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Las claves

Kazajistán celebró este domingo las primeras elecciones legislativas desde que entró en vigor la nueva Constitución en julio. Una cita electoral de carácter histórico que el presidente Kassym-Jomart Tokáyev utilizó para proyectar la imagen del país como un actor en desarrollo y un factor de estabilidad en una región del todo impredecible.

Eran las décimas elecciones parlamentarias desde la independencia, pero quizá las más relevantes, porque alumbraban un cambio de arquitectura institucional sin precedentes. Kazajistán pasaba de tener un sistema bicameral a uno unicameral, que tratará de agilizar la agenda de reformas que emana de la Presidencia.

Este domingo estaban en juego los 145 asientos del Kurultái, el nuevo parlamento, cuyo nombre propone una vuelta a los orígenes, una forma de reafirmar la identidad nacional que alude a las antiguas asambleas de los pueblos túrquicos, y que sustituye al Senado y al Mazhilís, dos cámaras que quedan disueltas.

En cuanto a los resultados, apenas hubo sorpresas. El oficialista Adilet (Justicia, en español), la plataforma que absorbió a los cuadros del antiguo partido gobernante Amanat, se impuso con el 71 % de los votos, según avanzaron hacia la medianoche los sondeos a pie de urna y confirmó a primera hora el presidente de la Comisión Electoral Central (CEC), Nurlan Äbdirov.

"El resultado fue bastante predecible", reconoce el politólogo e historiador Daniyar Ashimbayev. "El elector kazajo tradicionalmente vota por el centrismo político, por la combinación de un curso de reformas y un conservadurismo moderado. Y sin ningún radicalismo ni personalidades ni puntos de vista marginales", explica.

"Adilet presentó precisamente esa visión. El partido, por un lado, heredó las tradiciones del centrismo, y por otro, presentó un nuevo contenido en el espíritu de las reformas de Tokáyev. Los adiletovtsy, a pesar de los cortos plazos, llevaron a cabo una campaña de agitación brillante y compleja, transmitiendo su visión al elector kazajo", añade.

Otras cuatro formaciones rompieron la barrera del 5 % de los votos para obtener representación en el Kurultái. El histórico partido agrario Auyl, con el 6,2 %, y la gran novedad, Respublica, un partido de corte proempresarial cuyo líder, Aidarbek Jozhanazarov, presume de que en sus filas no hay "burócratas", sino "creadores de empleos", y que cosechó el 5,56 %.

Tabla con los resultados oficiales de las elecciones al Kurultái de Kazajistán. Comisión Electoral Central (CEC)

El Partido Socialdemócrata Nacional y el liberal-conservador Aq Jol se quedaron a la cola con el 5,2 % y el 5,1 % de los votos, respectivamente; mientras que el ecologista Baytaq y el Partido Popular de Kazajistán, el antiguo Partido Comunista, se quedaron fuera.

Adilet era el gran favorito. Su líder, Aibek Dädebay, formó parte del gabinete de Tokáyev, mantiene una estrecha relación con el presidente y corea su eslogan de "Taza Kazakhstan", esto es, Nuevo Kazajistán, su visión de país. De hecho, su nombre aparece en las quinielas para convertirse en el próximo vicepresidente, una figura que recupera la nueva Constitución y que podría colocarle en la línea de sucesión a Tokáyev.

El propio Tokáyev confirmó este domingo que "se sabrá quién ocupará el puesto de vicepresidente a lo largo de la próxima semana o en un plazo de diez días", porque en este momento "sería prematuro mencionar su nombre", aunque adelantó que "será una persona conocida, a la que todos ustedes conocen bien".

Además de Dädebay, en la terna están Mäulen Äşimbaev, el presidente del Senado; Erlan Qoşanov, el presidente del Mazhilís; y Erlan Karin, estrecho asesor de Tokáyev y uno de los ideólogos detrás de las reformas. Dos jóvenes reformistas de perfil técnico y dos veteranos apparatchik. Hasta la fecha, Tokáyev ha apostado más por los primeros.

Jornada con lluvia y sin sobresaltos

La jornada de votación transcurrió en un ambiente tranquilo. El Ministerio del Interior no dio cuenta de "graves alteraciones del orden público" en ninguno de los más de 10.000 colegios electorales repartidos por toda la geografía del país.

Aunque la jornada estuvo pasada por agua, las autoridades compartieron abultados porcentajes de participación, con la notable excepción de Almaty, siempre menos entusiasta que el resto del país cuando llegan las citas con las urnas, que no superó el 43 % de afluencia; y de la capital, Astaná, que registró un 51,67 % de participación.

Un hombre vota en el colegio electoral de Taytobe, periferia de Astaná. Álvaro Escalonilla

Según la CEC, unas 9,3 millones de personas –el 74 % del electorado– habían acudido a las urnas antes del cierre de los centros de votación a las 20:00 hora local (las 17:00 en la España peninsular).

"La participación, en comparación con las elecciones parlamentarias anteriores [celebradas en 2023], aumentó un 20%, y el apoyo electoral al partido gobernante aumentó en la misma proporción", apunta Ashimbayev.

Entre esos más de nueve millones de votantes estaba el "primer presidente" del Kazajistán independiente. Nursultán Nazarbáyev, el antiguo Elbasy o Líder de la Nación, reconvertido en mero "pensionista" desde la crisis de enero de 2022, reapareció para participar en los comicios, pero lo hizo desde su propia residencia.

"Debido a su estado de salud tras una reciente operación de columna lumbar, el Primer Presidente ejerció su derecho al voto desde su domicilio", anunció a través de redes sociales su portavoz, Aidos Ukibay, que informó por primera vez sobre la intervención médica a la que se sometió el exmandatario, de 86 años.

"Hemos venido en familia, nuestra hija mayor vota por primera vez", decía una votante en el colegio electoral de Taytobe, periferia de Astaná, preparado para la llegada de la prensa internacional.

"Voté esta misma mañana, trabajo en la administración pública y quería que mi voz fuera escuchada", comentaba una joven frente a las puertas del Mega Silk Way, uno de los cinco grandes centros comerciales de Astaná.

El expresidente de Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev. nazarbayev.kz

Rumbo a la reelección

Tokáyev, que emitió su voto hacia el mediodía en el Palacio de la Independencia de Astaná, evitó responder si se presentaría o no a las próximas elecciones presidenciales, aunque dejó claro que tenía "derecho" a ser reelegido en virtud del fallo del Tribunal Constitucional de julio que así lo habilitaba.

"Pero en cuanto a las próximas elecciones o, como usted ha dicho, si me presentaré o no, y en qué año, es prematuro hablar de ello, ya que debemos cumplir muchas tareas que tenemos por delante como país", puntualizó acto seguido.

Las elecciones colocan a Kazajistán sobre los nuevos raíles para agilizar las reformas y atraer una mayor inversión extranjera. "Desde una perspectiva económica, el nuevo Kurultái es importante porque necesita aprobar leyes estables", sostiene Glenn Agung Hole, profesor de la Universidad del Sudeste de Noruega. "Las empresas, las finanzas y la bolsa necesitan comprobar que los impuestos y las leyes se cumplen".

Pero Hole advierte: "Tenemos que ver estabilidad a lo largo del tiempo. Durante al menos tres a cinco años, los inversores internacionales necesitan comprobar que pueden invertir aquí y que su inversión estará segura durante los próximos tres a cinco años y más allá".

Tokáyev aprovechó la ocasión para anunciar la nueva política económica del Gobierno, que echará mano de los activos del fondo soberano para crear y desarrollar las infraestructuras del país. El presidente prometió grandes proyectos de construcción en cada capital regional, distrito y ciudad.

"¿Para qué mantenemos dinero en valores en el extranjero cuando podemos utilizarlo en beneficio del pueblo? Estoy en contra de quedarnos sentados sobre ese dinero como un perro sobre el heno. Debe servir a nuestra gente", explicó el presidente.

"Naturalmente, la situación mundial exige análisis y atención. La situación no es sencilla; literalmente caminamos al borde del precipicio", añadió, en clara alusión a las consecuencias que sufre el país a cuenta de la guerra en Ucrania y el conflicto estancado en Oriente Próximo. "Sin embargo, hemos logrado garantizar unas condiciones internas de paz, lo que nos ha permitido desarrollarnos", celebró.

Tokáyev también confirmó que habría "algunos cambios" en el Gobierno, que deberá presentar su dimisión tras las elecciones al Kurultái, y dejó la puerta abierta a un adelanto electoral para las presidenciales, que podrían celebrarse tan pronto como en 2027.

El presidente evitó aclarar, de todos modos, si aspira a un nuevo mandato. El suyo expira en 2029, y hasta la fecha había hecho saber a su círculo más próximo que para entonces planeaba dar un paso al lado. "Posiblemente el próximo año pueda responder de manera más concreta", respondió al ser preguntado por sus planes.