Álvaro Escalonilla
Publicada

Las claves

Es la primera vez en 54 años que los dos mayores arsenales nucleares del mundo no están sujetos a limitaciones.

La expiración del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III o New START), que el presidente Barack Obama y su homólogo ruso Dmitri Medvédev firmaron en 2010, rompe el precedente.

El secretario general de la ONU, António Guterres, considera que "el riesgo de que se use un arma nuclear es el más alto en décadas".

El acuerdo vencido este jueves, que hunde sus raíces en la Guerra Fría, sirvió para limitar a 1.550 el número de ojivas nucleares estratégicas que las partes podían desplegar en submarinos, misiles y bombarderos.

El régimen de verificación era estricto. Consistió en inspecciones in situ, intercambios de datos y comunicación constante entre las partes. Sólo la pandemia suspendió las revisiones, un impasse que Rusia decidió extender tras invadir Ucrania.

El mecanismo de transparencia dejó de funcionar. Quedó obsoleto. Por eso, Donald Trump propuso este jueves a través de una publicación en Truth Social que, en lugar de extender el tratado, "deberíamos hacer que nuestros expertos nucleares trabajen en un tratado nuevo, mejorado y modernizado que pueda perdurar a largo plazo".

El inquilino de la Casa Blanca despreció el New START, "un acuerdo mal negociado por Estados Unidos que, además de todo lo demás, está siendo gravemente violado".

Trump no es el único crítico con el tratado, heredero del SALT 1, SALT 2, START I, START II y del SORT. El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, reconoce que el último acuerdo, ratificado en Praga hace dieciséis años, envejeció pronto y mal.

"Existen nuevas tecnologías que no están cubiertas por el tratado: misiles hipersónicos, armas nucleares submarinas, armas espaciales", explicó este jueves el diplomático argentino. "Y hay muchos otros países que, por una u otra razón, sienten ahora que pueden necesitar un arsenal nuclear propio".

Tira y afloja

El presidente ruso Vladímir Putin mostró interés en extender otro año más el acuerdo para seguir negociando. Su portavoz, Dmitri Peskov, recordó este jueves que el Kremlin estaba preparado para dialogar sobre "la limitación de las armas estratégicas ofensivas" siempre y cuando Washington respondiera "de manera constructiva".

"Nuestras ideas han sido deliberadamente dejadas sin respuesta", lamentó el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, que no recibió contestación hasta la fecha límite.

Este miércoles, en los márgenes del proceso de paz entre rusos y ucranianos en Abu Dabi, las partes se sentaron a negociar. Las conversaciones finalizaron bien entrada la madrugada, y no contaron con "la participación activa" de los funcionarios del Departamento de Estado especializados en control de armas, según el digital Axios.

El factor chino

Estados Unidos y Rusia tienen los dos mayores arsenales nucleares del mundo. Entre ambos países acumulan más del 80% de las ojivas nucleares existentes, según las estimaciones.

Por detrás aparece China. La presencia de Pekín en la lista explica, en cierto modo, las evasivas de Trump a la hora de negociar la renovación del New START con Rusia.

"Obviamente, el presidente ha sido claro en el pasado en que, para tener un verdadero control de armas en el siglo XXI, es imposible hacer algo que no incluya a China debido a su vasto y rápidamente creciente arsenal", declaró este miércoles su secretario de Estado, Marco Rubio.

En la llamada telefónica "larga y profunda" que el inquilino de la Casa Blanca mantuvo el miércoles con Xi Jinping bien pudieron haber discutido esta cuestión, pero ninguna de las partes mencionó el asunto y sí otros, como la situación actual en Irán, la guerra en Ucrania o la venta de armas a Taiwán.

De momento, Pekín no tiene interés en suscribir ningún acuerdo relativo a las armas nucleares. El presidente chino sabe que su arsenal es inferior —tiene unas 600 ojivas, en comparación con las 4.000 que acumulan Rusia y Estados Unidos—, pero avanza a velocidad de crucero. Los servicios de inteligencia estadounidenses calculan que tendrá más de 1.000 para 2023.

China tachó de "realmente lamentable" la expiración del START III. "El tratado es vital para la estabilidad estratégica global", declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino.

"Y existe una preocupación generalizada sobre el impacto que tendrá en el sistema internacional de control de armas nucleares y en el orden nuclear mundial", zanjó.