Bruselas

En una ceremonia en Estrasburgo deslucida por las restricciones de la Covid-19, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha inaugurado este domingo la Conferencia sobre el Futuro de Europa con una apelación al retorno a los grandes proyectos, ambiciones y sueños en la construcción comunitaria. "Todos los países que no tienen nuevas leyendas están condenados a morir de frío. Ocurre lo mismo con nuestra Europa: si no tenemos leyendas, moriremos de frío", ha avisado el presidente francés.

La Conferencia sobre el Futuro de Europa es una especie de asamblea ciudadana organizada desde Bruselas cuyo objetivo declarado es definir el rumbo de la UE tras la crisis de la pandemia. Está dirigida por un comité ejecutivo con representación de las tres instituciones: Eurocámara, Consejo (el órgano que reúne a los Gobiernos) y Comisión. 

Su pieza central es una plataforma digital multilingüe que ya está operativa y que quiere ofrecer un espacio para que los ciudadanos compartan sus ideas y remitan sus contribuciones en líneaEn paralelo, el objetivo es organizar en todos los países de la UE y también de forma centralizada en Bruselas paneles de ciudadanos para debatir sobre el futuro de Europa.

Un pleno de la Conferencia se encargará de recoger y debatir todas las contribuciones recibidas. El pleno se reunirá al menos cada seis meses y estará compuesto por representantes de las tres instituciones, de los parlamentos nacionales y de 108 ciudadanos de toda la UE. Los resultados finales se esperan para la primavera de 2022. Se trata de un proyecto personal de Macron que después ha sido apropiado por la Eurocámara.

"Yo deseo que esta conferencia sea la hora del retorno de los grandes proyectos, de las grandes ambiciones, de los grandes sueños", ha dicho Macron en su discurso inaugural en la sede de la Eurocámara en Estrasburgo, clausurada desde el estallido de la pandemia. "¿Qué Europa queremos en 10 o 15 años? ¿Qué fronteras debe tener? ¿Qué nuevas instituciones? ¿Qué grandes proyectos culturales lanzar en común?", se interroga el presidente francés.

A su juicio, la crisis de la Covid ha desvelado "debilidades" en el proyecto europeo que la Conferencia debe contribuir a resolver. La más importante es la necesidad de recuperar la soberanía de la UE frente a EEUU o China: que no sea sólo un gran mercado, sino también una potencia capaz de fabricar los productos esenciales necesarios para combatir la pandemia, pero también de investigar o generar creaciones culturales.

"Producir, crear en nuestro territorio es garantizar nuestra soberanía, la protección de nuestro modelo y nuestros valores. Esa soberanía cultural, académica, industrial, de investigación, es absolutamente esencial. Construirla es a veces ir a reconquistar cosas que habíamos dejado marchar", sostiene Macron.

Una UE incompleta y lenta

La segunda gran lección del coronavirus es que la UE está "incompleta" en numerosos ámbitos, por ejemplo la Sanidad. "Frente a los grandes choques, como las pandemias, debemos reforzar nuestras capacidades comunes, porque es en el nivel europeo en el que la respuesta es pertinente", ha asegurado el presidente francés.

Macron lamenta además que la UE no funciona suficientemente rápido ni con bastante ambición, sino que se asfixia en sus propios procedimientos. "Cuando comparo las cifras de nuestros programas de investigación, de inversión o sobre cuestiones industriales con los de China o EEUU, veo que no estamos a la altura en materia de ambición. Nos cuesta demasiados meses decidir sobre inversiones que son 5 o 10 veces menos importantes que las de nuestros amigos norteamericanos".

"Me felicito de que los EEUU se inspiren en Europa para volverse más solidarios en su sociedad y con el extranjero. Pero deseo ardientemente que nosotros los europeos nos inspiremos en los americanos para reencontrar el gusto por el futuro y la velocidad. Invertir masivamente e ir rápido en estas inversiones", insiste el presidente francés.

En la ceremonia inaugural de la Conferencia sobre el Futuro de Europa han intervenido también los presidentes de la Eurocámara, David Sassoli; y de la Comisión, Ursula von der Leyen. También estaba el primer ministro portugués, António Costa, que ocupa la presidencia de turno de la UE. Todos ellos se comprometen a tener en cuenta las contribuciones de los ciudadanos sin tabúes. Pero persisten las dudas de para qué servirá esta asamblea ciudadana.

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