El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles que la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt (Atkinson, Nuevo Hampshire, 28 años), dejará el cargo a finales de agosto "para poder dedicar más tiempo a sus maravillosos hijos pequeños y a su familia, una decisión que entiendo y respeto plenamente".
Leavitt, la secretaria de prensa de la Casa Blanca más joven en asumir el cargo, se apartó temporalmente de sus funciones a finales de abril, unas semanas antes de dar a luz a una niña llamada Viviana, su segunda hija con su marido, el promotor inmobiliario Nicholas Riccio, de 61 años, aunque se reincorporó a su trabajo en la Administración en julio.
Leavitt no abandonará por completo el Ala Este. Trump confirmó a través de su plataforma Truth Social que "será ahora una de mis principales asesoras externas y una voz influyente dentro del Partido Republicano, mientras trabajamos para desafiar a la Historia y lograr una victoria contundente en las elecciones de mitad de mandato".
"Karoline ha sido una auténtica líder en la Casa Blanca y ha realizado un trabajo fenomenal en defensa de la Justicia, la Libertad y los derechos, desde 2018, incluida nuestra histórica campaña de reelección de 2024", escribió Trump, que la valoró como "una de las mejores secretarias de prensa de la Casa Blanca en la historia del cargo".
Trump no dio pistas sobre quién sería su recambio.
"Ejercer como secretaria de prensa de la Casa Blanca durante el último año y medio ha sido el honor y la aventura de toda una vida", escribió Leavitt en la red social X. La portavoz agradeció a Trump la oportunidad de "trabajar en el Ala Oeste, pasar incontables horas en el Despacho Oval, viajar por todo el mundo y reunirme con líderes extranjeros".
Leavitt confirmó, asimismo, los motivos de su baja. "La verdad es que, desde que regresé a la Casa Blanca tras el nacimiento de mi hija, he sentido en mi corazón que no puedo ser la mejor madre que mis dos hijos pequeños merecen mientras dedico el tiempo, la energía y la atención constantes que exige el puesto".
Donald Trump y Karoline Leavitt durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.
"Por eso, finalmente, he tomado la agridulce decisión de dejar la Casa Blanca y emprender un nuevo capítulo en mi vida", concluyó la portavoz, que agradeció a la jefa de Gabinete de Trump, Susie Wiles, haber confiado en ella "desde el día en que me contrató para la campaña" a la reelección de Trump.
Lo cierto es que Leavitt cumplía todos los requisitos para ocupar el cargo. Había trabajado en el mismo departamento durante su primer mandato, un puesto que le sirvió como trampolín para postularse al Congreso en su Nuevo Hampshire natal, aunque sin cosechar demasiado éxito.
Su baja es sensible. Después de los vaivenes de su primer mandato, Trump había encontrado estabilidad en la figura de Leavitt. En su primera experiencia en la Casa Blanca, el magnate neoyorquino tuvo hasta cuatro secretarios de prensa en cuatro años: Sean Spicer, Sarah Huckabee Sanders, Stephanie Grisham y Kayleigh McEnany.
La intensa rotación fue acompañada de una relación cada vez más conflictiva con la prensa y de un progresivo abandono de las ruedas de prensa diarias: Grisham, que apenas permaneció nueve meses en el puesto, llegó a no ofrecer ninguna comparecencia formal ante los periodistas.
Leavitt, en cambio, había conseguido consolidarse como una de las voces más fieles y combativas del trumpismo, un enlace eficaz entre el presidente, la prensa y su coalición. Por eso, Trump confía en mantenerla como un activo político para hacer frente a unas midterms donde los demócratas parten con ventaja para recuperar el Congreso y pelear el Senado.
"El presidente Trump me ha pedido que siga trabajando para él como una de sus principales asesoras externas, y siempre seguiré siendo una firme defensora de MAGA y del Partido Republicano", manifestó la propia Leavitt.
