Cuando el pasado 22 de mayo el recuento de los votos dejó en empate técnico al candidato de izquierdas y ecologista Alexander van der Bellen y al ultraderechista Norbert Hofer, los austriacos y parte de Europa mantuvieron la respiración. No supieron los resultados hasta que se realizó el recuento de los votos por correo. Las papeletas postales determinaron una diferencia de apenas 31.000 apoyos a favor de Van der Bellen. Europa se lo tomó como un nuevo aviso del auge de la extrema derecha. Por entonces la campaña en favor del brexit –cuyo discurso ha sido marcadamente antimigratorio- aún no amenazaba con calar lo suficiente como para destruir la Unión Europea tal y como la conocemos.

Mientras los moderados respiraban tranquilos tras la victoria de Van der Bellen, la formación euroescéptica y antinmigrantes Partido Liberal de Austria (FPÖ) de Hofer impugnó los resultados. Este viernes el Tribunal Constitucional de Austria le dió parcialmente la razón: hubo irregularidades en el recuento de los votos, pues algunas papeletas se abrieron sin estar presentes todas las personas que la ley determina necesarias para garantizar un voto limpio. “No hay ningún testigo que constatara manipulaciones”, ha matizado el presidente del Tribunal, Gerhart Holzinger.

Únicamente afecta al recuento de los votos por correo en 14 distritos, pero habrá que repetir las elecciones en todo el país. Serán a finales de septiembre o en octubre. Pero a partir del 8 de julio el actual presidente en funciones, Heinz Fischer, dejará el cargo. Los siguientes tres o cuatro meses será un órgano colegiado formado por la presidenta del Parlamento o Consejo Nacional austriaco, la socialdemócrata Doris Bures, el número dos, el conservador-liberal, Karlheinz Kopf, y en tercer lugar… Norbert Hofer. Paradoja que toca asumir por el mecanismo legal establecido en Austria para este caso excepcional.

“Es un hecho que en el marco de las elecciones hubo notables fallos, que dejaron espacio para manipulaciones, pero no era el deber del Tribunal Constitucional definir si ha habido manipulaciones”, reivindicó un serio Hofer en la rueda de prensa posterior a la sentencia del Tribunal junto a Bures y Kopf. A pesar de todo el jefe de su partido, Heinz- Christian Strache dijo tras conocer la nueva convocatoria de elecciones, que no había “ningún motivo para el júbilo”.

Hofer (i), junto a los otros dos próximos presidentes en funciones tras el anuncio de nuevos comicios en Austria. Getty

Bures, Kopf y Hofer trabajan ya habitualmente juntos presidiendo las sesiones parlamentarias austriacas en las que, según destacó el ultraderechista este viernes, intentan tratar a todas las facciones por igual. “Este respeto y este buen trabajo en equipo también lo habrá ahora”, indicó.

Oportunidad para mostrar dotes como líder de consenso

Tanto él como la presidenta primera del Consejo han dejado claro que se limitarán a las “cuestiones legales básicas” y no llevarán a cabo labores de representación o visitas de Estado. Cabe recordar que el presidente en Austria es el jefe de Estado, pero no de Gobierno, por lo que de esta manera renuncian a una de las principales tareas habitualmente encomendadas al presidente mientras siga siendo un órgano colegiado quien ejerza la presidencia en funciones.

Se podría dar la circunstancia de que en algún momento se encuentre solo en el país, por lo que sería él quien debería tomar decisiones, indica el periódico austriaco Krone. El diario cree que sí podrán ejercer labor representativa dentro del país, por ejemplo en dos eventos deportivos nacionales que tendrán lugar este verano.

Hofer empleó el “nosotros” repetidamente durante la rueda de prensa conjunta con los otros dos presidentes. Eso sí: dejó claro que no se planteaba renunciar a su puesto de tercer presidente del Consejo, lo que sería un “error gigantesco”, ya que esto le reportará experiencia. Aprovechó para recordar que el actual presidente en funciones Heinz Fischer presidió el Parlamento anteriormente, recoge el portal austriaco Oe24.at.

Aseguró que realizaría un trabajo no partidista en esta nueva función, aunque tendrá que compaginarlo con la campaña para ganar la presidencia que rozó el pasado mayo. Espera que la campaña electoral sea “corta y fresca”. Por su parte, el antiguo portavoz de Los Verdes austriacos y candidato presidencial Van der Bellen ya empezó la pugna el viernes en su primera intervención tras conocer la noticia: “El 22 de mayo es Historia, pero la repetiremos”.

El candidato de ultraderecha se ve ahora ante una oportunidad de oro para mostrar un lado más moderado y “demostrar” -como defendió el viernes que haría- que puede ejercer un liderazgo neutral y de consenso, como corresponde a un presidente en Austria. Un reto que será doble, pues deberá conseguirlo en el contexto del brexit, que ha dado alas a los partidos de ultraderecha europeos para reivindicaciones como las suyas: anti Bruselas y anti inmigrantes.

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