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Las claves

La fiscal general estadounidense Pam Bondi anunció este viernes que el FBI ha arrestado al supuesto líder del ataque terrorista al consulado de EEUU en Bengasi, Libia, en 2012.

En dicho asalto murió el embajador de Estados Unidos, Christopher Stevens, junto con el empleado del Departamento de Estado, Sean Smith, y dos Seal de la Marina, Glen Doherty y Tyrone Woods.

"Nunca hemos olvidado a esos héroes y nunca hemos dejado de buscar justicia por ese crimen contra nuestra nación", subrayó Bondi.

El detenido, llamado Zubayar Al-Bakoush, aterrizó en Virginia, Estados Unidos, en la mañana de este viernes en un vuelo que partió de Misrata, según informó Bondi.

El acusado se enfrenta a varios cargos que incluyen asesinato, intento de asesinato, terrorismo e incendio provocado.

Bakoush ya fue acusado hace once años por el ataque al consulado de Bengasi, pero el caso permaneció secreto hasta su arresto esta semana, según informó la fiscal federal Jeanine Pirro.

El ataque de Bengasi

El asalto al consulado estadounidense en Bengasi ocurrió la noche del 11 de septiembre de 2012, en el undécimo aniversario del 11‑S, cuando un grupo de hombres armados irrumpió e incendió el complejo diplomático en esa ciudad del este de Libia.

El ataque, que causó la muerte de cuatro estadounidenses, comenzó con hombres armados que rodearon el consulado y lanzaron granadas propulsadas por cohete y otras armas pesadas contra los edificios, provocando incendios que atraparon al personal dentro.

El embajador estadounidense murió de asfixia por inhalación de humo tras quedar atrapado en el edificio en llamas.

Mientras el personal intentaba evacuar hacia una instalación anexa de la CIA, los atacantes continuaron disparando y emboscaron posteriormente a fuerzas de seguridad estadounidenses que acudieron desde Trípoli para evacuar a unos 32 diplomáticos.

Sobre cuántos atacantes participaron, las fuentes hablan de “un grupo de hombres armados” o “milicianos”, sin ofrecer una cifra oficial cerrada, aunque se estima que fueron varias decenas vinculadas a milicias islamistas locales.

En el enfrentamiento murieron al menos cuatro asaltantes, y se calcula que también fallecieron alrededor de diez miembros del Ejército libio, lo que ilustra la magnitud del ataque y la confusión en el control del área.

No hubo bajas entre civiles estadounidenses más allá de los cuatro muertos del personal diplomático y de seguridad.

Ahmed Abu Khattala, un libio señalado por Estados Unidos como uno de los cabecillas del ataque, fue capturado por fuerzas especiales estadounidenses en junio de 2014 en Libia y trasladado a EEUU.

Khattala fue condenado en 2018 a 22 años de prisión por cargos relacionados con terrorismo y su papel en el ataque, aunque no fue condenado por asesinato directo del personal estadounidense.