Bruselas

La futura presidenta del Banco Central Europeo (BCE), la francesa Christine Lagarde, ha aprobado este miércoles con nota el examen al que le ha sometido la Eurocámara. Durante casi tres horas, la ex directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha respondido sin vacilaciones a todo tipo de preguntas de los eurodiputados, tanto las más técnicas como las más políticas, sobre cómo pretende combatir la amenaza de una inminente recesión en la eurozona.

Lagarde admite que la economía de la eurozona "se enfrenta a algunos riesgos a corto plazo, relacionados principalmente con factores externos". Se refiere, sin nombrarlo, a las guerras comerciales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. O también a la amenaza de un brexit salvaje sin acuerdo. Además, "la inflación se mantiene de forma persistente por debajo del objetivo del BCE".

Por eso, la futura presidenta ha asegurado que comparte el punto de vista del Consejo de Gobierno de que "se necesita una política monetaria muy acomodaticia durante un periodo prolongado de tiempo con el fin de lograr que la inflación remonte a por debajo pero cerca del 2%". Traducido al castellano: Lagarde se compromete a dar continuidad al arsenal de estímulos monetarios desplegados por Mario Draghi para hacer frente al parón económico de la eurozona. 

Draghi ha anunciado para la próxima reunión del BCE del 12 de septiembre un nuevo paquete de medidas de reactivación económica, que podría incluir una nueva bajada de tipos de interés, la reactivación del programa de compra de deuda pública y medidas para compensar el impacto de los tipos negativos en la banca. Lagarde ha indicado que seguirá sus pasos pese a las dudas del presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, o de su homólogo holandés, que ven injustificados nuevos estímulos.

No obstante, la ex directora gerente del FMI ha resaltado que el peso de combatir la próxima recesión no debe recaer exclusivamente en el BCE: los Gobiernos de la eurozona también deben poner de su parte para salir al rescate de la eurozona. Eso sí, no todos los Estados miembros pueden permitirse desplegar medidas anticrisis debido a sus elevados niveles de déficit y deuda. 

"Algunos países de la eurozona pueden usar parte de su margen presupuestario para mejorar la banda ancha o las infraestructuras y desplegar gasto público que ayude a combatir la recesión", ha defendido. Aunque no los ha citado en ningún momento, Lagarde se refería sobre todo a países como Alemania u Holanda, que según la Junta Fiscal Europea son los que tienen más espacio para aumentar la inversión y cuyo activismo podría tener efectos positivos en toda la eurozona.

Berlín roza ya la recesión, pero el Gobierno de Angela Merkel se resiste a aprobar un paquete de estímulos fiscales. Su ministro de Finanzas, Olaf Scholz, dijo en agosto que estaría dispuesto a gastar hasta 50.000 millones de euros extra pero únicamente si la crisis se agrava. 

A los países que no tienen tienen margen presupuestario, Lagarde les reclama "llevar a cabo reformas estructurales ahora que tenemos algo de crecimiento, porque estas son las circunstancias en que las reformas estructurales pueden ser más eficaces y dar mejores resultados". En esta situación se encuentran España, pero también Italia o Francia.

En síntesis, la próxima presidenta del BCE sostiene que la inminente recesión debe combatirse en tres frentes. "Una política monetaria adecuada que despliegue todas las herramientas que tiene, políticas fiscales expansivas para aquellos países que puedan  permitírselas y que son necesarias por las amenazas en el horizonte y las reformas estructurales", ha dicho Lagarde.

¿Estaría dispuesto a hacer cualquier cosa para salvar al euro como prometió Draghi en su famoso discurso de verano de 2012?, le han preguntado los eurodiputados. "Espero que nunca tenga que decir algo parecido. Porque eso significaría que el resto de responsables de política económica no están haciendo lo que tienen que hacer", responde Lagarde.

Tras escuchar sus palabras, la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara ha dado su visto bueno a Lagarde por 37 votos a favor, 11 en contra y 4 abstenciones. Su  candidatura todavía debe ser votada en el pleno que se celebra entre el 16 y el 19 de septiembre. 

No obstante, la opinión de la Eurocámara sobre Lagarde no es vinculante. Fue escogida por los jefes de Estado y de Gobierno en la cumbre de julio a propuesta del presidente francés, Emmanuel Macron como parte de la renovación de los altos cargos de la UE. Tomará posesión del cargo el próximo 1 de noviembre.

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