Bruselas

El recorte es de tan solo una décima. Pero constituye el primer aviso de que los vientos de cola que han impulsado a la economía española en los últimos años empiezan a aflojar. Y de que aparecen nubarrones en el horizonte. La Comisión Europea ha rebajado este jueves su previsión de crecimiento para España en 2018 al 2,8% del PIB, en lugar del 2,9% que había vaticinado en mayo, debido a la subida del precio del petróleo y el aumento de las tensiones comerciales y la inestabilidad mundial. La economía seguirá ralentizándose en 2019 hasta el 2,4% (la misma cifra que Bruselas calculó en primavera).

Pese a la rebaja, las previsiones del Ejecutivo comunitario, las primeras desde la llegada al Gobierno de Pedro Sánchez, siguen siendo ligeramente más optimistas que las últimas que elaboró el equipo de Mariano Rajoy en abril. El entonces ministro de Economía, Román Escolano, pronosticó un crecimiento del 2,7% para este año y del 2,4% para 2019. Unas cifras que a su juicio permitirían a España cumplir los objetivos de déficit, pese a las dudas de Bruselas. Las previsiones de verano de la Comisión de este jueves no incluyen datos de déficit: sólo crecimiento e inflación.

Entre los grandes países de la eurozona, España se mantiene en cabeza del crecimiento en los próximos años. Por delante de Alemania (1,9% en 2018 y 2019), Francia (1,7% los dos años) o Italia (1,3% y 1,1%, respectivamente). Sin embargo, si se tienen en cuenta todos los países de la UE, España ocupa la decimoquinta posición, empatada con Holanda, Austria y Finlandia.

Los presupuestos de 2018 impulsan el crecimiento

El consumo y la inversión en construcción serán los principales motores del crecimiento en España durante los próximos meses. La subida de los precios del petróleo desde la primavera, mayor de lo previsto, "tendrá un impacto negativo en la demanda doméstica en 2018 y, en menor medida, en 2019". Además, la inestabilidad mundial y los tambores de guerra comercial entre la UE y EEUU se traducirán en una ligera reducción de las exportaciones españolas.

El frenazo económico provocado en España por el petróleo y la guerra comercial se verá contrarrestado en parte por las medidas expansivas incluidas en los Presupuestos de 2018 recién aprobados- como la subida de los salarios de los funcionarios o de las pensiones-, que impulsarán el consumo privado. El gasto de los hogares se verá además apuntalando por el crecimiento del empleo y los aumentos salariales pactados por los agentes sociales. El resultado neto de estos factores contradictorios es este recorte mínimo de una décima en la previsión de 2017 y un escenario sin cambios para el año que viene.

La inflación ha venido subiendo durante la primera mitad del año y alcanzó el 2,1% en mayo debido a la evolución del precio del petróleo. Bruselas prevé que toque techo durante el tercer trimestre de 2018 y luego se modere hasta una media anual del 1,8% en 2018 y del 1,6% en 2019. La inflación subyacente aumentará durante el periodo debido a la aceleración de los salarios en el sector privado.

Tambores de guerra comercial

Los mismos factores que ralentizan a la economía española pesarán también sobre el resto de países de la UE. La Comisión calcula que tanto la eurozona como el conjunto de la UE crecerán un 2,1% este año -dos décimas menos de lo previsto en primavera- y un 2% en 2019 -la misma cifra-. El impulso económico se ha moderado durante la primera mitad del año y la incertidumbre sigue en máximos.

Bruselas espera que el crecimiento en la UE se fortalezca durante la segunda mitad del año gracias a la mejora de las condiciones en el mercado laboral, la reducción de la deuda de los hogares, la alta confianza de los consumidores y una política monetaria que sigue siendo favorable.

Al mismo tiempo, el Ejecutivo comunitario avisa de considerables riesgos a la baja, que han aumentado desde la primavera y amenazan este escenario. Los principales riesgos según Bruselas son una mayor escalada de las tensiones comerciales, un incremento de las turbulencias financieras por los riesgos geopolíticos, un aumento del precio del petróleo todavía mayor de lo esperado, un incremento a destiempo de los tipos de interés o un brexit desordenado.

"Nuestras previsiones apuntan a una expansión continuada en 2018 y 2019, aunque una escalada todavía mayor de medidas proteccionistas constituye un claro riesgo a la baja. No hay ganadores en las guerras comerciales, sólo víctimas", ha avisado el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.

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