El presidente de China, Xi Jinping, declaró desde la Casa Blanca en la comparecencia previa a su cumbre con su homólogo estadounidense, Donald Trump que las dos potencias deben seguir compitiendo pero manteniéndose alejados "del conflicto y la confrontación".
"China y los Estados Unidos no deben cruzar la línea del conflicto y la confrontación", aseguró Xi en una breve intervención en la que instó también a Washington y a Pekín a "fortalecer la comunicación" y a "cooperar con sinceridad".
"No tenemos que evitar hablar de competencia, pero esta debe ser sana y mantenerse dentro de límites razonables. Debe tratarse de una carrera para ponernos al nivel del otro, no de una lucha en la que uno gana y el otro pierde", afirmó, insistiendo en que los intereses bilaterales "están profundamente entrelazados y existe un amplio margen" para colaborar.
Entre las ofertas de cooperación que planteó Xi, destacaron una invitación para que 1.000 estudiantes estadounidenses realicen intercambios de estudios en China. El mandatario también anunció la llegada al zoo de Atlanta de dos osos panda, unos animales cuya cesión a zoológicos de todo el mundo forma parte de la diplomacia china.
Xi instó a las Fuerzas Armadas de los dos países a "mantener un diálogo regular y mejorar los mecanismos de comunicación y prevención de crisis", e insistió en que es posible superar la trampa de Tucídides.
Se refiere a una conjetura que se utiliza para analizar la rivalidad geopolítica entre China y Estados Unidos y que describe una aparente tendencia a la guerra cuando un Estado hegemónico ve amenazado su liderazgo por otro emergente.
"Puede que la cooperación entre China y Estados Unidos no resuelva todos los problemas del mundo, pero sin ella sería difícil solucionar muchos de los desafíos globales", prosiguió Xi.
"China mantiene sus puertas abiertas de par en par y acoge a las empresas estadounidenses que deseen invertir y hacer negocios allí. Esperamos que las empresas chinas reciban un trato justo aquí, en Estados Unidos", afirmó el presidente chino, que ha viajado a EE.UU. acompañado de representantes de empresas como BYD, Xiaomi o Alibaba.
"Tanto China como Estados Unidos son naciones líderes en inteligencia artificial (IA). Poseemos tanto la capacidad como la responsabilidad de desarrollar y gestionar la IA para el bien común, así como de garantizar que su desarrollo permanezca siempre bajo control humano y sirva al bienestar de las personas", añadió el mandatario.
En tono amistoso
Trump habló primero como anfitrión, destacando la "amistad extraordinaria" que mantiene con su homólogo chino. Le propuso trabajar juntos para forjar "un futuro mejor" para ambos países.
"Desde mi primera elección, en 2016, el presidente Xi y yo hemos forjado una amistad verdaderamente extraordinaria, construida sobre el respeto mutuo y los intereses vitales de nuestros pueblos", afirmó durante la ceremonia de recepción.
El republicano subrayó que Xi es el primer presidente chino en realizar dos visitas de Estado a Washington, después de la que efectuó en 2015, durante el mandato de Barack Obama.
Trump también llamó a profundizar la relación entre ambos países, que, según dijo, fueron "aliados" durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos cooperó con las fuerzas chinas frente a la ocupación japonesa.
"Así como nuestros pueblos trabajaron juntos para ganar aquella guerra, el presidente Xi y yo seguiremos trabajando juntos para forjar un futuro mejor para nuestras dos naciones. Gracias una vez más por realizar esta visita histórica y bienvenidos a los Estados Unidos de América", manifestó.
Trump suele referirse a la relación con China en términos personales y destacar la afinidad y amistad que mantiene con Xi como una vía para sortear las fuertes tensiones entre Washington y Pekín.
Esta es la segunda vez que ambos líderes se reúnen este año, después del encuentro que mantuvieron en Pekín en mayo.
El objetivo de esta cumbre es rebajar las tensiones en una relación marcada por las disputas comerciales, tecnológicas y geopolíticas, desde los aranceles y las tierras raras hasta la guerra de Irán, Taiwán y la carrera por la inteligencia artificial (IA).
Aunque no se esperan grandes acuerdos, ambos líderes tratarán previsiblemente de preservar el tono cordial de sus anteriores encuentros y mantener abiertos los canales de diálogo.
