Paolo Fava
Publicada
Las claves

Los republicanos acuden a la convención extraordinaria del partido en Dallas para arropar al presidente Donald Trump y revitalizar sus apoyos de cara a las elecciones legislativas de EEUU. Sin embargo, un revés en las urnas el próximo 3 de noviembre podría agudizar el debate ya incipiente sobre quién tomará el relevo.

El vicepresidente JD Vance es considerado como la opción continuista, ya que cultiva el estilo populista y ultraconservador del movimiento MAGA ('Make America Great Again') que llevó a Trump a su segundo mandato. Vance pronunciará el discurso principal del jueves en lo que ya se interpreta como su 'puesta de largo' para las presidenciales de 2028.

El secretario de Estado Marco Rubio es considerado el principal rival de Vance para la nominación presidencial republicana de 2028, ya que su perfil de político de carrera, además de su capacidad de acercarse al electorado latino, convence a los tradicionales del partido. No obstante, Rubio no tiene previsto intervenir en la convención.

La Constitución de Estados Unidos inhabilita a Trump para un tercer mandato, lo que obliga a los republicanos a pensar en el futuro. Según cuentan a Reuters, debatirán en Dallas qué elementos del trumpismo deben perdurar y cuáles no. Los aranceles, la guerra de Irán y la agenda populista 'antiwoke' serán revisados.

Aunque el presidente ha demostrado que todavía influye sobre el votante conservador al designar a muchos de los ganadores de las primarias, los republicanos se arriesgan a perder el control de al menos una de las Cámaras tras las legislativas. Eso lo transformaría en un 'pato mareado' (lame duck), el término que EEUU reserva a los líderes que ya no pueden sacar adelante sus políticas.

De cara al público, la convención ha sido bautizada Trumpapalooza -en referencia al festival Lollapalooza- como celebración de los logros de la legislatura. Sin embargo, responsables del partido esperan abordar el futuro con donantes, estrategas y legisladores.

"Un banquillo muy preparado"

Amy Kremer, miembro del Comité Nacional Republicano por Georgia, confirma que las discusiones sobre el futuro del partido llevan meses en marcha. Y aunque la guerra de Irán ha desanimado a algunos partidarios de Trump, su influencia será duradera.

"La base está dividida, pero tenemos un banquillo muy preparado", declaró Kremer tras su llegada a Dallas. "El movimiento MAGA ha cambiado el Partido Republicano y no vamos a dar un paso atrás".

Los preparativos de la convención republicana de Dallas. REUTERS/Brian Snyder

Desde su primera presidencia en 2016, Trump ha abandonado las posiciones históricas del Partido Republicano en cuestiones como el libre comercio, ha apelado a los votantes de clase trabajadora y ha situado la lealtad hacia su persona por encima de la ortodoxia ideológica.

Sus partidarios han adoptado en gran medida la agenda America First ('Estados Unidos Primero') que aboga por el repliegue frente al exterior y exacerba tanto el nacionalismo económico como las políticas migratorias restrictivas en contraste con el republicanismo clásico.

Sin embargo, con el índice de aprobación de Trump en mínimos históricos por la guerra de Irán y el aumento del coste de la vida, algunos cargos del partido, activistas y académicos conservadores ven a los republicanos abocados a un cambio de rumbo.

Las voces más críticas plantean que Trump llegó demasiado lejos en su guerra arancelaria y sus 'excursiones' militares en Irán y Venezuela.

Oren Cass, fundador y economista jefe del think tank conservador American Compass, apunta que la era post-Trump podría llevar a una postura comercial más dura hacia China y una política exterior más moderada, entre otros cambios.

La hora de la caída

Muchos republicanos ven a Vance, de 42 años, como el principal heredero del movimiento político de Trump. Rubio, de 55 años, es en cambio un político republicano más convencional y un 'halcón' intervencionista en política exterior.

Asistentes a la convención republicana de Dallas. REUTERS/Brian Snyder

Matthew Dallek, profesor de la Escuela Graduada de Gestión Política de la Universidad George Washington, considera que ambos podrían orientar al partido en direcciones opuestas.

Vance probablemente continuaría la agenda populista de Trump, desde las políticas comerciales proteccionistas hasta las 'batallas culturales'.

Rubio, al contrario, podría intentar suavizar los aranceles, rebajar las tensiones con los aliados de la OTAN y atenuar algunas de las medidas más duras de Trump, incluidas las relativas a la inmigración.

Otros republicanos también quieren entrar en liza. El senador por Texas Ted Cruz tiene previsto intervenir en Dallas, y ha declarado públicamente que "los republicanos no están unidos en torno a Vance". El partido, planteó, debe debatir sobre su rumbo y prioridades.

Por ahora, las conversaciones sobre un futuro sin Trump se mantienen a puerta cerrada. Trump ocupará mientras tanto un lugar central en la convención, cortejado por los candidatos que han ligado su carrera política a su figura.

No obstante, un resultado electoral decepcionante en las elecciones 'midterms' del 3 de noviembre podría acelerar las maniobras entre los aspirantes a heredar su legado y precipitar al partido a un debate público.