Bruselas

"Ursula von der Leyen está en zona de peligro. Necesita muchos votos de los tres o cuatro principales grupos del Parlamento Europeo y algunas familias están todavía bastante divididas", explica a EL ESPAÑOL un alto funcionario europeo. La designación de la ministra alemana de Defensa como futura presidenta de la Comisión ha indignado a la Eurocámara. Ella no estaba entre los candidatos de las diferentes fuerzas políticas europeas (Spitzenkandidaten) que hicieron campaña y participaron en los debates para las elecciones del 26-M. Los jefes de Estado y de Gobierno de los 28 se sacaron por sorpresa su nombre de la manga para desbloquear el reparto de altos cargos en la UE

Un acuerdo en el que el presidente francés, Emmanuel Macron, ha emergido como el triunfador incontestable, mientras que la Eurocámara es la principal perdedora. Fue el propio Parlamento Europeo el que se inventó en 2014 los Spitzenkandidaten en un intento de arrebatar a los líderes europeos el monopolio a la hora de designar al presidente de la Comisión. Su argumento es que el sistema contribuía a democratizar la elección. Pero esta vez los líderes europeos se han cargado sin piedad a los tres candidatos declarados -el conservador Manfred Weber, el socialista Frans Timmermans y la liberal Margrethe Vestager- y han enterrado así el procedimiento.

La Eurocámara tiene ahora la oportunidad de tomarse la revancha: en el próximo pleno que se celebra la semana del 15 al 17 de julio, deberá votar la candidatura de Von der Leyen. La alemana necesita una mayoría absoluta de 375 de los 748 escaños atribuidos: los de Carles Puigdemont, Toni Comín y Oriol Junqueras se han declarado vacantes. Si no obtiene suficiente apoyo, los Estados miembros deberían proponer a otro candidato en el plazo de un mes. ¿Se atreverá el Parlamento Europeo a llevar el pulso hasta el final y vetar a Von der Leyen? ¿Se dirige la UE a una nueva crisis institucional de consecuencias impredecibles?

Derecho al pataleo

"Von der Leyen pasará", vaticina otro veterano funcionario europeo. Todo apunta a que al final la sangre no llegará al río: la Eurocámara se conforma con ejercer su derecho al pataleo pero al final acabará ratificando la decisión de los jefes de Estado y de Gobierno. Pese al malestar por haber sido marginados, los eurodiputados obedecerán las instrucciones de los líderes europeos. Sobre todo teniendo en cuenta que el reparto de altos cargos fue aprobado prácticamente por unanimidad (se abstuvo Alemania) por líderes de hasta cuatro familias políticas diferentes: populares, socialistas, liberales y derecha radical.

La primera pista de que la Eurocámara se plegará a las exigencias de los jefes de Estado y de Gobierno se vio en la elección de su presidente el pasado miércoles. Según el acuerdo alcanzado en Bruselas, el sucesor de Antonio Tajani durante la primera parte de la legislatura tenía que ser un socialista, así que populares y liberales ni siquiera presentaron candidato. El italiano David-Maria Sassoli fue elegido en segunda votación por 345 votos, 30 menos de los que necesitará Von der Leyen. 

En el debate celebrado este jueves en el pleno, los parlamentarios han vuelto a protestar por la manera en que los líderes han escogido a la cúpula de la UE, sin tener en cuenta a la Eurocámara y a sus Spitzenkandidaten. También se han quejado de la falta de representantes de los países del Este en el reparto. Pero ningún líder de las principales fuerzas políticas ha esgrimido la amenaza de veto a la ministra alemana de Defensa: el Parlamento no quiere abrir ahora un nuevo periodo de inestabilidad y divisiones en la UE.

El mejor ejemplo de esta esquizofrenia ha sido el discurso del portavoz del Partido Popular Europeo, Esteban González Pons, que ha acusado a los líderes europeos de "mala educación democrática". "El Consejo no tiene derecho a ignorar a todos los candidatos que han sido votados por los ciudadanos europeos. Ustedes han formado una cúpula de la UE que prescinde de la Europa del Este. Han vetado al candidato (Manfred Weber) al que votaron más de 40 millones de europeos, la misma población que tiene su país o el mío", le ha espetado González Pons al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk

Pero sin solución de continuidad, el portavoz del PPE ha anunciado que su grupo apoyará a Von der Leyen. "Por responsabilidad, porque pertenece al partido político que ha ganado las elecciones y porque al frente de la Comisión habrá una persona capacitada y preparada para dar la batalla en defensa de los intereses de Europa. Como grupo político estamos además orgullosos de que Urusula von der Leyen vaya a ser la primera mujer al frente de la UE y de que sea una mujer de centroderecha", ha alegado González Pons.

La clave, lo que hagan los socialistas

La suerte de la ministra alemana de Defensa dependerá de lo que hagan al final los socialistas europeos, que están particularmente divididos. Los alemanes rechazan de plano su candidatura y obligaron a Angela Merkel a abstenerse. El PSOE la apoyará porque el paquete lo cerró Pedro Sánchez e incluye a Josep Borrell. El pasado martes, la presidenta del grupo socialista, la española Iratxe García, tachó el acuerdo de "profundamente decepcionante". En su intervención este jueves ante el pleno ha empezado a recoger velas.

"Nuestro candidato, Frans Timmermans, ha sido descartado por defender los valores de la Unión y el Estado de derecho", se ha quejado García. Pero a continuación se ha puesto a enumerar las prioridades políticas de los socialistas para la próxima legislatura europea, entre ellas la lucha contra la violencia de género, dando a entender que serán el precio que pedirán a Von der Leyen a cambio de su apoyo.

Incluso aunque parte de los socialistas voten en su contra, la candidata alemana puede contar con la mayoría de los liberales (que por primera vez han logrado un alto cargo importante al colocar al belga Charles Michel en la presidencia del Consejo). Y también recibirá apoyos de la derecha radical, ya que tanto el Gobierno de Italia como el de Polonia votaron a favor del reparto.

"El mecanismo de los Spitzenkandidaten está más muerto que un loro en un sketch de Monty Python. Y no me da ninguna pena", ha celebrado el portavoz de los Conservadores y Reformistas Europeos, el polaco Ryszard Legutko, del partido gobernante Ley y Justicia.

En su discurso ante la Eurocámara para explicar el reparto, Tusk ha intentado además atraer votos de los Verdes a la candidatura de Von der Leyen con la promesa no concretada de ofrecerles algún cargo en los órganos de la UE. "Confío plenamente en que la cooperación con los Verdes y su presencia en los órganos de toma de decisiones de la UE beneficiará no sólo a la coalición gobernante, sino a Europa en su conjunto", ha dicho.

El principal argumento del presidente del Consejo Europeo para tratar de convencer a los eurodiputados de que superen su enfado y ratifiquen el paquete de altos cargos es que por primera vez se ha alcanzado la paridad de género en el reparto, ya que la francesa Christine Lagarde será la presidenta del Banco Central Europeo. "Espero que esta elección inspire a muchas niñas y mujeres para luchar por sus creencias y pasiones. Y también espero que inspire al Parlamento Europeo en sus decisiones", subraya Tusk.

Por su parte, Von der Leyen no se ha quedado de brazos cruzados. El mismo miércoles viajó a Estrasburgo y prometió al grupo popular, ante un cariacontecido Manfred Weber, que tratará de resucitar a los Spitzenkandidaten para la próxima legislatura. Este jueves ha estado en Bruselas con el presidente saliente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y con Tusk. "Mis prioridades serán buscar consejo, escuchar a todos los grupos parlamentarios y construir juntos el mejor plan para el futuro de Europa", ha escrito en Twitter. Le quedan 10 días de plazo para convencer a los escépticos.

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