El nuevo jefe de la diplomacia británica, el líder euroescéptico Boris Johnson, ha asistido este lunes a su primera reunión de ministros de Exteriores de la Unión Europea. Una organización a la que durante la campaña del brexit equiparó a la política expansionista de Hitler. Sus colegas, que tras conocer su nombramiento no dudaron en tacharle de “mentiroso” o “irresponsable”, le han dispensado una acogida correcta pero fría.

 

En contraste con los mensajes negativos previos al referéndum, Johnson ha tratado de mostrarse conciliador en Bruselas: el brexit no significa que Londres vaya a alejarse del continente. “Debemos dar efecto a la voluntad del pueblo y dejar la Unión Europea, pero eso en ningún caso significa que vayamos a dejar Europa. De ninguna manera vamos a abandonar nuestro papel de liderazgo en todos los tipos de cooperación y participación europea”, ha asegurado el ministro británico.

 

Pero la Alta Representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini, ha vuelto a dejarle claro que el resto de líderes europeos no están dispuestos a discutir con Londres hasta que no active la cláusula de divorcio. “No habrá negociaciones hasta que se notifique la activación del artículo 50 del Tratado”, ha repetido.

 

Mogherini se reunió con Johnson el domingo, como hace con todos los ministros nuevos, durante la que mantuvieron “un intercambio muy positivo”. “Le daremos la bienvenida como a un nuevo miembro de la familia”, ha explicado la Alta Representante.

 

El jefe de la diplomacia francesa, Jean-Marc Ayrault, que tachó a Johnson de “mentiroso” tras conocer su nombramiento, ha explicado que habló con él por teléfono el sábado y que la conversación fue “franca pero útil”. “Hablaré siempre con Boris Johnson con la mayor sinceridad y franqueza”, ha señalado.

 

Francia insiste en que Londres debe activar la cláusula de divorcio lo antes posible. “Hay que evitar que Europa se instale en una situación de incertidumbre por lo que se refiere al futuro de las relaciones entre Gran Bretaña y la UE. Así que cuanto antes comiencen las negociaciones, mejor”, ha insistido Ayrault.

 

De nuevo es Estados Unidos el que parece más preocupado por el divorcio entre la UE y Reino Unido. El secretario de Estado, John Kerry, ha asistido este lunes por primera vez a una reunión de ministros de Exteriores de los 28 y ha vuelto a apelar a la “calma” y a una “transición sin problemas”. “Boris Johnson ha dejado claro en sus declaraciones que Reino Unido pretende seguir siendo un componente vital y fuerte de las relaciones europeas y de la relación de EEUU con Europa”, ha resaltado.

Preocupación por Turquía

 

Las consecuencias del fallido golpe de Estado del fin de semana en Turquía han dominado la agenda de la reunión del Consejo de Exteriores. Los dirigentes europeos están muy preocupados por el riesgo de que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, aproveche la resaca del golpe para acentuar la deriva autoritaria del país.

 

“Sobre Turquía, es muy importante tras el golpe fallido que haya contención y moderación de todas las partes y eso es lo que voy a pedir”, ha dicho Johnson.

 

La Alta Representante ha recordado que la UE fue la primera en condenar el golpe de estado. Pero al mismo tiempo ha avisado a Erdogan que no puede utilizar el golpe como “excusa para alejar al país de los derechos fundamentales o del estado de derecho”. “Seremos extremadamente vigilantes sobre esto”, ha dicho Mogherini. Y para empezar ha apuntado que si Turquía reintroduce la pena de muerte, no podrá entrar nunca en la UE.

 

También Kerry ha reclamado a Ankara que evite dar marcha atrás en las reformas democráticas y ha dejado claro que tanto EEUU como la OTAN controlarán cualquier involución.

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