Eran las 11.40 horas de la mañana del 30 de marzo cuando una mujer de origen filipino de 65 años fue brutalmente agredida delante de una tienda en Nueva York.

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Las cámaras de seguridad registraron el momento en el que un hombre, sin apenas mediar palabra, derriba la mujer de una patada en el pecho y le propina varias patadas más en la cabeza, ya después de que la víctima estuviese en el suelo. En el vídeo se ve como varios testigos, dentro de la tienda, asisten a la escena sin hacer nada para evitar la agresión. Mientras pateaba a la mujer, su agresor repetía la frase "No perteneces aquí".

El ataque es el más reciente capítulo de una oleada de violencia contra la comunidad asiática que viene creciendo en el último año.

Dos semanas antes, seis mujeres asiáticas fueron asesinadas a tiros en una serie de ataques racistas a "salones de masaje" en los que supuestamente se practicaba la prostitución en la ciudad de Atlanta. Y ya en febrero, un hombre de origen chino fue acuchillado en el barrio de Chinatown, en Manhattan, cuando se dirigía hacia casa. El atacante ni siquiera le habló antes de clavarle el cuchillo por la espalda.

Después de lo sucedido, las comunidades asiáticas están llevando a cabo varias protestas en EEUU para llamar la atención para el incremento de crímenes de origen racista contra esta comunidad.

"Hay que llamar las cosas por sus nombres. No son ataques fortuitos. Son crímenes racistas y queremos que se reconozcan como tal", ha dicho Don Lee, un activista presente en una de las protestas en declaraciones a The New York Times.

3.800 agresiones

Según los datos de Stop AAPI Hate, una organización que representa a las personas de origen asiático en EEUU, se han registrado casi 3.800 ataques contra ciudadanos de origen asiático entre marzo de 2020 y febrero de 2021. Los abusos incluyen las agresiones verbales (68,1%) y las físicas (11,1%).

Un recuento de los actos violentos contra la comunidad asiática hecho por el New York Times señala que, sólo en Nueva York, las agresiones han pasado de 3 en 2019 para 28 en 2020. Este año, el departamento de policía de la ciudad está investigando o ha solucionado ya 35 delitos contra la comunidad asiática.

"Hemos pasado de ser invisibles a ser vistos como seres humanos inferiores", ha escrito la congresista demócrata Grace Meng en su cuenta de Twitter, después de una de las agresiones relatadas.

El aumento de la violencia contra la comunidad asiática empezó al tiempo que el coronavirus cambiaba la vida de todo el mundo.

Encuestas realizadas en las primeras semanas después de que el virus se esparciera por el país, señalaban que la comunidad asiática en el país tenía miedo a hacer actividades cotidianas como ir al supermercado, viajar solos en transporte público o dejar que sus hijos salieran solos de casa.

El estallido del racismo contra esta comunidad hace recordar el que ocurrió después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, contra la comunidad musulmana del país. Pero si en ese momento el presidente George W. Bush salió en defensa de los musulmanes, pidiendo respeto y tolerancia para la comunidad, Trump no ha hecho más que echar leña al fuego en los primeros meses de pandemia.

El expresidente y sus aliados republicanos se han referido a la Covid-19 como "el virus chino", señalando por diversas veces al país asiático como el culpable de la pandemia mundial y sugiriendo por diversas veces que China debería ser responsabilizada por la expansión de la enfermedad.

A lo largo del año, las referencias despectivas a China por parte de los miembros de la Administración Trump fueron una constante. Mientras Mike Pompeo se refería a la Covid-19 como "el virus de Wuhan", Donald Trump intentaba hacer una gracieta hablando del "Kung Flu" (algo así como la "gripe Kung").

Las víctimas, mujeres

Los datos de Stop AAPI Hate revelan también que la mayoría de las víctimas de delito de odio contra asiáticos fueron mujeres: un total de 68%, contra el 29% de hombres.

La organización por los derechos de las mujeres de origen asiático NAPAWF señala que "incluso antes de la pandemia y el chivo expiatorio racista que se siguió, las mujeres de la AAPI eran víctimas de actos de misoginia racializada". La asociación pone el foco en la percepción de las mujeres asiáticas como sumisas, hipersexualizadas y exóticas. Estereotipos que se remontan a siglos atrás pero que siguen vigentes a día de hoy.

En 1875, la Ley Page fue promulgada para, se suponía, restringir la prostitución y el trabajo forzoso. Pero en realidad, se usó sistemáticamente para evitar que las mujeres chinas emigraran a los Estados Unidos, bajo el pretexto de que eran prostitutas.

Esta norma fue la antesala de la ley Ley de Exclusión China, de 1882, que prohibía la inmigración china. Aunque incluía inicialmente algunas salvedades y mantenía las puertas abiertas para los comerciantes, los maestros, los estudiantes, los turistas y los diplomáticos, las excepciones fueron desapareciendo para dar paso a un veto a todos los inmigrantes de origen chino, primero, y luego a casi todos los procedentes de Asia Oriental.

La ley sería derogada en 1943, pero algunos de los prejuicios no se han podido eliminar con el tiempo, como dan cuenta los sucesivos ataques racistas que ha sufrido la comunidad.

Consciente del problema, el presidente Joe Biden firmó un decreto en la primera semana de su mandato que ordenaba a las agencias federales combatir el racismo y la xenofobia contra la comunidad asiática. Sin referirse explícitamente a Donald Trump, el decreto instaba al Gobierno a reconocer "su papel en la promoción de estos sentimientos xenófobos por las referencias a la ubicación geográfica del origen de la pandemia" y a no seguir utilizando lenguaje que "perpetuara el estigma".

Tras los recientes ataques racistas, Biden se ha comprometido a destinar más fondos a iniciativas de protección de la comunidad y prevención de estos ataques. "No podemos guardar silencio ante el aumento de la violencia contra los estadounidenses de origen asiático", escribió en su cuenta de Twitter. "Estos ataques son incorrectos, antiamericanos y deben detenerse".