Bruselas

El 21 de junio del año 2000, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón envía un suplicatorio al Parlamento Europeo en el que pide levantar la inmunidad a Silvio Berlusconi. El objetivo, poder continuar el procedimiento contra él por fraude fiscal durante su etapa como directivo de la cadena de televisión Telecinco. En España gobierna entonces José María Aznar, que ha apadrinado la entrada del partido de Il Cavaliere en el Partido Popular Europeo. Berlusconi ha sido elegido eurodiputado en junio de 1999 y las últimas encuestas pronostican que volverá a ser primer ministro tras las siguientes elecciones italianas.

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Comienza así una odisea en la que el suplicatorio se pierde y sufre incontables retrasos, incidencias y giros de guión inesperados en el Parlamento Europeo. Nadie parece muy interesado en levantar la inmunidad a Berlusconi como reclama Garzón. Il Cavaliere dejará su escaño en mayo de 2001 para convertirse en primer ministro sin que la tramitación del suplicatorio haya siquiera empezado. "Fue un caso políticamente muy sensible", explica a este periódico un alto funcionario de la Eurocámara que ya estaba en aquella época.

El suplicatorio de Garzón contra Berlusconi fue el último que envió España a la Eurocámara antes del caso de Carles Puigdemont y Toni Comín (al que se acaba de sumar el de la exconsellera Clara Ponsatí, que se ha convertido en eurodiputada gracias al brexit). De hecho, los abogados del expresidente catalán han intentado utilizarlo como precedente en un recurso ante el Supremo para frenar el levantamiento de su inmunidad. Hasta ahora, sin éxito. ¿Sufrirá tantos contratiempos el procedimiento contra Puigdemont como el de Berlusconi?

El expresidente catalán, Carles Puigdemont, en el gallinero de la Eurocámara Vicent Kessler/Reuters

De momento, al menos su tramitación en la Eurocámara ya ha comenzado. El expediente ha sido remitido a la comisión de Asuntos Jurídicos, que ha designado como ponente al búlgaro Angel Dzhambazki, del grupo de derecha radical Conservadores y Reformistas Europeos, el mismo al que pertenecen Vox y los nacionalistas flamencos de la N-VA. En teoría, los tres grandes grupos del Parlamento -populares, socialistas y liberales- apoyan levantar la inmunidad al expresidente catalán. Pero nadie excluye retrasos por la gran cantidad de documentación sobre el caso y las maniobras dilatorias de los afectados.

¿Quién perdió el suplicatorio contra Berlusconi?

El suplicatorio de Garzón contra Berlusconi naufraga desde el principio. El juez lo envía a través de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo a la oficina de la Eurocámara en Madrid. Su director asegura haberlo entregado en persona al gabinete de la presidenta de la Eurocámara, la francesa Nicole Fontaine, que como Berlusconi pertenece también al Partido Popular Europeo. Allí se pierde su pista. Durante muchos meses, nadie sabe qué ha pasado con el documento.

Fontaine no hace acuse de recibo ni desencadena el procedimiento para levantar la inmunidad del italiano. Casi un año más tarde se descubrirá que la presidenta de la Eurocámara lo devolvió en agosto de 2000 a la Representación Permanente de España ante la UE por las dudas sobre la autoridad competente a la hora de tramitar el suplicatorio. ¿Qué pasó allí? Nunca llegará a saberse quién lo paralizó o lo perdió.

En febrero de 2001, ocho meses después de la petición de Garzón, el suplicatorio contra Berlusconi sigue en el limbo, sin ningún tipo de respuesta. Nadie sabe nada de él. Se ha extraviado. El presidente del grupo socialista en la Eurocámara, Enrique Barón Crespo, pide a Fontaine que investigue las posibles irregularidades en la tramitación. También reclama a las autoridades españolas que determinen si ha habido fallos o negligencias y que se depuren las correspondientes responsabilidades.

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, asegura que el Supremo se equivocó al tramitar el suplicatorio porque se dirigió directamente al Parlamento Europeo, en lugar enviar la petición a través de los ministerios de Justicia y Exteriores españoles. El presidente del Supremo, Javier Delgado Barrio, le replica que los jueces sí han actuado correctamente. La presidenta de la Eurocámara solicita entonces aclaraciones a España y asegura que no actuará contra Berlusconi hasta saber quién es la autoridad competente para pedir el levantamiento de la inmunidad.

Un dictamen controvertido del Consejo de Estado

El Gobierno de Aznar pide un informe al Consejo de Estado sobre esta cuestión por considerar que existe una laguna jurídica, mientras Izquierda Unida le acusa de retrasar deliberadamente el suplicatorio y "apadrinar y proteger" la corrupción de Berlusconi. Los socialistas acusan a Fontaine y a las autoridades españolas de bloquear la tramitación y amenazan con denunciar el caso ante el Tribunal de Luxemburgo (TJUE) por obstrucción a la justicia. 

Baltasar Garzón.

El 4 de mayo de 2001, casi un año más tarde de la primera petición, Garzón solicita de nuevo a la Eurocámara el levantamiento de la inmunidad de Berlusconi. También acuerda investigar si algún funcionario público español ha cometido un delito de denegación de auxilio a la justicia por la demora sufrida en la tramitación del suplicatorio, tal y como le ha pedido el fiscal anticorrupción, Carlos Castresana.

El Consejo de Estado publica por fin su informe sobre el suplicatorio el 10 de mayo de 2001. Su conclusión es que la demanda para retirar la inmunidad a Il Cavaliere no se tramitó correctamente: debería haberse cursado a través de los ministerios de Justicia y Exteriores y no directamente desde el Tribunal Supremo. El dictamen contiene cinco votos discrepantes, lo que según el Gobierno evidencia la complejidad del caso. Piqué anuncia que el suplicatorio volverá a enviarse ahora a la Eurocámara siguiendo los cauces adecuados.

En las elecciones generales del 13 de mayo de 2001, Silvio Berlusconi arrasa y logra la mayoría absoluta en las dos Cámaras del Parlamento. Un día más tarde, la presidenta de la Eurocámara asegura que todavía no ha recibido el suplicatorio por la vía correcta. El Parlamento Europeo rechaza enviar una misión a España para investigar qué se hizo mal y quién perdió durante meses la solicitud. El Gobierno de Aznar niega haber obstaculizado el procedimiento, aunque tampoco aclara qué es lo que falló.

Nicole Fontaine anuncia durante el pleno del 4 de septiembre de 2001 que el suplicatorio de Garzón contra Berlusconi por fin ha llegado correctamente. Ese es en teoría el primer paso para desencadenar el procedimiento de levantamiento de la inmunidad. Pero para entonces Il Cavaliere ya no es eurodiputado, sino primer ministro de Italia. El suplicatorio nunca llega a activarse.