Berlín

Baviera, el rico Land del sur alemán, vive estos días una campaña electoral que no se parece a ninguna otra de las vividas en la que es la segunda región más poblada del país de Angela Merkel. Mensajes contra la inmigración y los refugiados cargados de nacionalismo o de fuerte regionalismo son típicos de los partidos más conservadores que concurren en las próximas elecciones bávaras. A saber, la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

La cita con las urnas tendrá lugar el próximo 14 de octubre. En la campaña, el partido satírico Die Partei, tiene otra estrategia. Se promociona con la imagen de una musulmana que lleva una bandera de Baviera como chador. Bajo puede leerse un mensaje en árabe: “Baviera es bonita”. La imagen del rostro de una mujer musulmana cubierta por los rombos azules y blancos rompe con los discursos de la derecha más enconada del espectro político.

No en vano, el ministro del Interior, el bávaro Horst Seehofer, tachaba recientemente la inmigración “como la madre de todos los problemas” que acusa Alemania. Seehofer es, además de ministro de Merkel, el presidente de la CSU, partido al que está hermanada la Unión Cristiano Demócrata (CDU) que lidera la canciller.

Un cartel de partido Die Partei en las calles de Alemania.

A la CSU los sondeos le anticipan el peor resultado de su historia, alcanzando un 35% de los votos. Los expertos apuntan que muchos electores de la CSU prefieren ahora votar por AfD. Por eso la CSU ha girado a la derecha de un tiempo a esta parte. La estrategia de los socialcristianos ha consistido en mostrar una cara hostil a la inmigración y los refugiados. AfD, señalado estos días por su participación en manifestaciones xenófobas organizadas en el este alemán, irrumpirá en el Parlamento regional bávaro en la cita electoral de octubre. Los sondeos atribuyen a AfD del orden de un 11% de la intención de voto.

El constatado flirteo de la CSU con las tesis de AfD no ha pasado desapercibido en Die Partie. Esta formación emanada de la redacción de la revista satírica Titanic acostumbra a llamar la atención por los mensajes de sus campañas. Sus proclamas suelen ser provocadoras, chistosas y, para algunos, están más allá de los límites del humor. Electoralmente, no suelen tener mucho éxito. Die Partei no está presente – sus responsables tal vez ni quieran – en el Bundestag. Tampoco cuentan con representación en parlamentos regionales.

La imagen de campaña de la musulmana con la bandera como chador “es una respuesta, en concreto, a la CSU y a AfD”, dice a EL ESPAÑOL Gerhard Dieter Anton Bruckner, candidato de Die Partei en Múnich, la capital bávara. Este aspirante a político de tres nombres propios se presenta por un escaño en las elecciones regionales y en las provinciales, que también tendrán lugar el 14 de octubre.

“La CSU está en lucha directa con AfD y ya se ha movido tanto en dirección de AfD que la diferencia entre AfD y la CSU es casi irreconocible. Ésto se ve especialmente en los temas de los que hablan, a saber refugiados e inmigración”, expone Bruckner. “Baviera también tiene mujeres musulmanas, y aquí hay islamofobia y por eso respondemos así”, abunda.

Desnudez, más cerveza y cruceros para ancianos 

En la campaña electoral, Die Partei presenta otros mensajes con los que llamar la atención. En uno de sus carteles, Bruckner llega a posar desnudo. Las palabras “Vota por Gerhard D. A. Bruckner” le tapan la entrepierna. Junto a su cuerpo desnudo se lee: “Soltero encantador busca un inteligente elector/a para un encuentro el 14 de octubre en la cabina electoral”. En otro, casi idéntico, sólo una cruz le tapa el pene. “La X en el buen sitio”, se lee. Alude el mensaje al lugar que marcar en la papeleta el día de las elecciones.

Bruckner no sólo pone el cuerpo en la campaña. También pone empeño estos días a la hora de explicar las ideas estrella de su campaña. Como esa con la que aspira a promocionar el transporte público. “Aquí tenemos el problema del uso de los coches diésel, que se está prohibiendo, pero esas medidas son negativas y nosotros tenemos una propuesta positiva. A saber, dar una cerveza a las persona que utilizan el transporte público”, plantea.

Un cartel con una mujer musulmana y la bandera de Baviera como chador.

Él ve ventajas en algo así a muchos niveles. “Una medida así significa dejar fuera de la ciudad el coche, tomar el transporte público, el que sea, y así no se emite tanto dióxido de carbono”, explica. “Así, protegemos el medio ambiente, pero además, ahora que las industria cervecera se queja porque la cerveza ya no se consume tanto, ésto sería una forma de promocionar la cerveza y, claro, luego no habría tantos borrachos conduciendo porque no tendrán coches que conducir”, abunda. En Die Partei ven ahí una situación “en la que todos ganan”.

Otras ideas suenan más a protesta por el alto coste de la vida en Alemania. En Die Partei quieren que los jubilados vivan de crucero, en lugar de hacerlo en residencias de ancianos. El problema, según Bruckner, es que las residencias son demasiado caras. “Una habitación en una residencia cuesta más de 1.500 euros al mes. Son casi impagables, y los cruceros son más baratos y bonitos”, dice Bruckner.

En las pasadas elecciones generales, Die Partei presentaba ideas igual de alocadas. Por ejemplo, instaurar una cuota de vagos, gandules y holgazanes certificados del 17% en posiciones de responsabilidad en las empresas europeas. En sus carteles, también han pedido más MDMA para todos. Utilizan las siglas del conocido empatógeno, pero refiriéndose a Moderne Dienstleistungen mit Menschlichen Antlitz. Es decir, “prestación de servicios moderna con rostro humano”.

“Populismo serio” 

El líder de Die Partei, que se hizo con un escaño de eurodiputado en las últimas elecciones europeas, es Martin Sonneborn. Él es otra de las prominentes firmas de la revista Titanic. En declaraciones a EL ESPAÑOL, Sonneborn ha definido a Die Partei como el partido del “populismo serio”. Sea como fuere, Die Partei es, “políticamente insignificante”, recuerda a EL ESPAÑOL Julian Zuber, politólogo e investigador en la prestigiosa Hertie School of Governance de Berlín.

Zuber es un buen conocedor de la política bávara. Milita en Los Verdes, el partido de centro-izquierda al que más votos atribuyen los sondeos de cara a las elecciones bávaras (17%). Si bien él no atribuye gran importancia a lo que Sonneborn o Bruckner tengan que decir en la campaña bávara, este politólogo reconoce que el cartel de Die Partei con la musulmana y la bandera apela al “histérico” debate sobre la influencia de la inmigración en Alemania, en el que los hay que defienden que “no se hablará alemán” en un futuro.

“Existe un conflicto sobre inmigración, en el que ésta se ve como oportunidad o como amenaza, y también existe un debate sobre lo que es ser alemán”, apunta Zuber. “En Múnich, por ejemplo, el 40% de la población es de origen inmigrante, del cual el 20% son inmigrantes, y todo funciona muy bien, no hay grandes problemas. En Múnich no hay problemas sobre lo que significa la inmigración, pero quienes viven fuera y no conocen esto tienen otra idea de lo que es ser alemán, ese es el debate de fondo”, abunda este investigador.

En ese debate, Die Partei quiere levantar su satírica voz. Tal vez lo hagan en el parlamento regional, si es que superan la barrera del 5% de los votos para ganar representación en la cámara bávara. Los sondeos están en contra.

“No hemos llegado nunca a la barrera del 5%, pero esperemos que ahora sí lo consigamos”, dice Bruckner. “Si es así, el Land de Baviera se habrá ganado el derecho a la sátira”, concluye el representante de Die Partei en Múnich.