Bruselas

La Comisión Europea prevé que tanto la UE como la eurozona caigan en recesión en 2020 debido al impacto económico de la crisis del coronavirus y pide a los Estados miembros que movilicen toda la artillería a su disposición en materia de gasto público para sostener la economía y hacer que la contracción sea lo más corta posible.

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Para facilitar la tarea a los Gobiernos, el Ejecutivo comunitario está dispuesto a suspender temporalmente la aplicación del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que obliga a mantener bajo control el déficit y la deuda.

Además, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha anunciado este viernes que el fondo de respuesta al coronavirus de la UE anunciado el pasado martes se incrementa de 25.000 a 37.000 millones de euros. De esta cantidad, un total de 4.145 millones se destinarán a España, el 11,1% del total.

"Es muy probable que el crecimiento de la eurozona y para la UE en su conjunto caiga por debajo de cero este año y posiblemente muy por debajo de cero", ha dicho el director general de Asuntos Económicos de la Comisión, Maarten Vervey, en rueda de prensa.

De momento, Bruselas cifra en una caída de 2,5 puntos porcentuales el impacto de la pandemia este año. Dado que la previsión de crecimiento para la UE era de apenas un 1,4%, eso significa que la economía europea se hundirá hasta un -1% en 2020, "con un rebote sustancial pero incompleto en 2021".

Según el diagnóstico de la Comisión, la crisis del coronavirus está teniendo ya un efecto devastador en la economía. Por el lado de la oferta, ha afectado a los suministros desde China, las cadenas de suministro globales, y a las plantillas de las empresas que están enfermas o deben confinarse para contener la pandemia.

Por el lado de la demanda, la crisis afecta en particular al turismo, los restaurantes y los comercios. Además, los ciudadanos están incrementando rápidamente su tasa de ahorro para prepararse frente a cualquier eventualidad. El resultado es que cada vez más empresas sufren problemas de liquidez, lo que a su vez afecta a los planes de inversión. La incertidumbre general provoca turbulencias en los mercados financieros.

"El crecimiento caerá y probablemente será negativo este año, pero podemos esperar que rebote el año que viene. No obstante, es importante que el periodo de caída sea lo más corto posible y que nos recuperemos cuanto antes para evitar un daño a largo plazo para la economía", asegura Vervey.

Una respuesta económica a todos los niveles

"Eso requiere una respuesta económica a todos los niveles. Pero el nivel más importante son los Estados miembros. En comparación con el presupuesto de la UE, ellos tienen más espacio para reaccionar y lo están haciendo", ha insistido el director general de Asuntos Económicos. Un gasto público que a su juicio debe concentrarse en apoyo a los sistemas sanitarios, liquidez para las empresas y sostén a los ingresos de los trabajadores.

Por eso, la principal novedad del plan de Bruselas consiste en dar a los Gobiernos la "máxima flexibilidad" tanto en el Pacto de Estabilidad como en las reglas que limitan el gasto público, que se relajarán para ampliar el margen de respuesta a la crisis. "Haremos todo lo que sea necesario para apoyar a los europeos ya la economía europea", ha asegurado Von der Leyen, parafraseando las palabras mágicas con las que Mario Draghi salvó al euro en 2012.

El vicepresidente de la Comisión, Valdis Dombrovskis, ha vuelto a repetir que los gastos inmediatos destinados a combatir el coronavirus no computarán a la hora de calcular la cifra de déficit público que Bruselas tiene en cuenta para determinar si un Estado miembro ha hecho el ajuste que le exige el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Estos gastos incluyen medidas sanitarias, pero también ayudas a pymes y a los trabajadores y autónomos, así como a los sectores más afectados como el turismo, el transporte o la aviación.

No obstante, el Ejecutivo comunitario está dispuesto a ir más allá y a activar una "cláusula de escape general" prevista en el Pacto de Estabilidad para los casos de "crisis grave". Esta medida se adoptaría como "último recurso" y dejaría temporalmente sin efecto las obligaciones en materia de reducción de déficit público que la UE fija para sus Estados miembros, ha explicado Dombrovskis.

Refuerzo del BEI

Además, Bruselas prestará una garantía por valor de 1.000 millones de euros al Banco Europeo de Inversiones (BEI) con el objetivo de ampliar su potencia de fuego. Con este aval, el BEI prestará financiación por valor de 8.000 millones de euros a los bancos comerciales para que éstas a su vez den liquidez a pequeñas y medianas empresas. Una medida que el Ejecutivo comunitario calcula que ayudará a al menos 100.000 empresas.

En materia de ayudas de Estado, la vicepresidenta responsable de Competencia, la liberal Margrethe Vestager, ha anunciado que no pondrá ningún problema a que los Gobiernos concedan moratorias a las empresas en el pago del impuesto de sociedades o  del IVA y también permitirá compensaciones públicas directas a particulares, por ejemplo indemnizaciones por billetes de avión perdidos. 

Pero además, el Ejecutivo comunitario está dispuesto a autorizar rápidamente planes de ayda para compensar a los sectores más afectados por el covid-19, como transporte, turismo o restaurantes. El primero de estos planes lo presentó Dinamarca el pasado miércoles y consiste en una ayuda de hasta 12 millones de euros para compensar a los organizadores por los daños sufridos por la cancelación de eventos con más de 1.000 participantes. Vestager le dio luz verde 24 horas más tarde.

La Comisión también anima a los Gobiernos a poner en marcha planes para dar liquidez inmediata a las pymes. Un total de 9 Estados miembros ya los tienen. Finalmente, Vestager ha dejado claro que está dispuesta a dar luz verde a las ayudas públicas para garantizar que los bancos tengan la liquidez adecuada.