Bruselas

Se trataba de las primeras sanciones de la UE contra China en 30 años, desde el embargo de armas impuesto a raíz de la masacre de la plaza de Tiananmen en 1989. Pero su alcance ha sido más bien simbólico y modesto: prohibición de entrada y congelación de cuentas a cuatro dirigentes chinos y una entidad por vulneración de los derechos humanos de la minoría musulmana uigur en la región de Xinjiang

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Por eso, a los ministros de Exteriores de los Veintisiete les ha pillado por sorpresa la brutal reacción del régimen de Pekín, que ha disparado la tensión entre China y la UE a niveles máximos. El Gobierno chino ha acusado a Bruselas de difundir "mentiras" y "desinformación" y ha aplicado represalias inmediatas contra 10 personas y 4 entidades de la UE -incluidos varios eurodiputados y embajadores- por "dañar gravemente la soberanía y los intereses de China".

Tras el anuncio de Pekín, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá se han sumado a las sanciones de Bruselas en un movimiento diplomático perfectamente coordinado. "Una respuesta transatlántica unida envía una fuerte señal a quienes violan o abusan de los derechos humanos internacionales", ha dicho el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken.

"Tomaremos más acciones en coordinación con socios afines. Continuaremos apoyando a nuestros aliados en todo el mundo para pedir el fin inmediato de los crímenes de la República Popular China y justicia para las numerosas víctimas", ha insistido Blinken, que precisamente viaja este martes a Bruselas para participar en reuniones con la OTAN y con dirigentes de la UE.

"Al actuar con nuestros socios, estamos enviando al Gobierno chino una señal clara de que la comunidad internacional no mirará hacia otro lado ante tales violaciones graves y sistémicas de derechos humanos básicos y que actuaremos, de forma concertada, para pedir cuentas a los responsables", sostiene el ministro de Exteriores británico, Dominic Raab. 

La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, durante la reunión de este lunes en Bruselas Reuters

A los cuatro dirigentes chinos sancionados simultáneamente por la UE, EEUU, Reino Unido y Canadá se les acusa de diseñar y poner en marcha un programa de vigilancia, detención y adoctrinamiento a gran escala dirigido a los uigures y a personas de otras minorías étnicas musulmanas. Unas minorías que son objeto de tratos degradantes y vulneración sistemática de su libertad de conciencia y religión. 

"Esta medida, basada únicamente en mentiras y desinformación, ignora y distorsiona los hechos, interfiere gravemente en los asuntos internos de China, viola flagrantemente el derecho internacional y las normas básicas que rigen las relaciones internacionales y socava gravemente las relaciones entre China y la UE", ha replicado el ministro de Asuntos Exteriores chino.

La lista de sancionados por Pekín incluye a cinco eurodiputados (ninguno de ellos español), tres miembros de los parlamentos de Holanda, Bélgica y Lituania y un académico alemán y otro sueco. Además, China castiga al Comité Político y de Seguridad de la UE (que reúne a embajadores de los Veintisiete) y al subcomité de Derechos Humanos de la Eurocámara. A estas personas y entidades se les prohíbe entrar en China, Hong Kong y Macao y hacer negocios con China

Oídos sordos

"China insta a la UE a reflexionar sobre sí misma, afrontar directamente la gravedad de su error y corregirlo. Debe dejar de sermonear a otros sobre derechos humanos y de interferir en sus asuntos internos. Debe poner fin a la práctica hipócrita de los dobles raseros y abandonar el camino equivocado. De lo contrario, China reaccionará de forma contundente", concluye el comunicado del ministerio de Exteriores. 

"Durante la reunión hemos sabido que China tomaba represalias por estas sanciones en lugar de cambiar sus políticas y responder a nuestras preocupaciones legítimas. China ha hecho de nuevo oídos sordos y sus medidas son lamentables e inaceptables. No habrá cambios en la determinación de la UE de defender los derechos humanos", ha dicho el jefe de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell, en rueda de prensa al término del encuentro de los ministros de Exteriores de los 27.

"Lamentamos esta decisión de China", ha señalado la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, que reclama a Pekín un diálogo "honesto y abierto" sobre derechos humanos".

El presidente de la Eurocámara, el socialista italiano David Sassoli, asegura que las sanciones del régimen chino contra la UE son "inaceptables" y "tendrán consecuencias". Para empezar, el Parlamento Europeo ha suspendido una reunión programada para este martes en la que se iba a discutir el acuerdo de inversión que Bruselas y Pekín suscribieron en diciembre. 

Francia ha anunciado que convocará al embajador chino para trasladarle su malestar, mientras que el primer ministro holandés, Mark Rutte, hará lo propio con el representante de Pekín en La Haya. "Las medidas de China son una respuesta completamente injustificada a las sanciones adoptadas por la UE en materia de derechos humanos. Esto se tratará más a fondo en un contexto europeo", ha anunciado Rutte en su cuenta de Twitter. Aunque oficialmente no figura en la agenda, la escalada de tensión con China se colará a buen seguro en la videocumbre de líderes europeos que se celebra este jueves y viernes.