Agencias
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Las claves

Primero los cegó una nube de polvo, después una sacudida los lanzó al suelo. Así lo relatan los trabajadores de un centro comercial en el sur de Japón que han sobrevivido a dos catástrofes. La mañana del martes, uno de los movimientos sísmicos a los que hace frente la nación nipona continuamente sacudía la estructura. Una hora después, una supuesta fuga de gas hizo explotar el edificio.

Cientos de compradores y empleados vieron su rutina interrumpida al ser evacuados tras detectarse un fuerte movimiento de tierra. Algunos de ellos volvieron a entrar en el edificio tras el cese del temblor, otros observaron horrorizados desde el aparcamiento cómo una explosión arrasaba el edificio poco después.

"Pensé que había explotado una bomba", cuenta Takateru Sonoda, propietario de una peluquería y cafetería cerca del centro comercial, a la agencia de noticias Jiji Press. "Había gente pidiendo a otros que evacuaran y las sirenas sonaban. Las carreteras cercanas estaban colapsadas, reinaba el pánico".

Kazuya Tsurunaga, empleada de un pub a unos 300 metros del centro comercial, comenta que quedó aturdida por la explosión mientras limpiaba los platos y vasos rotos por el terremoto anterior.

"Una gran nube de humo se elevaba, y como casualmente soplaba el viento, y la dirección del viento apuntaba hacia la tienda, era como si ceniza volcánica cayera a nuestro alrededor", ha declarado a la TBS.

Imágenes del interior del centro comercial arrasado por una explosión. Reuters

Los equipos de emergencias rescataron a ocho personas entre los escombros, tres de las cuales han fallecido. Cuatro trabajadores siguen desaparecidos entre los restos. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha definido las labores como una "carrera contrarreloj" para rescatar a los atrapados en el centro comercial y a los demás afectados por el terremoto.

Sanae ha cifrado las consecuencias del terremoto en 18 muertos y 200 heridos, además de las personas en paradero desconocido. El sismo ha provocado cortes energéticos y la destrucción de carreteras. Alrededor de 170 soldados han sido desplegados para colaborar en las operaciones de rescate en la zona.

Aparcamiento del centro comercial arrasado por la explosión en Japón. Reuters

Durante las primeras horas posteriores a la explosión, los agentes de Policía y los bomberos no pudieron acceder a los escombros debido al riesgo de nuevos derrumbes en medio de una serie de réplicas, según informó un funcionario policial. Al final del martes, se habían registrado más de 100 réplicas en Kumamoto.

El segundo terremoto

El centro comercial, el más grande de la prefectura, había reabierto sus puertas el mes pasado tras las reformas por los daños sufridos en el terremoto de magnitud 7,3 de Kumamoto en abril de 2016, la empresa operadora destacó sus techos reforzados sísmicamente y las mejoras generales en materia de seguridad y resistencia.

Un vídeo grabado por un agente de policía que se adentró entre los escombros mostraba que grandes secciones del techo se habían derrumbado, los escaparates de las tiendas habían quedado destrozados y los muebles estaban esparcidos por el suelo.

Centro comercial arrasado por una explosión en Japón. Reuters

Un empleado de una de las 200 tiendas del centro declaró a un periódico local que el edificio tembló durante 10 segundos antes de derrumbarse. Otro empleado destacó la desorientación causada por una gran nube de polvo.

A pesar del caos, el personal siguió rápidamente el protocolo para evacuar a más de 200 compradores y trabajadores a un aparcamiento donde muchos se refugiaron en sus vehículos, según relataron los trabajadores.

Una posible fuga de gas

Algunos rescatistas reportaron haber percibido olor a gas, según ha declarado el portavoz del gobierno japonés, Minoru Kihara a la prensa. Un corresponsal de televisión que informaba desde el lugar indicó que un vehículo de emergencia instó repetidamente a la gente a no acercarse al centro comercial debido a una posible fuga de gas.

Kihara explicó que el centro comercial utiliza gas licuado de petróleo, que se transporta en grandes bombonas en lugar de a través de un gasoducto. El suministro de gas por tubería es interrumpido automáticamente por los operadores si la actividad sísmica alcanza un determinado umbral o si se confirman daños en la tubería.

El GLP cuenta con protocolos de seguridad similares. Los contadores controlados por microordenadores cortan automáticamente el suministro si detectan anomalías como fugas o fluctuaciones de presión, y están diseñados para interrumpir el suministro durante una actividad sísmica de intensidad 5 o superior, explicó un funcionario.

Los proveedores de gas y los servicios de seguridad también pueden cortar el suministro de forma remota mediante transmisión por radio en caso de emergencia, añadió.