Las claves
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El arresto del niño Liam Conejo Ramos, de cinco años, y la muerte de dos manifestantes en Mineápolis, Renee Nicole Good y Alex Jeffrey Pretti, a comienzos de enero, pusieron al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el centro de la polémica. Ahora un nuevo escándalo vuelve a sacudir la política migratoria de Trump.
Un bebé de apenas dos meses, con problemas respiratorios y que ha permanecido grave durante su estancia en un centro de detención en Texas, fue deportado este martes junto a su familia a México.
Fue el congresista demócrata Joaquín Castro quien denunció en redes sociales que el pequeño fue transportado hacia la frontera con México junto a sus padres y su hermana de 16 años. "Deportar innecesariamente a un bebé enfermo y a su familia es atroz. Mi oficina y yo estamos centrados en encontrarlos y responsabilizar al ICE por esta acción monstruosa", denunció en X.
El pequeño había estado "constantemente enfermo" durante su paso por el centro de detención en Dilley (Texas) "vomitando y con problemas respiratorios".
Por ello, fue trasladado el lunes durante unas horas a un hospital local, donde le diagnosticaron bronquitis y le pusieron tratamiento, según relató su madre, que acompañó a su hijo, a Castro.
Ambos volvieron al centro de detención, aunque el estado de salud del bebé siguió deteriorándose, llegando a estar incluso "en las últimas horas inconsciente" antes de su deportación.
Pese a ello, el pequeño y su familia fueron el martes deportados y "abandonados en la frontera con México", portando únicamente los 190 dólares que llevaban encima en el momento de su arresto.
Un polémico centro de detención
El centro de detención de Dilley, oficialmente llamado Centro Residencial Familiar del Sur de Texas, es la mayor instalación para inmigrantes detenidos en Estados Unidos y está ubicada en Dilley, una pequeña localidad al sur de San Antonio, Texas.
Más de 1.400 personas permanecen retenidas en Dilley, entre ellas unos 400 menores de edad, en condiciones inadecuadas, incluyendo falta de cuidado médico y educación para las menores, hacinamiento, comida y agua en mal estado, según denuncian organizaciones de derechos humanos y abogados.
Fue inaugurado en 2014 como un centro para familias migrantes, principalmente mujeres y niños procedentes de Centroamérica, y actualmente funciona bajo contrato con la empresa privada CoreCivic para el ICE.
El polémico centro de detención estuvo cerrado durante varios años en el mandato del expresidente Joe Biden (2021-2024) y fue reabierto en 2025 por el Gobierno de Trump como parte de su campaña para acelerar los arrestos y deportaciones de migrantes.
La detención de menores migrantes en EEUU ha aumentado de manera pronunciada durante el mandato de Trump.
Según el Deportation Data Project, entre enero y octubre de 2025 se registró un promedio mensual de 170 niños arrestados, frente a los 25 que se registraron durante los últimos 16 meses del Gobierno de Biden.
