Los diplomáticos bruselenses esperaban una cumbre de verano pacífica, al menos sobre la cuestión de Rusia. Días antes del Consejo Europeo, el jefe de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell, que sufrió una encerrona en Moscú, había presentado su nueva estrategia para hacer frente al régimen de Vladimir Putin. Un ejercicio de equilibrismo para contentar a las diferentes y contradictorias sensibilidades que conviven en la Unión respecto al vecino ruso. "La UE ha demostrado unidad pese a los intentos de Rusia de dividirnos. Esa unidad es nuestro mayor activo y debe ser incluso más sólida", dijo el Alto Representante para la Política Exterior.

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Una unidad que estalló de nuevo en mil pedazos el miércoles por la noche. Cuando los embajadores tenían prácticamente cerrado un texto anodino sobre Moscú que debía figurar en las conclusiones de la cumbre, Alemania y Francia se desmarcaron del consenso y presentaron por sorpresa una iniciativa común. Su principal propuesta era reanudar las cumbres bilaterales al máximo nivel de los dirigentes de la UE con Vladimir Putin, que se suspendieron en 2014 tras la anexión rusa de Crimea. Si el presidente de EEUU, Joe Biden, puede llamar "asesino" a Putin y después reunirse con él en Ginebra, la UE debería hacer lo mismo.

El todopoderoso eje franco-alemán calculó mal y no supo anticipar la rebelión de los países bálticos y Polonia, los que más sufren la agresividad de Moscú, pero también de otros Estados miembros como Holanda, que ha denunciado a Rusia ante el Tribunal de Estrasburgo por el derribo en 2014 en Ucrania del vuelo MH17 entre Ámsterdam y Kuala Lumpur, en el que muriero 298 personas.

El resultado fue un agrio debate entre los líderes europeos que se prolongó hasta las 2:00 de la madrugada del viernes y en el que Angela Merkel y Emmanuel Macron salieron derrotados. "No habrá reuniones a nivel de líderes de la UE con Rusia", proclamó triunfante el presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, al término de la reunión. "La discusión ha sido dura, pero estamos contentos con el resultado".

"Nuestras relaciones con Rusia siguen deteriorándose y estamos viendo nuevas formas agresivas en el comportamiento de Moscú. Esta es la razón por la que no podemos negociar a costa de nuestros socios del Partenariado Oriental (que incluye a países como Ucrania o Georgia", sostiene el presidente lituano. "No podemos ignorar las políticas agresivas de Rusia hacia sus vecinos, cualquier diálogo depende de que Rusia rectifique sus políticas", ha dicho el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki.

Joe Biden y Vladimir Putin, durante su reciente reunión en Ginebra Reuters

El Kremlin ha hecho saber este viernes su descontento con la decisió de la UE. "El presidente Putin sigue estando interesado en establecer relaciones de trabajo entre Moscú y Bruselas", ha dicho su portavoz, Dimitri Peskov, según recoge la agencia Afp. "Sabemos que una serie de países se opusieron a este diálogo y sabemos que se trata sobre todo de europeos 'jóvenes', como los bálticos o Polonia, los mismos que hablan sin fundamento de amenazas procedentes de Rusia", ha señalado.

Pese a su fracaso, Merkel sigue defendiendo la necesidad de reanudar los contactos de la UE con Putin, para evitar también así que cada líder europeo vaya a Moscú por su cuenta. "No hemos sido capaces de ponernos de acuerdo sobre una reunión al máximo nivel, de jefes de Estado y de Gobierno con el presidente ruso, Vladimir Putin, pero seguiremos hablando para hacerla posible", ha dicho la canciller en rueda de prensa.

"No es un premio (para Putin). Incluso durante la Guerra Fría, siempre hubo diálogo y canales de comunicación abiertos", insiste Merkel. "Hablamos mucho de la soberanía europea. El presidente de EEUU se ha reunido con el presidente Putin para una discusión muy seria y creo que la UE también debería contar con un formato similar para defener los intereses europeos", ha argumentado.

Por su parte, Macron ha dicho que no está "obsesionado" con una cumbre de los 27 con Putin, pero ha lamentado también el veto a su propuesta. "La aberración hoy es que nosotros somos la potencia más dura frente a Rusia, pese al hecho de que son nuestros vecinos", sostiene el presidente francés, que ha reprochado a los países del Este que no protestaran por la reunión de Biden con Putin.

España, junto con Austria, se encontraba entre los países que veían con mejores ojos el plan del eje franco-alemán. Tras la cumbre, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha minimizado los desacuerdos sobre Rusia, que según él se limitaban a cuestiones de "velocidad" y "formatos". "Yo he defendido, porque creo que es conveniente para los intereses de la UE y también para España, que tengamos un diálogo claro y con líneas rojas bien definidas. Tenemos intereses que tenemos que tratar con Rusia", ha señalado el presidente.