Bruselas

El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y la primera ministra británica, Theresa May, han protagonizado este viernes durante la jornada final del Consejo Europeo un encontronazo ante las cámaras a propósito del brexit. Un choque que pone de manifiesto el clima de máxima tensión que se vive entre Bruselas y Londres por la incapacidad de May de lograr que el Parlamento británico ratifique el acuerdo de divorcio que las dos partes firmaron el 25 de noviembre.

En las imágenes se ve a una May con rostro indignado abroncando a Juncker. El presidente de la Comisión trata de calmarla cogiéndole del brazo. Detrás de ellos, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, les observa pero no se atreve a interrumpir la pelea. Al final de la secuencia, el primer ministro holandés, Mark Rutte, se dirige hacia ellos en lo que parece un intento de poner paz.

"Los divorcios nunca son momentos felices", asegura una fuente próxima a Juncker al ser preguntada de qué iba la disputa. La primera ministra británica protestaba protestando por las duras declaraciones que hizo el presidente de la Comisión durante la rueda de prensa del jueves. Allí acusó a los británicos de enzarzarse en un "debate nebuloso e impreciso" sobre el brexit y de no saber qué tipo de relaciones quieren mantener con la UE, pese a que ya han pasado dos años y medio desde el referéndum.

Encontronazo entre Juncker y May

May se tomó estas palabras como un insulto personal contra ella, pero ha acabando reculando tras las explicaciones del presidente de la Comisión. "He mantenido una discusión enérgica con Jean-Claude Juncker. Es el tipo de discusión que se puede tener con alguien con que has desarrollado una relación de trabajo y con quien trabajas bien. El resultado es que él me aclaró que cuando usó esa frase estaba hablando del nivel del debate en general", ha explicado la primera ministra al término de la reunión.

May aún no se rinde

La primera ministra británica se marcha de Bruselas con las manos vacías. Los líderes europeos se han negado a concederle las garantías jurídicas que reclamaba de que Reino Unido no se quedará atrapado de forma permanente en una unión aduanera con la UE. Consideran que eso vaciaría de contenido el acuerdo de divorcio y que además ni siquiera con nuevas concesiones está garantizado que salga adelante en el Parlamento británico. De hecho, han suprimido el párrafo de las conclusiones que hablaba de estas posibles garantías.

Sin embargo, May no se da por vencida. Sostiene que los líderes le han dicho este viernes que todavía hay margen para ofrecerle las "aclaraciones" que reclama el Parlamento británico. Unas garantías que deben llegar rápidamente porque, según ha dicho, "tenemos un calendario ante nosotros ya que la votación en el Parlamento británico será antes del 21 de enero". No obstante, no ha dado ninguna precisión más sobre el tipo de declaración que reclama ni cuándo o cómo espera obtenerla.

En contraste, los líderes de los 27 creen que cada vez hay más riesgo de un brexit caótico sin acuerdo el 29 de marzo de 2019. Apenas quedan 105 días para el final de la cuenta atrás. "Hemos escuchado a la primera ministra May y no hemos recibido indicaciones categóricas de que el Parlamento británico aprobará el acuerdo. Hay enormes dudas", ha dicho el primer ministro belga, Charles Michel.

"Hemos trabajado sobre el escenario de un no acuerdo. Mi impresión es que nuestros preparativos deben acelerarse, porque ahora es una opción realista", asegura Michel.

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