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Los republicanos han empezado a decidir qué batallas dejan de financiar. A menos de tres semanas de las elecciones del 3 de noviembre, su principal comité externo de publicidad para la Cámara de Representantes ha cancelado inversiones en cuatro distritos.

Dos están en sus manos. Los otros dos eran conquistas que esperaban sumar y que también dan por perdidas.

El dinero cambia de destino cuando al partido se le estrecha el camino para conservar la mayoría. Los demócratas necesitan ganar tres escaños respecto al resultado de 2024 para alcanzar los 218 que dan el control de la Cámara Baja.

Los primeros sacrificados

La retirada de fondos lleva la firma del Congressional Leadership Fund (CLF), el gran comité externo alineado con el presidente de la Cámara, Mike Johnson. Ha reasignado unos diez millones de dólares que tenía previstos para Iowa, Nueva Jersey, Ohio y Michigan.

Como 'super PAC', puede recibir aportaciones ilimitadas para financiar publicidad electoral, un refuerzo que se suma a los recursos de cada candidato y que ahora empieza a desaparecer de algunas campañas.

El recorte resulta especialmente significativo en Iowa y Nueva Jersey, donde afecta a dos congresistas republicanos que buscan la reelección: Mariannette Miller-Meeks y Tom Kean Jr. Los sondeos internos que antes justificaban seguir invirtiendo en ellos han pasado a aconsejar que el dinero se emplee en otro lugar.

Mítin del vicepresidente, el republicano JD Vance, en Iowa. Anna Moneymaker/ REUTERS

Miller-Meeks vuelve a enfrentarse a la candidata demócrata a la que derrotó por apenas 799 votos en 2024. Aquella victoria dejó claro hasta qué punto podía decidirse el escaño por un puñado de papeletas. Ahora pierde parte del respaldo publicitario con el que debía intentar conservarlo, mientras la firma de análisis electoral Cook Political Report da ventaja a su rival.

Por otro lado, Kean había ganado por un margen mucho más holgado, de 5,4 puntos. Pero llega a esta campaña después de una ausencia del Congreso de casi cuatro meses en los que estuvo hospitalizado por una depresión. Su rival demócrata, antigua piloto de helicópteros de la Marina, ha situado la contienda de Nueva Jersey entre las oportunidades de reconquista para su partido.

En Ohio y Michigan, el dinero se retira por una apuesta diferente. Allí los republicanos pretendían arrebatar dos escaños pertenecientes a los demócratas. Al dejar de financiar esas ofensivas, el fondo recorta también las opciones de compensar con nuevas conquistas las pérdidas que puedan sufrir en otros estados.

El dinero cambia de frente

Los diez millones que salen de esas cuatro campañas pasan a reforzar otras dieciséis. Entre las prioridades figura la defensa de congresistas republicanos en Pensilvania, Texas, Virginia y otro distrito de Michigan. Parte del dinero que antes debía servir para ampliar la mayoría se concentra ahora en intentar conservarla.

El giro llega después de que el CLF gastase hasta 13,3 millones de dólares en las cuatro contiendas ahora recortadas hasta el 13 de octubre. Esa inversión ya está ejecutada; los diez millones que redistribuye corresponden a la publicidad pendiente. Los candidatos conservan sus propios fondos y pueden buscar otros apoyos, pero pierden un refuerzo importante en la recta final.

El vicepresidente, JD Vance, ha intentado quitar peso a esas decisiones. "No estamos renunciando en ningún sitio", ha asegurado, antes de explicar que el partido concentra sus esfuerzos donde cree que puede ganar. La prioridad es reunir los escaños necesarios para conservar la mayoría, aunque eso obligue a abandonar algunas apuestas.

El cálculo también alcanza a Texas, donde los republicanos habían redibujado el 28 distrito de Henry Cuellar (también conocido como 'el rey de Laredo') para facilitar su derrota. Ahora el fondo retira tres millones reservados para atacar al congresista demócrata y los desplaza a dos distritos vecinos.

Mítin republicano en Texas. REUTERS/Evan Vucci

En uno protege a una congresista republicana; en el otro todavía intenta conquistar un escaño. Ni siquiera un mapa redibujado en favor del republicano y juez Tano Tijerina ha bastado para mantener la inversión contra Cuellar.

En Nevada, otro comité del entorno de Trump ha retirado cerca de un millón de dólares en anuncios. Financiaban el intento republicano de conquistar un escaño demócrata en el entorno de Las Vegas.

Mientras los republicanos seleccionan dónde seguir gastando, los demócratas buscan dinero para ampliar su ofensiva. Su comité de campaña pretende recaudar 17 millones antes del 22 de octubre y llegar a distritos que parecían fuera de su alcance.

Entre ellos está uno de Ohio que los republicanos ganaron por 18 puntos en 2024. Aspiran a convertir el desgaste republicano en una mayoría más amplia, pero necesitan financiar esa ambición antes de que se agote el calendario.

Nebraska obliga a proteger la retaguardia

La necesidad de proteger escaños que parecían menos expuestos también está alterando los planes republicanos para el Senado. En Nebraska, Pete Ricketts afronta el desafío del independiente Dan Osborn, un dirigente sindical respaldado por los demócratas que ha convertido su reelección en una batalla más exigente de lo previsto.

Para reforzar al senador, el Senate Leadership Fund, el gran super PAC aliado de los dirigentes republicanos de la Cámara Alta, ha anunciado ocho millones adicionales. Se suman a los siete ya gastados en su apoyo, hasta elevar a quince millones el compromiso total para defender ese escaño.

Nebraska forma parte de una revisión más amplia de las prioridades. Kansas y Carolina del Sur, que no figuraban en el plan publicitario de 342 millones anunciado por el fondo en abril, también requieren ahora atención. Entretanto, el comité ha reducido sus inversiones en Georgia y Carolina del Norte para concentrar sus esfuerzos en otras contiendas.

El malestar por el coste de la vida complica la defensa del balance de Trump. La inflación de septiembre se situó en el 3,7% interanual y la gasolina subió un 9,1% en un solo mes. Los candidatos republicanos llegan así a las urnas con una factura que pesa sobre la promesa presidencial de abaratar la vida.

En la Cámara Baja, Cook Political Report prevé una ganancia demócrata de entre nueve y diecinueve escaños, suficiente para cambiar la mayoría. El resultado dependerá de la participación y del acierto de las encuestas, pero ese escenario explica la urgencia con la que los republicanos están revisando sus apuestas.

Trump se juega cómo gobernará los dos últimos años de su mandato. Una mayoría demócrata podría bloquear la aprobación de ciertas leyes, nombramientos importantes y aumentaría sensiblemente la supervisión a la Casa Blanca. Conservar los escaños significa conservar ese poder durante el resto del mandato.