Funcionarios de la Casa Blanca adjudicaron el año pasado un contrato sin licitación por un valor de hasta 500 millones de dólares para la construcción del salón de baile del Ala Este, según informa el Washington Post.
El contrato fue adjudicado a través de la Residencia Ejecutiva, una oficina que está exenta de las normas que obligan a las agencias federales a solicitar ofertas competitivas.
La Residencia Ejecutiva no está obligada a revelar públicamente los detalles de los contratos, según el informe, porque normalmente se ocupa de las pequeñas reparaciones y mantenimiento de la sede del Gobierno estadounidense.
El presidente de EEUU, Donald Trump, estuvo directamente implicado en la negociación de algunos costes del salón de actos, según el informe.
El contrato fue adjudicado a Clark Construction, una empresa con sede en Virginia, que cobró un beneficio del 3% por sus primeros trabajos en el Ala Este, añadió el periódico.
La renovación del salón de actos forma parte de la ambiciosa remodelación de Washington capitaneada por Trump, que también incluye planes para un Arco de Triunfo de 76 metros, la renovación del estanque reflectante del National Mall y un nuevo paseo para el Monumento a Lincoln.
El presidente había dicho anteriormente que él y donantes adinerados financiarían el proyecto del salón de baile, pero más tarde pidió al Congreso 1.000 millones de dólares de dinero de los contribuyentes para mejoras de seguridad.
Los republicanos del Senado, con la mirada puesta en las elecciones legislativas de mitad de período de noviembre, dijeron que no.
