Katie Hill, 32 años, demócrata y una de las jóvenes congresistas que llegaron al capitolio en las elecciones de noviembre es la más reciente protagonista de un escándalo sexual que ha acabado con su dimisión. La joven, que había conseguido hacerse con un escaño en California ha visto como su carrera se empañaba hasta llevarla a su dimisión, acusada de haberse acostado con un miembro de su equipo en el Congreso y con una ayudante de su campaña.

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La información se supo tras la difusión de unas imágenes y mensajes íntimos en una "pornovenganza" que Hill atribuye a su marido, del que se está divorciando. 

El Comité de Ética de la Cámara de Representantes inició la investigación el miércoles pasado, después de que el blog conservador RedState difundiera detalles de la vida amorosa y sexual de la demócrata. Según la información, Hill habría mantenido relaciones sexuales con su director legislativo, Graham Kelly. Desde 2018, las normas del Capitolio prohíben las relaciones íntimas entre los congresistas y sus asistentes y empleados. 

La congresista ha negado tajantemente la relación con Kelly, pero si admitió haber tenido relaciones con la ayudante de su campaña. En una carta a sus simpatizantes, reconoció haber sostenido una "relación inapropiada" con la ayudante de su campaña, algo que ocurrió antes de que fuera elegida, por lo que no violaba las reglas del Congreso sobre relaciones personales.

En el comunicado que anunciaba la investigación, el Comité de Ética aclaró que la apertura de la investigación no significaba "que se hubiera producido violación alguna".

La congresista ha acusado a su esposo de haber puesto en marcha una “sucia campaña de pornovenganza” y ha anunciado que llevará a los tribunales esa violación de su intimidad. "Que se hayan utilizado fotos privadas de momentos personales como armas en mi contra es una invasión espantosa de mi privacidad. También es ilegal y lo perseguiremos con todas las opciones legales que tengamos a disposición", escribió en su carta de renuncia. "Sin embargo, sé que si permanezco en el Congreso, viviré con el temor de lo que pueda seguir y de lo mucho que dolería".

La presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, ha aceptado la dimisión. Pelosi señaló, en un comunicado, que Hill había hecho “una gran contribución como líder del grupo de los novatos”, pero que “ha reconocido errores que hacen insostenible” su permanencia como congresista. “Debemos asegurar un clima de dignidad e integridad en la Cámara y en todos los lugares de trabajo”, recalcó.