El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha abierto una investigación criminal sobre el supuesto espionaje a la campaña de Donald Trump en las elecciones a la Casa Blanca de 2016 que habría originado la llamada "trama rusa", ha informado The Washington Post.



El fiscal general de EEUU, William Barr, anunció hace meses una revisión sobre el tema, que según funcionarios del Departamento de Justicia habría evolucionado ahora a investigación criminal.



Que se trate de una investigación criminal permite al fiscal que la encabeza, John Durham, citar a testigos, requerir documentos, convocar un jurado e imputar cargos.

Barr abrió esta investigación tras la insistencia de Trump en que su campaña fue objeto de espionaje antes de las elecciones por parte de la inteligencia estadounidense bajo las órdenes del entonces presidente, Barack Obama.

El Departamento de Justicia está de este modo investigándose a sí mismo ya que este supuesto espionaje lo habría llevado a cabo el FBI, agencia con la que Trump ha sido muy crítico desde su llegada al poder.

De hecho, Trump ordenó en mayo pasado a las agencias estadounidenses de inteligencia que colaborasen "de forma rápida y completa" con los esfuerzos de Barr.

Trump pretende así llegar a la raíz que originó la investigación sobre la llamada "trama rusa" liderada por Robert Mueller, que le atormentó durante los dos primeros años de su Presidencia y que finalizó en marzo con la conclusión de que ni él ni nadie de su entorno trabajó con el Kremlin para ganar los comicios.

El presidente ha considerado siempre esa investigación como una "persecución política" y una "caza de brujas".

La apertura de esta nueva investigación criminal encenderá con toda seguridad las alarmas en la políticamente convulsa Washington.

En parte porque Barr ha obviado varias veces los estándares tradicionales de independencia del Departamento de Justicia para defender fervientemente a Trump o demostrarle lealtad, en particular en lo relativo a la investigación de la "trama rusa". 

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