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Las claves

El equipo de María Corina Machado acusa a Pedro Sánchez de allanar la normalización internacional de Delcy Rodríguez y de la dictadura venezolana. El entorno de la líder de la oposición democrática interpreta los dos besos entre el presidente español y la heredera de Nicolás Maduro como algo más que una anécdota protocolaria.

Delcy Rodríguez cruzó este martes el plenario de Naciones Unidas para acercarse a la delegación española durante el discurso de Lula da Silva. Sánchez cortó una llamada telefónica, la saludó con dos besos y escuchó su petición de seguir hablando sobre Venezuela.

Para Pedro Urruchurtu, responsable de Internacional de Vente Venezuela, el partido de Machado, la escena confirma una cercanía política sostenida en el tiempo. “El Gobierno español ha sido útil en ese propósito durante mucho tiempo”, sostiene en declaraciones a EL ESPAÑOL.

La denuncia tiene un destinatario doble. El primero es Delcy, a la que definen como una dirigente “carente de toda legitimidad”, al frente de un régimen que, dicen, “ha desconocido la soberanía popular” y continúa violando derechos humanos.

El segundo es Moncloa. El equipo de Machado acusa al Ejecutivo de facilitar que Rodríguez proyecte fuera de Venezuela una imagen de “normalidad y legitimidad internacional”, pese a la represión y a la falta de reconocimiento democrático que atribuyen al chavismo.

Así lo ha impulsado en repetidas ocasiones José Manuel Albares. El ministro español de Exteriores se ha topado con el rechazo de los socios europeos, impulsado por el PP español, que marca la estrategia ante Latinoamérica en el seno de los populares europeos, principal partido de la UE, en el Parlamento, el Consejo y la Comisión.

“Esperaríamos de España un acompañamiento a los venezolanos y no la legitimación de quien no la ha tenido ni la tiene”, remata el mensaje. La oposición democrática convierte así una escena de pocos segundos en un nuevo capítulo de la disputa sobre el papel de Sánchez ante Caracas.

Fuentes de la oposición venezolana entienden que el objetivo de la presidenta encargada es llegar a esa cita con una rehabilitación exterior avanzada. Y, en particular, sin el coste político de las sanciones europeas que pesan sobre ella y otros dirigentes del aparato chavista.

El temor del entorno de Machado apunta ya al siguiente escenario. Delcy Rodríguez podría viajar a Madrid para participar en la XXX Cumbre Iberoamericana, que se celebrará los próximos 4 y 5 de noviembre.

El saludo de este martes se produjo, precisamente, después de que Rodríguez acudiera a la bancada española para agradecer a Sánchez el apoyo de España ante la UE para que le retiren esas medidas. El presidente le respondió que España está comprometida con Venezuela y con el futuro de la región.

No era el primer contacto entre ambos desde que Rodríguez asumió el liderazgo del país tras la captura de Maduro. El 9 de enero hablaron por teléfono sobre una transición “pacífica, dialogada y democrática”; el 25 de junio volvieron a conversar después de los terremotos que dejaron más de 4.300 muertos y 16.700 heridos en Venezuela.

Machado no quiso entonces anticipar un juicio cerrado sobre los vínculos del Gobierno con el chavismo. Sí habló de “episodios opacos, poco claros y poco convenientes”, y explicó que sólo los abordaría cuando “se verifique y se sepa toda la verdad”.

El contraste con María Corina Machado resulta difícil de soslayar. La líder opositora aseguró en abril, en una entrevista con EL ESPAÑOL, que nunca ha hablado con Sánchez: “Nunca en mi vida he hablado con Pedro Sánchez”.

En esa misma conversación, la Nobel de la Paz definió a Delcy Rodríguez con tres palabras: “Representa el caos, la violencia, el odio. Y el pasado”. También reclamó que los crímenes de lesa humanidad no queden impunes en una eventual transición política.

Antonio Ledezma, exalcalde metropolitano de Caracas y una de las voces más reconocibles del exilio democrático en España, ha expresado una crítica parecida. En otra entrevista con este diario, pidió a Sánchez “coherencia” y le reclamó que reconociera a Edmundo González como ganador de las elecciones y a Machado como referente de la resistencia democrática.

“A Sánchez le diría que termine de dar el paso, reconozca a González y felicite a María Corina por el Nobel”, afirmó Ledezma. El opositor denunció que el Ejecutivo no mantiene con la diáspora una interlocución política equiparable a la que exhibe con los representantes del régimen.

Ledezma recordó además la llegada de Delcy a España pese a estar sancionada por la UE y la calificó de “mofa” de las medidas europeas. “Eso les hizo creer que están por encima del bien y del mal”, sostuvo entonces.

Ahora, el equipo de Machado recupera ese mismo reproche con la mirada puesta en Madrid. Considera que levantar sanciones o normalizar a Delcy no puede sustituir el reconocimiento de la voluntad popular ni borrar las responsabilidades por la represión.

“La normalización internacional no puede sustituir a la legitimidad democrática que el pueblo venezolano reclama”, sentencia el comunicado. Sánchez y Delcy han dejado una imagen de sintonía en Nueva York; Machado y Ledezma vuelven a exigir a España que elija del lado de quién quiere estar.