P. Fava
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LO ESENCIAL
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El presidente de Argentina, Javier Milei, ha difundido en redes un mensaje de su principal asesor, Santiago Caputo, que muestra la elección de la política británica musulmana Sagal Abdi-Wali al Parlamento como prueba de una presunta "islamización" de Gran Bretaña y motivo adicional para que Argentina reclame la soberanía sobre las islas Malvinas.

Caputo, a quien el propio Milei calificó como el "arquitecto" de su estrategia de campaña en 2023, deploró en su post que Reino Unido hubiera pasado de ser "la cuna de la civilización occidental" a pasar a ser "colonizado por el Islam", en referencia al escaño conseguido por la laborista Abdi-Wali.

Milei compartió la publicación de Caputo en la red X, en la que el asesor presidencial sugería que las islas podían convertirse en foco de "injerencia" en el Atlántico Sur "de un estado islámico", en referencia a Gran Bretaña. "Recuperar Malvinas no es una causa solamente nacional. Es una causa de Occidente", clamaba.

"Ver al Reino Unido siendo colonizado por el Islam no sólo es un riesgo inminente para la causa de Occidente todo sino que es una tragedia en términos históricos para quienes defendemos las ideas de la libertad", abundaba el asesor.

Abdi-Wali ganó las elecciones convocadas para cubrir el escaño que ha dejado libre el ex primer ministro Keir Starmer al dimitir. Se presentaba por la circunscripción de Holborn y Saint Pancras de Londres, en la que derrotó al líder del Partido Verde, Zack Polanski.

Nacida en Somalia en 1984, llegó al Reino Unido a los siete años como refugiada con su familia huyendo de la guerra civil en el país. Se crió en la zona de Gospel Oak (Camden) y estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Leeds.

Se afilió al laborismo en 2015 y entró en el Concejo Municipal del distrito londinense de Camden en 2022. Este mismo año fue elegida líder del Concejo, convirtiéndose en la primera mujer negra en ocupar el cargo. Tras ganar las elecciones parciales de la semana pasada, se convierte también en la primera diputada británica de origen somalí.

Sobre la religión en las Malvinas, un censo de 2006 determinó que el 67% de los 3.600 habitantes eran de confesión cristiana mientras que el 31,5% no se consideraba religioso. En cuanto al Islam, solo nueve habitantes de las islas se declaraban musulmanes.

La ofensiva de Milei sobre las Malvinas

La presión del gobierno de Argentina sobre el territorio británico de ultramar alcanza un nivel nunca visto desde la guerra de 74 días en 1982, tras la invasión ordenada por la dictadura militar dirigida por el general Leopoldo Galtieri. Así lo han declarado fuentes del Foreign Office de Reino Unido al diario The Guardian.

El conflicto terminó con la retirada de las fuerzas enviadas por Galtieri y costó la vida de 649 militares argentinos, 255 militares británicos y tres habitantes de las Malvinas. En esta ocasión, no obstante, el gobierno de Milei no ha planteado una ofensiva militar sino que se ha enfocado en sancionar la economía pesquera y los proyectos petrolíferos.

Así, Londres ha autorizado a las empresas Navitas (israelí) y Rockhopper (británica) a trabajar en la extracción de hidrocarburos en el yacimiento Sea Lion. Buenos Aires ha amenazado con severas sanciones económicas y ha abierto expediente a estas compañías, amenazando a cualquier otra que "opere o colabore" en estas prácticas.

Desde que comenzó su ofensiva el pasado 3 de agosto, Argentina ha conseguido que algunas empresas globales de servicios petroleros con importantes negocios en el país declararan públicamente que no operarán en Malvinas, incluyendo contratistas que iban a ser parte del proyecto Sea Lion.

El Gobierno de Milei también anunció el pasado 28 de septiembre que iniciaría un pedido de arbitraje con base en lo establecido en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), un tratado de 1982 cuyo órgano para resolver controversias es el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM), con sede en Hamburgo (Alemania).

Según el portavoz presidencial argentino, Adrián Ravier, se solicitaron medidas para que el Reino Unido impida el inicio o la continuación del proyecto Sea Lion, se abstenga de utilizar la información obtenida durante la etapa de exploración y no obstaculice la "obligación" de Argentina para "proteger y preservar el medio marino de las áreas marítimas objeto de la controversia".

El ministro de Exteriores de Reino Unido, Ed Miliband, contestó con firmeza. "Los intentos de Argentina de intimidar a empresas y particulares que realizan actividades comerciales legítimas son inaceptables. Las empresas deben tener libertad para tomar decisiones comerciales lícitas sin verse amenazadas por la coerción política", añadió.

El ministro británico de Empresa, Jonathan Reynolds, se comprometió a actuar si Argentina intenta obstaculizar la actividad comercial lícita del Reino Unido. "Introduciremos medidas en el marco de la legislación sobre la Protección de los Intereses Comerciales (PTI, por sus siglas en inglés) para salvaguardar los intereses del Reino Unido", añadió.



La PTI es una normativa legal del Reino Unido diseñada para blindar y proteger a empresas y ciudadanos británicos frente a leyes extraterritoriales o sanciones impuestas por países extranjeros. "Estas medidas envían una señal clara de que no permaneceremos impasibles", subrayó Reynolds.

Esta semana, el primer ministro Andy Burnham confirmó que el Reino Unido respetaría el deseo de los isleños de seguir siendo británicos. En un referéndum celebrado en 2013, el 99,8% de los residentes de las islas Malvinas votó a favor de seguir siendo un territorio británico, con solo tres votos en contra.