BRUSELAS

Es la primera vez en la historia que un Estado miembro abandona la Unión Europea. Los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 y la primera ministra británica, Theresa May, han firmado este domingo los papeles del divorcio en una cumbre extraordinaria celebrada en Bruselas. El acuerdo del brexit pone fin a 45 años de matrimonio infeliz, en el que Reino Unido nunca se ha sentido del todo a gusto en la familia europea y siempre ha reivindicado un estatus especial. "Nadie tiene motivos para estar feliz", lamenta el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

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La coreografía de la reunión se ha ejecutado sin complicaciones y en tiempo récord. Apenas ha durado dos horas y media. A las 9:30, los líderes europeos -sin Theresa May- han tenido un breve encuentro con el presidente del Parlamento Europeo, el conservador italiano Antonio Tajani. Tajani les ha explicado que la Eurocámara ratificará sin problemas el acuerdo del brexit probablemente en enero: lo apoyan los principales grupos políticos.

A continuación, los 27 han aprobado por unanimidad y sin discusión el acuerdo del brexit: tanto el Tratado de Retirada de Reino Unido de la UE como la declaración política sobre las relaciones futuras entre Bruselas y Londres. La fumata blanca ha llegado apenas 30 minutos después de que empezara la reunión, tal y como anunciaba Tusk en su cuenta de Twitter.

A continuación, Theresa May se ha incorporado al encuentro para sellar los acuerdos entre la UE y el Reino Unido. Los papeles del divorcio han quedado así finalizados. El Consejo Europeo ha terminado a las 12:00 horas, exactamente a la hora que se había programado, algo infrecuente en este tipo de cumbres. Pero el proceso todavía no ha terminado. El acuerdo del brexit todavía debe ser ratificado no sólo por la Eurocámara sino también por el Parlamento británico antes de la fecha de salida: el 29 de marzo de 2019.

Un día triste, una tragedia

"Es un día triste, ver a un país como Reino Unido abandonar la UE no es un momento de júbilo o de celebración, es un momento triste y es una tragedia", ha dicho el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Para el presidente francés, Emmanuel Macron, se trata de un "momento grave y solemne" que demuestra la "fragilidad" de la UE. "Europa necesita una refundación y eso es lo que yo defiendo", ha proclamado.

"Seguiremos siendo aliados, socios y amigos", ha prometido el negociador de la UE, el conservador francés Michel Barnier, que durante 17 meses ha conducido el complicado diálogo con Londres.

El compromiso final del brexit ha salido adelante después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, capitulara y se conformara con el apaño sin valor jurídico que le han ofrecido la UE y May sobre Gibraltar. El presidente del Gobierno había amenazado hasta en cuatro ocasiones con bloquear el acuerdo y forzar la anulación de la cumbre si no se le garantizaba que España tendrá poder de veto sobre el estatus futuro del Peñón. La solución final que Sanchez ha aceptado consiste en una serie de declaraciones políticas sin valor jurídico.

Sin embargo, el riesgo de un brexit caótico aún no ha desaparecido. May no cuenta de momento con apoyos suficientes en el Parlamento británico. Tanto los euroescépticos de su propio partido como los laboristas e incluso sus socios del partido unionista irlandés DUP rechazan por motivos distintos el acuerdo con la UE. Si la Cámara de los Comunes lo tumba, el escenario más probable será una salida desordenada de Reino Unido el 29 de marzo de 2019, con un fuerte impacto negativo en Londres pero también en el continente.

"Yo votaría a favor porque es el mejor trato para Reino Unido. La UE no cambiará su posición", ha dicho Juncker. También el primer ministro holandés, Mark Rutte, ha resaltado que Bruselas no aceptará reabrir las negociaciones. "Este es el trato que está sobre la mesa. No creo que haya nada más. Es lo máximo que todos podemos hacer", sostiene Rutte. A su juicio, se trata de "un resultado equilibrado sin ganadores políticos ni victorias" y por tanto "aceptable" para Reino Unido.

Por su parte, la presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite, ha dicho que si el Parlamento británico rechaza el acuerdo se abrirían cuatro escenarios: un segundo referéndum del brexit, nuevas elecciones en Reino Unido o una petición desde Londres para que se reabran las negociaciones. El cuarto escenario no lo ha mencionado pero se refería presumiblemente al brexit caótico.

Un brexit sólo de nombre

El acuerdo que se firma este domingo tiene precisamente como objetivo garantizar una retirada de Reino Unido que minimice los daños para ciudadanos, empresas y Estados miembros. May ha corregido su estrategia inicial y ha acabado aceptando un brexit blando para garantizar que no haya una frontera dura entre Irlanda e Irlanda del Norte. Londres ha pedido un periodo de transición de 21 meses para facilitar un aterrizaje suave, que podrá prorrogarse hasta 2022 si las dos partes así lo deciden.

Durante la transición, se mantiene la situación actual: Reino Unido sigue en el mercado interior y la unión aduanera pero sin voz ni voto en la toma de decisiones. Después, los británicos se quedarán indefinidamente en la unión aduanera si no se encuentra una solución mejor para Irlanda del Norte. Es decir, un brexit sólo de nombre que es lo que más indigna a los conservadores euroescépticos como el ex ministro de Exteriores, Boris Johnson.

El acuerdo del brexit consta de dos textos. En primer lugar, el Tratado de Retirada de Reino Unido de la UE, un documento jurídicamente vinculante de 585 páginas que fija los términos del divorcio. Allí se garantiza el derecho a quedarse de por vida de los 3,3 millones de europeos que residen en Reino Unido, entre ellos 150000 españoles (y también de los 1,2 millones de británicos que viven en el continente); se obliga a Londres a pagar una factura de salida de 45.000 millones; y se recoge la solución de último recurso para evitar una frontera dura en Irlanda del Norte.

El segundo texto es una declaración política de 26 páginas que define cómo serán las relaciones futuras entre la UE y Reino Unido. El objetivo de ambas partes es seguir siendo amigos después del divorcio. Buscarán "una asociación ambiciosa, amplia, profunda y flexible en materia de comercio y cooperación económica, cooperación policial y judicial, política exterior, seguridad y defensa y otros campos". Este acuerdo futuro deberá negociarse durante el periodo de transición, aunque es posible que no haya bastante tiempo: el pacto con Canadá costó siete años de cerrar.

Para el presidente del Consejo Europeo, el lema del día debe ser una canción de Queen, cuyo cantante, Freddie Mercury, murió exactamente hace 27 años: "Friends will be friends, right till the end". Los amigos serán amigos hasta el final.