Éste era el año de los latinos. El discurso antinmigración del ahora presidente electo, Donald Trump, debía despertar al famoso “gigante dormido”, que se alzaría embravecido para tumbar al republicano y su plan de levantar un gran muro en la frontera sur de Estados Unidos. No fue así.

Los datos sugieren que el coloso acudió a votar con fuerza, pero no con la suficiente para frenar a la marea de seguidores blancos de Trump. Y es más: un número considerable de hispanos respaldaron al magnate.

“Los latinos votaron, lo hicieron en un porcentaje alto; simplemente no fue suficiente”, asegura a EL ESPAÑOL Edward Vargas, analista sénior de Latino Decisions, una organización dedicada al sondeo y análisis del electorado de raíz hispana.

Asociaciones, la cadena de habla hispana Univisión o incluso la Casa Blanca realizaron un esfuerzo hercúleo estas elecciones para que los latinos se registraran como votantes para participar en estas elecciones. Muchos residentes se apresuraron a hacerse ciudadanos para poder hacer oír su voz en las urnas por primera vez.

En total, algo más de 27 millones de hispanos estaban llamados a las urnas este año, cuatro millones más que en 2012. La participación de los latinos durante el periodo de voto anticipado se catapultó en estados clave como Florida, Nevada o Carolina del Norte.

Aunque es pronto todavía para tener datos definitivos y una radiografía clara, el director de Estudios Hispanos del Pew Research Center dijo a AFP que estimaba que unos 13 millones acudieron a las urnas, lo que supone “un récord”, afirmación con la que coinciden los expertos consultados por EL ESPAÑOL.

“El hispano votó masivamente, como nunca se había hecho”, asegura a este diario Pedro Roig, investigador sénior del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami, en Florida. “Pero cuando hablamos de voto hispano tenemos que ser cuidadosos, porque lo vemos como un vote monolítico y no es así”.

Las encuestas a pie de urna del National Election Pool apuntan a que Clinton venció a Trump en el voto latino (65%) pero que éste tampoco huyó en desbandada del magnate (29%). Así, según estos sondeos, la demócrata obtuvo menos apoyo de este colectivo que Obama (71%) y el republicano lo hizo un poco mejor que Romney (27%), su antecesor.

Desde Latino Decisions se muestran escépticos con estos porcentajes, ya que, entre otras cosas, los encuestadores no suelen ser bilingües, una cuestión importante cuando hay muchos hablantes de español que votan por primera vez. La organización estima que un 79% respaldó a Clinton y un 18% a su rival.

Sea como fuere, la retórica de Trump no logró espantar al voto hispano -y sí cautivar a un poderoso bloque de votantes blancos que lo catapultó a la Casa Blanca.

Aun advirtiendo de que no hay datos definitivos, Roig señala que Florida probablemente infla la media nacional, ya que muchos hispanos votaron por el aspirante conservador allí. El 62% de los latinos en esta península votaron por Clinton -un porcentaje mejor que el de Obama, informa el Miami Herald- mientras que un 35% respaldó al nuevo presidente, según las encuestas a pie de urna.

VALORES CONSERVADORES

En la Florida, cubanos, venezolanos y colombianos suelen votar juntos pensando en la postura que el Gobierno de EEUU tendrá hacia sus países de origen, explica Roig. Asimismo, los hispanos que tienen a su familia en el país norteamericano y una posición socioeconómica estable tienden a preocuparse más por la economía o los impuestos que por la inmigración.

“Ha sido increíble. Yo obviamente esperaba que ganara, pero no pensaba que iba a ganar con tanto apoyo”, dice a EL ESPAÑOL Denise Galvez, cofundadora del grupo Latinas for Trump, con base en Florida. La cubano-americana, que comparte la agenda conservadora y tesis económicas del presidente electo, asegura que Trump recibió “más voto latino del que pensábamos”, lo que contribuyó a su victoria.

Preguntada acerca de las simpatizantes de Latinas for Trump, Galvez dice que muchas tienen negocios, proceden de toda Latinoamérica y "estaban votando más por la seguridad de Estados Unidos, etc., y no les importaba tanto la inmigración".

“Normalmente los temas que preocupan a los hispanos son fundamentalmente los que preocupan al resto de los ciudadanos; los hispanos no están continuamente pensando en la reforma migratoria”, afirma Daniel Ureña, presidente de The Hispanic Council, un laboratorio de ideas que promueve las relaciones entre la comunidad hispana estadounidense y España, quien explica que los hispanos suelen concordar con el Partido Republicano en sus valores.

Para Ureña, la hipótesis de que el voto hispano iba a ayudar a Clinton a ganar la Casa Blanca ha resultado falsa y piensa que la demócrata ha “fracasado estrepitosamente” a la hora capitalizar este voto.

Con todo, parece que nada habría podido parar la marea de seguidores blancos de Trump, que pintaron el mapa electoral de su color. Como escribe el experto Roberto Suro en el New York Times, los latinos ayudaron a Clinton a mantener estados clave como Nevada y Colorado bajo control demócrata y "en otros escenarios, esos estados podrían haber funcionado como el tan anticipado cortafuegos latino".

El discurso proteccionista y contra las élites del magnate tocó la fibra de la clase trabajadora blanca en las zonas rurales y el Medio Oeste industrial, un potente colectivo erróneamente subestimado que situó a Trump por encima de los 270 votos electorales necesarios para ganar las presidenciales.

“Se presentó con su programa anti-establishment y logró el apoyo de personas a las que nunca encuestan”, afirma Edward Vargas, de Latino Decisions. “La gente no quería a un candidato del establishment”.

Noticias relacionadas