A. Marcos / Agencias
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El depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se declararon este jueves no culpables de los nuevos cargos de conspiración para cometer torturas que les imputó la Fiscalía de Estados Unidos la semana pasada.

Maduro y Flores se defendieron durante una audiencia ante el juez federal Alvin Hellerstein en Nueva York.

La comparecencia abordó los cargos incluidos en la acusación actualizada contra ambos, que también extendió a Flores la imputación por conspiración para cometer narcoterrorismo, hasta entonces dirigida únicamente contra Maduro.

El depuesto presidente aseguró que la nueva acusación de la Fiscalía estadounidense se basa en "falsas acusaciones y testimonios".

La comparecencia abordó los cargos incluidos en la acusación sustitutiva presentada por la Fiscalía, que también extendió a Flores la imputación por conspiración para cometer narcoterrorismo, hasta entonces dirigida únicamente contra Maduro.

Cilia Flores, por su parte, aseguró ante el juez Alvin Hellerstein que es "completamente inocente" y se declaró "no culpable" de los nuevos cargos que la Fiscalía de Estados Unidos presentó contra ella.

Maduro y Flores, capturados por el ejército estadounidense en una redada ordenada en enero por el presidente Donald Trump y trasladados en avión a Nueva York, presentaron sus alegaciones en una comparecencia ante el juez federal de distrito Alvin Hellerstein en el tribunal federal de Manhattan.

Llevaban el uniforme carcelario de color beige y estaban esposados por los tobillos durante la vista.

Ni Maduro ni Flores están acusados de haber llevado a cabo personalmente ningún acto de tortura. Ambos se enfrentarían a una pena mínima obligatoria de 50 años de prisión si fueran declarados culpables de todos los cargos.

El juez Hellerstein aplazó la fecha de inicio del juicio dos semanas, hasta el 14 de junio de 2027, debido a los nuevos cargos.

Torturas a políticos de la oposición

Los fiscales de la Fiscalía Federal de Manhattan afirman que Maduro ordenó a funcionarios venezolanos que torturaran a políticos de la oposición y a militares acusados de conspirar contra él para mantener el poder en el país sudamericano.

En uno de los presuntos incidentes descritos en el auto de acusación, Maduro ordenó en 2014 a sus funcionarios que secuestraran a militares para sonsacarles información sobre posibles disidentes, y les dijo que "les apretaran más fuerte" cuando algunos se mostraban desafiantes.

Según el auto de acusación, Flores se mostró de acuerdo con el plan en la reunión y descartó una alternativa sugerida para recabar información mediante la infiltración en las filas.

Las relaciones entre Maduro y Estados Unidos fueron tensas durante sus 13 años en el poder al frente de este país rico en petróleo.

Sucesivos gobiernos estadounidenses impusieron sanciones a altos cargos venezolanos y a empresas estatales clave, alegando presuntas violaciones de los derechos humanos, corrupción y fraude electoral. Maduro acusó a Estados Unidos de intentar derrocarlo para obtener un mayor control sobre los recursos naturales del país sudamericano.