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Centenares de detenidos en las protestas contra Putin en Moscú y San Petersburgo Sara Fernández

Europa

Putin vuelve a reprimir a miles de personas en Rusia y coacciona a los votantes del este de Ucrania

Más de 745 personas han sido detenidas este sábado en 32 ciudades del país por protestar contra la movilización decretada por el Kremlin, según OVD-Info.

25 septiembre, 2022 02:42

La tensión y la represión policial sigue en aumento en las calles de Rusia. A pesar de las advertencias de las autoridades, gran parte de los ciudadanos han salido de nuevo a protestar por la guerra de Ucrania y la gestión del Kremlin sobre este conflicto. Más de 745 personas han sido detenidas este sábado en 32 ciudades rusas. Esta ha sido la segunda jornada de manifestaciones contra la movilización decretada por el presidente del país, Vladímir Putin, con el propósito de revertir los últimos fracasos militares.

Casi la mitad de las detenciones para esa hora, 371, se había registrado en Moscú. En San Petersburgo, la segunda ciudad del país, los detenidos ascendían a 128 y la policía ha empleado porras y táseres contra los manifestantes, según medios locales.

La de este sábado es la segunda manifestación contra la movilización ordenada por Putin, quien ha argumentado esta medida con la necesidad de defender la soberanía y la integridad territorial del país. En la anterior jornada de protesta, que tuvo lugar este jueves, al día siguiente de que el jefe del Kremlin anunciara la movilización, fueron detenidas en torno a 1.400 personas en toda Rusia.

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Rusia acorrala a sus soldados

Según el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, un total 300.000 reservistas serán llamados a filas en el marco de esta medida extraordinaria. Sin embargo, el decreto presidencial de movilización contiene un punto secreto, que según algunos medios contempla llamar hasta a un millón de hombres, algo que el Kremlin ha negado.

Grupos de derechos humanos y activistas expresaron su preocupación acerca de que la convocatoria está dirigida de manera desproporcionada a las minorías étnicas en partes remotas o empobrecidas de Rusia, lejos de Moscú. Sin embargo, los reclutadores en Moscú han encontrado una nueva fuente de reclutas: los manifestantes detenidos durante las manifestaciones contra la guerra esta semana. Una decisión que puede volver a repetirse tras los incidentes de este sábado.

A principios de esta semana, Putin firmó una nueva ley que dice que las tropas rusas que se niegan a luchar, desertar, desobedecer o rendirse al enemigo ahora podrían enfrentarse una sentencia de cárcel de hasta 10 años, según informes de los medios rusos.

Además, el presidente ruso aceleró los procesos burocráticos para conseguir la ciudadanía rusa para los extranjeros que se unieron a la lucha contra Ucrania, una medida diseñada para atraer a los trabajadores migrantes en Rusia de los países de la antigua URSS. Sin embargo, el miércoles pasado las embajadas de esos países en Moscú emitieron advertencias a sus ciudadanos de que era ilegal participar en una guerra extranjera.

Otro de los temas actuales a tener encuentra sobre la invasión en Ucrania tiene que ver con la celebración de referendos en algunos territorios ocupados por Rusia (Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón). Las autoridades de estos lugares están obligando a la gente a votar a favor de validar la anexión de estas regiones. Las votaciones durarán cinco días, hasta el próximo martes, aunque del resultado no hay ninguna duda.

Referendos ilegales

Estas consultas son ilegales según el derecho ucraniano e internacional, ya que no cumplen con los estándares democráticos básicos para celebrar elecciones libres y justas. Los líderes occidentales, incluido el presidente de EEUU, Joe Biden, han calificado el proceso como una "farsa", que tiene como único fin preparar el terreno para el "robo de tierras ucranianas" por parte de Rusia.

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Algunos funcionarios rusos y sus apoderados separatistas han dicho que esperan que la votación sea a favor de absorber las regiones. Un proceso que se completará “pronto” una vez que los resultados sean oficiales, según el Kremlin.

La velocidad a la que se anunciaron y llevaron a cabo los referendos y la movilización de cientos de miles de reservas rusas reflejan el reconocimiento tácito del Kremlin del deterioro de su posición militar en Ucrania. Todos estos movimientos se han producido en menos de una semana. Después de invadir Ucrania el 24 de febrero y no poder tomar Kiev las fuerzas rusas se han visto obligadas a retroceder en el noreste del país y están bajo presión en el frente de la guerra.

Los ucranianos que están en contacto con amigos y familiares en los territorios ocupados handescrtio cómo grupos de hombres armados con rifles Kalashnikov, acompañados por una persona con una urna portátil, van de puerta en puerta en edificios de apartamentos y casas para obligar a estas personas a votar.

El referéndum se lleva a cabo en la ciudad ocupada de Jersón bajo el cañón de un rifle automático”, ha asegurado Galina Luhova, jefa de la Administración Militar de dicha ciudad. “Tocan el timbre de los apartamentos, derriban las puertas de los que no las abren y exigen que la gente salga y ponga una marca de que acepta unirse a la Federación Rusa”, ha explicado.

En el habitual discurso nocturno del viernes, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, señaló que "estos referendos no son solo crímenes contra el derecho internacional y la ley de Ucrania. Son crímenes contra personas específicas, contra la nación”.

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Zelenski también aseguró que las autoridades prorrusas han exigido a los ucranianos de estas regiones que luchen contra las fuerzas de Kiev, una cuestión que, según el presidente, deben evitar “por cualquier medio”. No obstante, si terminan reclutados, Zelenski los llamó a “sabotear cualquier actividad del enemigo, obstaculizar cualquier operación rusa, proporcionarnos cualquier información importante sobre los ocupantes”.

A medida que han avanzado los referendos, los funcionarios rusos intentaron dar al proceso una aparente legitimidad. Estos han seguido una hoja de ruta que habían utilizado en votaciones anteriores, como el de la anexión de la península de Crimea por parte de Rusia en 2014.

Los medios afines al Kremlin han mostrado imágenes de personas haciendo fila para entrar en las mesas de votación, pero funcionarios ucranianos dijeron que habían llegado en autobús desde otro lugar o que eran soldados vestidos de civiles.

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