comisión de Ursula von der Leyen de congelar 7.500 millones de fondos estructurales a Hungría. Alemania, Francia e Italia han pedido a Bruselas que realice una nueva evaluación de las 17 medidas prometidas por Budapest para combatir la corrupción, que según su análisis preliminar no se han llevado a la práctica.

Los ministros de Finanzas de la UE, durante su reunión este martes en Bruselas UE

El plazo legal para adoptar una decisión caduca el 19 de diciembre: si los Estados miembros no votan antes, Orbán se salvaría de las sanciones.

El Ecofin tampoco ha adoptado ninguna decisión sobre el plan de recuperación pospandemia de 5.800 millones de Hungría, paralizado desde hace más de un año por los problemas generalizado en el país en materia de Estado de derecho.

El Ejecutivo comunitario había propuesto dar luz verde al plan, pero dejando claro que no realizará ningún pago hasta que Budapest ejecute todas las reformas comprometidas no sólo para combatir el fraude y la corrupción, sino también para garantizar la independencia judicial. Si el plan de recuperación no se aprueba hasta de fin de año, Hungría perderá el 70% de los fondos.

Orbán ha conseguido así que las cuatro iniciativas se negocien como un paquete indivisible. El Parlamento húngaro tiene previsto aprobar esta semana nuevas medidas anticorrupción. Alemania y Francia confían en que esto permita al Ejecutivo comunitario hacer una evaluación más positiva, que frene o reduzca la cantidad de fondos congelados.

A cambio, los socios europeos confían en que Hungría acabará levantando su veto tanto al plan de ayuda a Ucrania como al tipo del 15% a las multinacionales.