Paolo Fava
Publicada
Las claves

El presidente Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping pusieron fin a la cumbre bilateral junto a sus esposas, Melania Trump y Peng Liyuan, tomando el té en la Casa Blanca y visitando los Archivos Nacionales. El mandatario comunista abandona Washington sin avances determinantes en política o economía, pero con un triunfo simbólico para Pekín.

Los elogios intercambiados entre los presidentes de las superpotencias antagonistas mientras tomaban té en el Salón Rojo de la Casa Blanca ilustran el contraste. "Estados Unidos está muy contento con esta visita, y estoy seguro de que China también lo está", declaró Trump.

Xi devolvió el cumplido afirmando que la relación entre EEUU y China ha pasado a ser "constructiva" y de "estabilidad estratégica sobre la base del respeto, la equidad y la reciprocidad". Sin embargo, se adelantaron pocas medidas concretas, más allá de la insinuación por parte de Trump de que sus agricultores "van a estar contentos".

Xi también expresó sus buenos deseos para las dos siguientes citas que les reunirán este año: la cumbre de la APEC en China de noviembre y la del G20 en Miami en diciembre, a la que EEUU también invitó al presidente ruso, Vladimir Putin. "Le doy la bienvenida a usted, señor presidente, y a la primera dama en su visita China", expresó.

La fastuosa cumbre, en la que Trump ha agasajado a Xi con exhibiciones militares, visitas de marcado simbolismo histórico y una lujosa cena de Estado, ha sido celebrada como una "elevación del estatus" de China frente al mundo según la prensa oficialista china, recoge Associated Press.

Pese a todo, Trump ha tratado de presentar algunos logros concretos. Notablemente, un mecanismo de comercio bilateral para los agricultores y ganaderos estadounidenses, un sector tensionado por la guerra arancelaria que han mantenido ambos países desde que Trump accedió al poder.

Las dos parejas presidenciales en las escalinatas de los Archivos Nacionales. REUTERS/Kylie Cooper

Los detalles se darán a conocer el lunes, según el representante de Comercio de EEUU, Jamieson Greer. Aseguró que ambos han acordado eximir algunos bienes clave de las disputas comerciales lo que incluye las exportaciones a China de productos agrícolas y dispositivos médicos, así como las importaciones de determinados bienes de consumo.

La presión sobre Taiwán

Durante la visita a los Archivos Nacionales, Trump y Xi revisaron la Declaración de Independencia de EEUU, la Constitución y la Carta de Derechos. También contemplaron "artefactos que atestiguan la larga y valiosa relación" entre China y EEUU, y sus "intercambios culturales" en palabras de Trump.

Donald Trump, Melania Trump, Xi Jinping y Peng Liyuan toman té en la Sala Roja de la Casa Blanca. REUTERS/Evan Vucci

Esta visita se interpretó también como una posible señal sobre Taiwán. Xi podría haber pedido consultar los documentos por los que se estableció la venta de armas por parte de EEUU a Taiwán en 1982. Pekín no ha ocultado que desea que se interrumpan en un desafío a la independencia del territorio autónomo.

China considera que Taiwán le pertenece, y Xi trata desde hace tiempo de persuadir a Trump para que declare públicamente que EEUU se opone a su independencia. La posición histórica de Washington al respecto es manifestar que "no la apoya".

Fuentes de las delegaciones confirman que el presidente chino instó a su homólogo estadounidense a "manejar la cuestión de Taiwán con prudencia". También se habló del apoyo que China brinda a Irán en su guerra contra EEUU. "Creo que nos va a ir muy bien", comentó sencillamente Trump.

EEUU no mantiene relaciones diplomáticas formales con Taipéi, pero Washington es su aliado internacional más importante y está obligado por ley a proporcionarle los medios para defenderse. La administración Trump aprobó en diciembre de 2025 un paquete de venta de armas a Taiwán por valor de 11.000 millones de dólares.

Sin embargo, después de su cumbre de mayo con Xi, Trump anunció que mantenía en suspenso un segundo paquete, valorado en unos 14.000 millones de dólares, y lo describió como una "muy buena baza para negociar".

Craig Singleton, del centro de estudios Foundation for Defense of Democracies, explica a Reuters que Pekín puede interpretar estos cambios como una base para hablar de Taiwán con Trump.

"En el contexto del freno a las ventas de armas a Taiwán, China podría considerar cada vez más esa moderación como un nuevo punto de partida en lugar de una pausa temporal", apunta.

Los senadores demócratas ya han cargado contra los resultados de la cumbre, asegurando que Trump no ha logrado concesiones significativas de Pekín en materia de comercio, seguridad, inteligencia artificial o derechos humanos.

También criticaron a Trump por no abordar públicamente la presión militar de China sobre Taiwán y exigieron la entrega inmediata de la ayuda militar aprobada a la isla.