Bruselas

La elección de Luis de Guindos como vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), que será confirmada por el Ecofin de este martes, constituye el pistoletazo de salida para el baile de sillas que debe renovar la institución. En los próximos dos años concluyen su mandato otros cuatro miembros del directorio del BCE, entre ellos el de su presidente, el italiano Mario Draghi, el puesto más importante y codiciado. Su sustitución depende de un complicado conjunto de factores en el que prima el equilibrio geográficoEl hecho de que el vicepresidente sea de un país del sur refuerza las posibilidades de que el presidente venga del norte. Es decir, el nombramiento de Guindos despeja el camino para que el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, se convierta en el sustituto de Draghi. 

Un tándem Guindos/Weidmann genera inquietud entre los países del sur. Weidmann está considerado como uno de los mayores halcones del Consejo de Gobierno del BCE, es decir, de los miembros que defienden una línea más dura contra la relajación de la política monetaria. El alemán ha votado en contra de la mayoría de las medidas de estímulo promovidas por Draghi. Se opuso incluso al programa de compra de deuda bautizado como OMT en 2012, que suponía la puesta en práctica de las palabras del banquero italiano a las que se atribuye la salvación del euro y también de España ("Dentro de nuestro mandato, el BCE está dispuesto a hacer lo que sea necesario para preservar el euro. Y créame, será suficiente"). Y lo hizo en solitario. 

Weidmann y Merkel, durante una reciente reunión del Gobierno alemán Hannibal Hanschke/EFE

Ahora, el presidente del Bundesbank aboga por poner fecha de caducidad cuanto antes al programa de compra de bonos del BCE. Draghi ha anunciado que el programa continuará al menos hasta septiembre con un volumen mensual de adquisiciones de 30.000 millones de euros, pero no descarta volver a prorrogarlo si la inflación no remonta hasta el objetivo del 2%. Weidmann insiste en que las compras deben concluir definitivamente en septiembre, porque de lo contrario existe el riego de provocar burbujas. El siguiente paso sería ya la subida de tipos, que se trasladaría inmediatamente a hipotecas y créditos particulares y al coste de los intereses que debe pagar el Estado por la deuda.

¿Perjudicial para España?

Aunque la canciller Angela Merkel todavía no ha anunciado públicamente la candidatura de Weidmann, todas las apuestas le dan como favorito claro para presidir el BCE cuando expire el mandato de Draghi, el 31 de octubre de 2019. La prensa alemana ha hablado incluso de un acuerdo entre Berlín y Madrid en este sentido. Tampoco él mismo se declara aspirante, aunque ya ha emprendido una campaña no declarada con entrevistas a diferentes medios europeos. "Me parece erróneo fijarse primeramente en la nacionalidad de los miembros del Comité Ejecutivo. Es fundamental que los puestos del Comité Ejecutivo del BCE se sigan cubriendo en el futuro con personalidades fuertes y competentes", dijo en una reciente conversación con El Mundo al ser preguntado por esta cuestión.

La posibilidad de que Weidmann acceda a la presidencia del BCE es uno de los argumentos que esgrimen los grupos de izquierda en la Eurocámara para votar en contra de la candidatura de Guindos. "El acuerdo entre España y Alemania para situar a Guindos en la vicepresidencia a cambio de dar apoyo al halcón neoliberal Weidmann en la presidencia es un muy mal acuerdo para España", ha dicho el eurodiputado de Iniciativa per Catalunya-Verds, Ernest Urtasun. El Parlamento examinará de nuevo a Guindos el 26 de febrero, pero su dictamen no es vinculante.

El hasta ahora ministro de Economía sostiene que no es inevitable que Weidmann se convierta en el sustituto de Draghi. "No es una obligación. La prueba es que hoy el presidente, Mario Draghi, es italiano, y el vicepresidente, Vítor Constâncio, es portugués. Y antes, Jean-Claude Trichet ha coincidido con el griego Lucas Papademos. No es una cuestión de norte o sur, lo importante es un equipo que conozca bien el papel de la política monetaria y el contexto europeo y que sepa defender el proyecto de integración", ha asegurado en una entrevista en Les Échos.

Tras su elección para la vicepresidencia del BCE, Guindos ha insistido en que no hay "ninguna condicionalidad" que ligue esta decisión a una futura presidencia de Weidmann. Pero tampoco ha querido posicionarse en la disputa entre los duros y blandos en materia de política monetaria. ¿Es usted halcón o paloma? "No me gusta simplificar este tipo de características. Soy un pragmático. Creo que tenemos que realizar progresos adicionales en la profundización de la unión monetaria y creo que yo puedo hacer una contribución. Tener una diversidad de perfiles en el directorio del BCE va a ser extremadamente importante", sostiene Guindos.

De Guindos: "Dejaré de ser ministro en los próximos días"

El candidato irlandés, posible tapado

El mejor situado para arrebatar a Weidmann la presidencia del BCE es el gobernador del Banco de Francia, Francois Villeroy de Galhau. O incluso su número dos, la recién nombrada Sylvie Goulard, muy cercana al presidente Emmanuel Macron. Pero a diferencia de Alemania, Francia ya ha ostentado el cargo, que se ha convertido en el más poderoso y eficaz de la UE desde la crisis financiera. La llegada de Guindos a la vicepresidencia también resta posibilidades a París y pese a ello, el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, le ha apoyado en público.

En Bruselas se especula con que Francia podría acabar aceptando a Weidmann a cambio de quedarse con la presidencia de la Comisión Europea. Y se menciona como candidatos al negociador del brexit, Michel Barnier, o a la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde. Y es que en 2019 se pone en juego no sólo la presidencia del BCE sino también la de la Comisión o la del Consejo Europeo, lo que exigirá una gran negociación para repartir el paquete de altos cargos de forma equilibrada entre los diferentes países. Ningún candidato español aparece en la lista.

El tercero en discordia para la presidencia del BCE podría ser precisamente el gobernador del Banco de Irlanda, Philip Lane. El Gobierno de Dublín ha retirado este lunes a última hora la candidatura de Lane para facilitar la elección de Guindos por consenso. Pero no renuncia a presentarlo al resto de cargos que se liberan en los próximos meses. "Ha hecho un trabajo excelente en el Banco de Irlanda, ha empezado a hacer un trabajo valioso en el BCE y creo que estas cualidades le permitirán realizar un trabajo muy importante en Europa en el futuro", ha apuntado el ministro irlandés de Finanzas, Paschal Donohoe.

El cargo a medida para Lane sería el de economista jefe del BCE en sustitución del belga Peter Praet, que se marcha el 31 de mayo de 2019. Pero algunos analistas lo sitúan también como candidato a la presidencia, ya que está considerado como el mejor economista del Banco y generaría menos oposición que Weidman. La eterna asignatura pendiente para el BCE es la falta de mujeres. Pese a las peticiones de la Eurocámara, entre los 25 miembros del Consejo de Gobierno sólo hay ahora dos mujeres. Un desequilibrio que debería empezar a corregirse con los nombramientos de los próximos meses.