Después de pasar nueve meses detenido en EEUU, el expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, podría enfrentar nuevos cargos.
Según ha avanzado este miércoles la cadena CNN, los fiscales de Nueva York preparan una acusación para el mandatario y su mujer, Cilia Flores, por supuestamente torturar a ciudadanos estadounidenses en cárceles venezolanas.
Distintas fuentes familiarizadas con la investigación han indicado al medio que el anuncio podría producirse tan pronto como este jueves. Ese mismo día también está previsto que comparezca Flores en una audiencia en la que su abogado solicitará que se le conceda el arresto domiciliario a la espera de juicio.
Sus abogados alegan que la exprimera dama de Venezuela sufre un delicado y progresivo deterioro de su salud cardíaca, agravado durante sus meses en prisión, donde comparte unidad con más de 40 reclusas en un entorno que consideran contraproducente para cualquier recuperación médica.
Los nuevos cargos tienen que ver con lo que el Gobierno de EEUU ha calificado como una detención indebida de más de una docena de estadounidenses en las cárceles de Venezuela, mientras Maduro gobernaba el país.
Esta investigación se sumaría al resto de los cargos de los que se acusa al matrimonio: conspiración para importar cocaína a EEUU y posesión y conspiración para poseer armas destructoras. Asimismo, Maduro está acusado por narcoterrorismo.
Además, la investigación podría ir más allá de Maduro y Flores. Las fuentes también han informado a CNN de que los investigadores han discutido imputar a otras personas ajenas al matrimonio por su presunta participación en la tortura de los ciudadanos estadounidenses.
Las torturas
Durante el mandato de Maduro, más de una docena de estadounidenses fueron detenidos. Algo que el Gobierno de EEUU tachó como una forma de conseguir peones políticos.
De esa docena, muchos han denunciado torturas. Entre ellos, Matthew Heath y Osman Khan —que fueron liberados en un intercambio de prisioneros en octubre de 2022— denunciaron haber sufrido ahogamientos, descargas eléctricas, amenazas de agresión sexual, administración de drogas alucinógenas y períodos de aislamiento.
Incluso, Heath —que fue veterano de los Marines estadounidenses— trató de suicidarse durante su encarcelamiento.
Otros seis detenidos, los CITGO 6, un grupo de ejecutivos petroleros estadounidenses atraídos a Venezuela en 2017 y detenidos durante casi cinco años, también afirman haber sufrido torturas.
Todos ellos estuvieron recluidos en la notoria Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), un organismo que, según un informe de la ONU es "responsable de detenciones arbitrarias, malos tratos y torturas contra opositores políticos y sus familiares".
En este documento se concluye que la DGCIM "recurría sistemáticamente" a prácticas de tortura como "descargas eléctricas, asfixia con bolsas de plástico, simulacros de ahogamiento, golpizas, violencia sexual, privación de agua y alimentos, posturas forzadas y exposición a temperaturas extremas". El objetivo era "extraer información y confesiones, intimidar y castigar a los detenidos".
La detención
Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron capturados el pasado enero después de que las fuerzas estadounidenses irrumpieran en el palacio presidencial de Caracas.
Después de llegar a Nueva York se declararon inocentes de los cargos de conspiración para el narcotráfico y el resto de los delitos de los que se les acusaba.
Mientras tanto, el juicio principal está fijado para junio de 2027, con vistas previas en noviembre de 2026 para resolver cuestiones clave como la inmunidad soberana y otros asuntos procesales.
Por ahora, siguen detenidos sin derecho a fianza, en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, una cárcel federal conocida por sus duras condiciones.
Hacinamiento, problemas de temperatura, personal insuficiente y falta de atención, son solo algunas de las características denunciadas sobre este centro.
Además, Maduro y Flores están separados —hombres y mujeres van a unidades distintas, aunque estén casados— y se estima que pasan hasta 23 horas al día en confinamiento solitario, con visitas muy limitadas, llamadas telefónicas breves y sin acceso a internet. Para alguien como Flores, de 69 años, eso está pasando factura.
De hecho, la solicitud de libertad bajo fianza de la defensa de Cilia Flores es ya la segunda, debido a una emergencia cardíaca y un deterioro físico grave dentro de la prisión.
Según los abogados, Flores ha sufrido episodios de taquicardia ventricular, sospechas de un infarto leve y ha perdido más de 11 kilos de peso.
Por el momento, lo único que se sabe de cara al público de Maduro es una foto que compartió en sus redes sociales como un "pequeño regalo de amor y esperanza".
En ella, se observa al mandatario haciendo el símbolo de la paz en una foto tomada el 25 de junio, el día después de que dos terremotos arrasaran su país y acabaran con la vida de 6.509 personas.
