Hamburgo se prepara para acoger el viernes y el sábado a los líderes de las 20 primeras economías del mundo y con ellos a oleadas de manifestantes dispuestos a hacer de la cumbre un escenario de protesta contra la globalización.

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“De lo que se trata en esta cumbre es del reparto de los intereses geopolíticos y de la coordinación de la explotación mundial”, indican los organizadores de la manifestación anticapitalista “Bienvenidos al Infierno” en la web de la protesta, que ha sido autorizada para este jueves y busca rodear el centro de congresos donde se reunirán los gobernantes.

“Es nuestra labor como izquierda radical y anticapitalista y junto a otra mucha gente el oponer resistencia a esta exhibición de poder y en oponernos con nuestra idea de una sociedad justa y solidaria”, argumentan los promotores.

La segunda ciudad de Alemania ha sido el lugar escogido por Angela Merkel para celebrar la cumbre, a la que asistirán líderes polémicos como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el presidente ruso, Vladímir Putin, o el turco, Recep Tayyip Erdogan.

El evento ha generado gran expectación, ya que supondrá, por ejemplo, el primer encuentro cara a cara entre Trump y Putin y abordará temas que generan fricción entre los asistentes, como la lucha contra el cambio climático.

Pero también supone un enorme desafío de seguridad para las autoridades germanas. Se espera que los manifestantes inunden las calles de Hamburgo para alzar la voz contra el encuentro y las autoridades han planeado un despliegue de unos 20.000 agentes para hacer frente a posibles episodios violentos.

“Hay pruebas de que los actos de violencia en torno la cumbre del G20 que esperábamos y temíamos tendrán lugar”, señaló el líder de la policía de Hamburgo, Ralf Martin Meyer, en declaraciones recogidas por Reuters. El Ministerio del Interior señaló el martes que 8.000 manifestantes violentos se congregarían en la urbe.

En los últimos días las autoridades se han hecho con todo tipo de material peligroso, desde bates de béisbol y armas blancas hasta recipientes con productos químicos. Sin embargo, estiman que probablemente sea tan sólo una pequeña parte del arsenal preparado para las protestas.

Miles de manifestantes ya han desfilado por las calles de Hamburgo para ofrecer una 'bienvenida' anticipada a los líderes del G20. El martes la policía dispersó a un grupo de manifestantes con un cañón de agua. Pero también se han desarrollado protestas sin problemas en la antesala de la cumbre.

Las autoridades alemanas han repetido que no se tolerará la interrupción de la cumbre internacional y el Gobierno ha señalado que espera que no se produzcan incidentes graves durante el encuentro.

Paralelamente al G20, Hamburgo celebra un foro alternativo bautizado como la "Cumbre de la Solidaridad Global" este miércoles y jueves para tratar temas como la desigualdad o los derechos humanos.