15 grados bajo cero. Nieva. Un hombre y una mujer se aproximan por el bosque hacia un par de policías, al otro lado de una frontera invisible. Llevan a una niña de unos tres años en un cochecito infantil y arrastran una maleta de ruedas. Están abrigados con un simple anorak. Los agentes esposan al que parece ser el padre y suben a la niña al coche policial después de que la familia haya cruzado ilegalmente. La mujer también sube, sin ser esposada. Sucedió el pasado sábado a la entrada de Canadá desde Estados Unidos, entre el estado de Nueva York y Quebec. 

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La Policía Montada detuvo en todo el fin de semana a más de 60 personas que cruzaron desde el país vecino para pedir asilo, según ha confirmado The Guardian. Este invierno, cientos de personas están abandonando el refugio que podría ofrecerles la primera potencia del globo para solicitarlo al país que se ha convertido en un ejemplo mundial en la acogida de refugiados de la mano de su primer ministro, Justin Trudeau. Aunque cuando este lunes, Donald Trump lo recibió en la Casa Blanca, el primer ministro canadiense lejos de criticar el veto migratorio por el que el estadounidense sigue luchando en los tribunales, aseguró que no iba a "aleccionar a EEUU sobre cómo tiene que gobernarse". "Debemos dejar entrar a la gente que ama nuestro país, pero no podemos dejar entrar a la gente equivocada", apostilló Trudeau, interesado en mostrar unidad entre Canadá y EEUU con un nuevo acuerdo comercial a la vista que dejará el NAFTA -que incluye a México- de lado por voluntad de Trump.

Debemos dejar entrar a la gente que ama nuestro país, pero no podemos dejar entrar a la gente equivocada

Si en noviembre de 2016 hubo 368 solicitantes de asilo que entraron a Quebec desde Nueva York (las elecciones en EEUU fueron el 8 de ese mes), en diciembre el número fue de 593, según la Agencia de Servicios en la Frontera Canadiense (CBSA, por sus siglas en inglés) en datos recogidos por Reuters.

En el Consejo de Inmigración Interreligioso de Manitoba (Manitoba Interfaith Immigration Council, que lleva el nombre de un estado de Canadá en la frontera con Dakota del Norte y Minesota) están atendiendo cada vez más solicitudes de asilo. Sólo este enero tuvieron 40 peticiones y en lo que va de febrero, llevan una treintena, cuando antes en todo un año recibían alrededor de 50, quizá 70 en algún pico, explica a EL ESPAÑOL Rita Chahal, directora de la organización. La sede de su organización se encuentra en Winnipeg, a apenas 110 kilómetros de la frontera con EEUU, donde la localidad de Emerson ve pasar refugiados a pie estos días.

Muchos caminan a través de mucha nieve, y profunda, así que están cansados, bastante desorientados y tienen mucho frío

“Cruzan la frontera a pie. Muchos caminan a través de mucha nieve y profunda; por las praderas, el campo… así que están cansados, a veces están perdidos, están bastante desorientados y tienen mucho frío”, explica Chahal. El relato parece hacerse eco de otras escenas que se viven en Europa también este año con la crisis de refugiados que no cesa.

En su camino a Canadá desde EEUU, dos hombres de Ghana que atravesaron la frontera sin ser detectados la pasada Nochebuena "casi mueren de frío", aseguró una de las personas que les atendió al medio canadiense CBC. Estuvieron siete horas caminando y perdieron casi todos los dedos de su mano por quedar congelados. "Ahora somos parte del pueblo canadiense", dijo uno de ellos en una entrevista publicada el 2 de febrero, aunque no será hasta marzo cuando tengan la vista para determinar si tienen derecho al asilo en Canadá.

La mayoría de quienes atiende esta organización de Manitoba son originarios sobre todo de Somalia y de otros países del África subsahariana Ghana, Nigeria o Yibuti. Algunos de ellos han cruzado a Canadá después de llevar tan sólo un par de semanas en EEUU, otros llevaban allí hasta diez años, detalla Chahal. Ella no quiere entrar a valorar el motivo de este incremento. “No sabemos las razones”, asegura, a la vez que pide tomar conclusiones propias con los datos disponibles.

Somalia y Siria son dos de los siete países a cuyos ciudadanos pretende impedir su entrada y asilo en Estados Unidos Donald Trump. Los otros son Irak, Irán, Libia, Sudán y Yemen. Además, el nuevo mandatario no desecha prohibir la entrada generalizada a ciudadanos de otros países. Y mientras tanto ha lanzado un mensaje con las redadas contra inmigrantes sin papeles por la geografía de EEUU e instrucciones a los agentes de Seguridad para “controlar a las personas que entran en nuestro país MUY CUIDADOSAMENTE”, como escribió en su cuenta de Twitter el 5 de febrero.

“Desde que fue elegido, estamos recibiendo un montón de solicitudes de información de personas que están esperando a ser reasentadas en EEUU para ver si podrían ser reasentadas en Canadá”, asegura Aslam Daud, presidente de la ONG Humanity First en el país gobernado por Trudeau. Calcula que son unas 200 solicitudes. “Nunca antes habíamos recibido tantas solicitudes de personas que no quieren ir a Estados Unidos. Es un cambio enorme”, añade.

Chahal, de la ONG de Manitoba, apunta que en su organización ya comenzaron a notar un incremento de solicitudes a finales de 2015, aunque en octubre pasado hubo un nuevo repunte. “Hemos visto un aumento en el número de solicitantes de asilo que acuden a nuestra organización en un espacio de tiempo muy corto”, subraya. “No es inusual (que crucen a pie), ha pasado otros años. Lo que es preocupante ahora es que haya tantos viniendo y que estén haciendo estos viajes en medio de un invierno muy frío. Estamos preocupados por su salud, su seguridad y su bienestar”.

Es preocupante que haya tantos viniendo y que estén haciendo estos viajes en medio de un invierno muy frío. Estamos preocupados por su salud, su seguridad y su bienestar.

Sobre quienes piden información para solicitar asilo en Canadá, Daud explica que “tienen miedo de ir a EEUU. Es sólo un miedo, no una experiencia; miedo a que puedan ser detenidos en el aeropuerto”. En su ONG no han notado el incremento en llegadas desde EEUU, cree que sucederá más adelante. “Quienes estén refugiados en EEUU no podrán venir”, advierte a la vez que explica que sólo tendrán derecho al asilo en Canadá si el país vecino los deporta, deniega su admisión, o si tienen un lazo de consanguinidad con un residente en Canadá. Ambos países tienen un acuerdo denominado “Tercer país seguro” por el que los solicitantes de asilo deben pedir refugio en el primero de estos dos países “seguros” al que lleguen (el tercer país en cuestión sería el de origen), aunque ya han surgido iniciativas pidiendo que se deje de considerar a EEUU como país seguro, incluida una petición a Trudeau desde Amnistía Internacional (AI).

“EEUU ya no es un país seguro”, asegura AI y ha lanzado una campaña en Canadá que pide “ayudar a los refugiados que huyen de Trump”. La organización en defensa de los derechos humanos denuncia que “cientos de personas han sido arrestadas por las autoridades migratorias meramente por solicitar asilo”. 

Daud aconseja a quienes solicitan ayuda a Humanity First que se dirijan al Alto Comisionado para el Refugiado de Naciones Unidas (Acnur) o a una ONG distinta a la suya para que los asistan. “Nosotros ya tenemos una lista de espera larga, de casi 1.000 personas de Siria, Pakistán y varios países de África”, lamenta. A la vez respira aliviado por todas las protestas en EEUU contra el veto migratorio de Trump: “Es un signo muy positivo de que hay humanidad en EEUU”.

Más de 7.000 solicitantes de asilo entraron en Canadá a través de EEUU en 2016, mientras que en 2015 fueron más de 4.300, según datos facilitados por la Agencia de Servicios en la Frontera Canadiense a EL ESPAÑOL. Los países mayoritarios de origen registrados por esta Agencia a cargo de quien están los "puertos de tierra de entrada", fueron Burundi, Eritrea, Siria, Yibuti y Colombia.