En 1939, antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, el británico Nicholas Winton organizó el rescate de 669 niños -la mayoría judíos- cuando Checoslovaquia se encontraba bajo el yugo nazi. La operación, conocida como 'Kindertransport', le granjeó el apodo del 'Schindler' de Reino Unido. En 2003 sería nombrado caballero por su labor humanitaria.

Entre los pequeños que Winton salvó se encontraba Alfred Dubs, hoy miembro de la Cámara de los Lores del Parlamento de Londres, quien el año pasado impulsó una enmienda a la Ley de Inmigración para relocalizar a Reino Unido a algunos de los miles de menores no acompañados que han llegado a Europa en busca de asilo.

Ahora, el Ejecutivo de Theresa May ha anunciado que dejará de acoger a jóvenes refugiados a través de la llamada 'Enmienda Dubs', por lo que la hija del 'Schindler' británico ha escrito una carta abierta al Gobierno para que reconsidere la decisión.

“Hoy, 77 años después, jóvenes refugiados vulnerables buscan de nuevo la amabilidad y hospitalidad que el pueblo británico les ofreció previamente”, reza la epístola de Barbara Winton, divulgada este viernes. “Creo que la manera más apropiada de honrar la memoria [de mi padre] es mostrar la misma preocupación y compasión que mostramos entonces a aquellos que están necesitados y en peligro ahora”.

Se trata apenas de una de las voces que se han levantado contra el cambio de dirección del Ejecutivo conservador, que ha desatado un torrente de críticas y una batalla legal.

El miércoles, Robert Goodwill, ministro para la Inmigración, reveló que Reino Unido había acogido a 200 niños bajo la 'Enmienda Dubs' procedentes de Francia y que acogería a otros 150 antes del final de marzo. Entonces, el programa cesará, una polémica maniobra que el Ejecutivo no ha dudado en defender.

“Mis colegas franceses no quieren que sigamos aceptando niños indefinidamente bajo la 'Enmienda Dubs' porque, especifican -y yo estoy de acuerdo con ellos-, que sirve de imán, de reclamo, anima a los traficantes de personas”, aseguró la secretaria de Interior, Amber Rudd, en el Parlamento.

La enmienda urge al Gobierno a relocalizar a un “número específico” de niños refugiados de otros países europeos. Aunque sus promotores esperaban que ayudara a 3.000 menores no acompañados de las decenas de miles llegados al Viejo Continente en el clímax de la crisis de refugiados, la redacción final establece que será el Gobierno quien determine la cifra de beneficiarios tras consultar con las autoridades locales.

Este viernes, la ONG Help Refugees (Ayudemos a los Refugiados) presentó una demanda que proclama que la consulta para determinar la capacidad de acogida de menores se realizó incorrectamente.

Políticos, activistas y líderes religiosos han expresado su indignación por la muerte prematura del programa Dubs. Su creador ha calificado la decisión de “vergonzosa” en un momento en que la Administración Trump busca cerrar las puertas de Estados Unidos a los solicitantes de asilo. El lord ha lanzado una campaña en internet para presionar a la primera ministra que ha recabado más de 40.000 firmas.

LA INDIGNACIÓN CRECE

Parlamentarios a lo ancho del espectro político se han unido a la protesta. “No entiendo porqué el programa Dubs va a acabar. 150 niños más y ya está”, denuncia en The Telegraph la diputada conservadora Heidi Allen, que promete un debate parlamentario sobre la cuestión el próximo día 23. “Estoy decidida a demostrar que el brexit no nos ha cambiado”.

“Están volviendo al barro, al peligro, a los brazos de los traficantes de personas, la explotación, el abuso, la prostitución y la esclavitud moderna que este Parlamento y este Gobierno han prometido erradicar”, denunció en la Cámara de los Comunes la parlamentaria laborista Yvette Cooper, en referencia a los niños que no logran alcanzar Reino Unido.

El arzobispo de Canterbury tampoco se ha quedado callado. “Tenemos que resistir y dar la vuelta a estas preocupantes tendencias mundiales que ven el movimiento de gente desesperada más como una amenaza a la identidad y la seguridad que como una oportunidad para hacer nuestro deber”, aseveró el jueves. “Espero que el Gobierno reconsidere su decisión”.

La Cruz Roja británica y Unicef también han mostrado su preocupación por el futuro de los miles de menores no acompañados que se encuentran en el continente.

“Estamos decepcionados”, afirmó el vicedirector ejecutivo de Unicef Reino Unido tras conocer los planes del Gobierno. “Debemos hacer más para proporcionar a los niños refugiados no acompañados un hogar seguro”, reclamó el director de ayuda al refugiado de la Cruz Roja británica.

Una investigación de EL ESPAÑOL reveló el año pasado que miles de niños refugiados abandonan los centros de acogida y desaparecen por su frustración ante la inactividad de las autoridades.

El Gobierno británico, que rechazó las cuotas de refugiados propuestas por la Comisión Europea en 2015, ha destacado que el año pasado trasladó más de 900 menores no acompañados del continente. Unos 750 procedían del campo de refugiados de Calais, 200 de los cuales fueron acogidos por medio de la 'Enmienda Dubs' y el resto a través de un procedimiento acelerado basado en el principio de reunificación familiar de las regulaciones de Dublín, que rigen el asilo en la Unión Europea. También reivindica haber reubicado a unos 2.000 menores de Siria.

Asimismo, las autoridades dicen comprometerse a continuar acogiendo refugiados de acuerdo con las regulaciones de Dublín y seguir con programas para reubicar a un total de 20.000 sirios y otros 3.000 menores de Oriente Próximo y el Norte de África.

Para May, no hay discusión que valga con la 'Enmienda Dubs'. “Creo que lo que lo que estamos haciendo con respecto a los refugiados es absolutamente acertado”, aseveró esta semana.

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