Donald Trump quiere reservar un hueco en su agenda neoyorquina de la semana que viene para sentarse con Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, según adelantó este jueves el portal Axios.
El encuentro, que podría celebrarse el mismo martes en que el presidente estadounidense interviene ante la Asamblea General de la ONU, sería el primero entre un inquilino de la Casa Blanca y un gobernante venezolano desde el breve cruce de palabras entre Barack Obama y Nicolás Maduro en la Cumbre de las Américas de Panamá, en 2015.
Un alto funcionario de la Administración advirtió de que "nada está cerrado" y de que la decisión corresponde a Trump, quien el domingo, a bordo del avión presidencial, se limitó a responder: "Es posible, es posible…".
"Irán es complicado, pero Venezuela es sin ninguna duda el mayor éxito del presidente, y Delcy es clave para eso", explicó un alto funcionario a Axios.
Desde la captura de Maduro el 3 de enero, Washington ha restablecido las relaciones diplomáticas, rotas desde 2019, y ha cerrado con Caracas un acuerdo que da a la empresa NABEP —participada en un 35 % por el Pentágono— la explotación de 17 campos con unos 65.000 millones de barriles, en torno a una quinta parte de las reservas del país.
Esta misma semana, Estados Unidos sacó a Venezuela de la lista de países que incumplen sus compromisos antidrogas, en la que llevaba 20 años. Irónicamente, la reunión se celebraría a pocas manzanas de la cárcel federal donde Maduro espera juicio por narcoterrorismo.
En Caracas, mientras tanto, la delegación del Gobierno, encabezada por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta encargada, y la de un sector de la oposición, liderada por la exdiputada Dinorah Figuera, abrieron este jueves en el hotel Meliá la segunda ronda de las negociaciones promovidas por Washington.
La opositora Dinorah Figuera y el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela.
La primera, celebrada entre el 6 y el 12 de agosto, se cerró con dos acuerdos: la renovación completa del Tribunal Supremo de Justicia —el Parlamento aprobó el 1 de septiembre la reforma que amplía el comité encargado de seleccionar a los magistrados— y la petición al Banco de Inglaterra para recuperar las reservas depositadas y poder atender así a las víctimas del doble terremoto del 24 de junio.
Una Nobel en la sala de espera
La oposición había anunciado que esta segunda fase abordaría las garantías civiles y políticas y la libertad de expresión. Sergio Vergara, dirigente opositor, apuntó que se revisarían normas como la Ley contra el Odio, la fiscalización de las ONG o la Ley Libertador Simón Bolívar, aprobada en noviembre de 2024, que castiga con penas de 25 a 30 años de cárcel e inhabilitaciones de hasta 60 años a quienes promuevan o respalden sanciones o acciones armadas extranjeras contra Venezuela, y veta como candidatos a quienes lo hayan hecho en cualquier momento.
Ahora bien, la jornada inaugural de estas reuniones dejó dos gestos contradictorios: el regulador de telecomunicaciones desbloqueó 17 dominios de medios censurados durante años —la ONG VE Sin Filtro recuerda que siguen vetados más de 188— mientras la policía detenía durante horas a Javier Oropeza, exalcalde del municipio Torres, en el estado Lara, recién llegado de dos años de exilio en España.
María Corina Machado entrega a Trump la medalla del Premio Nobel de la Paz.
Figuera denunció el arresto en la propia mesa y Oropeza quedó libre esa misma noche.
Sea como fuere, ni María Corina Machado ni Edmundo González Urrutia están invitados a ese diálogo.
Figuera volvió a Venezuela el 18 de junio, tras ocho años de exilio, por invitación del Departamento de Estado, y defiende la continuidad de la Asamblea Nacional elegida en 2015, la última con mayoría opositora.
Machado había reclamado para sí la dirección de las negociaciones, y Figuera admitió después haber tenido "diferencias" con ella.
A finales de julio, Machado y González tomaron distancia del proceso sin bloquearlo y avisaron de que lo evaluarían "según los logros concretos y verificables": por ejemplo, la recuperación de las instituciones democráticas, la liberación de los presos políticos y un calendario electoral sin exclusiones.
El enfrentamiento con Trump
Dicho esto, la relación con Trump arrastra un pecado original. El mismo 3 de enero, horas después de la captura de Maduro, el presidente estadounidense la descartó desde su residencia de Mar-a-Lago: "Creo que sería muy difícil para ella ser la líder. No tiene el apoyo ni el respeto del país".
Doce días después, Machado le entregó en la Casa Blanca la medalla del Nobel de la Paz que había recibido en octubre, un gesto que Trump celebró sin mover un milímetro su posición.
Según The New York Times, el secretario de Estado, Marco Rubio, le habría desaconsejado apostar por la ganadora de las últimas elecciones porque podía desestabilizar el país y obligar a una mayor presencia militar.
El choque se agravó tras los terremotos de junio. Machado pidió participar en el reparto de la ayuda estadounidense y trató de volver dos veces: primero, en un vuelo chárter desde Virginia hacia Curazao, que dio media vuelta en el aire cuando Washington aclaró a las autoridades neerlandesas que su regreso no contaba con el beneplácito estadounidense, y después desde Panamá, donde Copa Airlines le impidió embarcar.
Cinco altos cargos de la Administración cargaron entonces contra ella: "Es de un oportunismo político grotesco", dijo uno de ellos. Otro aseguró que Rubio estaba "al límite". Oficialmente, el Departamento de Estado se declara "neutral" respecto a su vuelta.
La líder chavista Delcy Rodríguez recibe al secretario de Energía de EEUU, Chris Wright, en Caracas.
El acuerdo petrolero ha supuesto el último desencuentro. Machado, que tardó casi una semana en pronunciarse, evitó el 3 de septiembre atacar a Trump: cuestionó la legitimidad de Delcy Rodríguez para comprometer el petróleo del país, pero proclamó que "Estados Unidos es el socio principal que Venezuela necesita para desarrollar en plenitud su valor estratégico" y que "los enemigos de Estados Unidos en Venezuela están hoy en Miraflores".
"Nosotros no nos vamos a pelear con Washington", resumió a CNN una fuente de su entorno.
Su imagen sigue siendo la mejor del país —un 53 % de valoración positiva en la encuesta de AtlasIntel para Bloomberg realizada entre el 30 de agosto y el 3 de septiembre—, aunque lejos del 72 % que registró en julio. Delcy Rodríguez se queda en un 19 %, prácticamente los mismos números que Maduro.
Del "ni una gota" al "de nada nos sirve"
Hay que recordar que Diosdado Cabello sigue siendo ministro de Interior y secretario general del PSUV, y Jorge Rodríguez preside el Parlamento y negocia en nombre del Gobierno. En otras palabras, la cúpula que heredó Delcy Rodríguez de Nicolás Maduro sigue en su sitio; lo que ha cambiado es el adversario.
Edmundo González subrayó este jueves, tras leer el nuevo informe de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU, que las estructuras legales, institucionales y de seguridad que permitieron las violaciones de derechos humanos no han sido desmontadas. La persecución, escribió, "no desapareció, mutó".
Para vender el giro a unas bases educadas durante un cuarto de siglo en el antiimperialismo estadounidense, Delcy Rodríguez ha elegido el lenguaje del desarrollo.
En su mensaje a la nación tras el anuncio del acuerdo, defendió que el Estado conserva la soberanía y la propiedad de los hidrocarburos y argumentó: "De nada nos sirve tener las mayores reservas petroleras del mundo bajo tierra sin poder traducir eso en desarrollo para el país".
Acto seguido, dio las gracias a Trump y a Rubio. El PSUV cerró filas con un comunicado de respaldo, "fiel a su compromiso histórico con la soberanía nacional", y sustituyó su rueda de prensa semanal por una reunión con la presidenta encargada, sin declaraciones.
Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello ofrecen una rueda de prensa en Caracas.
No todos compran el relato. La diputada Iris Varela, miembro de la dirección del partido y crítica con el acercamiento a Washington, no se presentó a esa reunión. El exvicepresidente Elías Jaua rechazó lo que llamó "la ocupación yanqui en Venezuela" y Rafael Ramírez, expresidente de PDVSA, calificó el pacto de "entreguista, colonial e inconstitucional".
En redes sociales, circulan vídeos que recuerdan los discursos de Hugo Chávez sobre el imperio o la vieja consigna de Cabello de que no saldría "ni una gota de petróleo" hacia Estados Unidos si agredía a Venezuela.
Este jueves, mientras arrancaba el diálogo, decenas de chavistas y empleados públicos protestaron en Caracas contra el acuerdo y por un aumento del salario base, que sigue fijado en 130 bolívares al mes, unos 0,15 dólares al cambio oficial.
Tampoco ayuda la opacidad. Según la hoja informativa de la Casa Blanca, las autoridades venezolanas otorgaron a NABEP, la compañía del empresario Alejandro Betancourt —investigado en España y Suiza por presunto blanqueo de capitales y fraude fiscal—, concesiones por cien años; Delcy Rodríguez, en cambio, habló en una cadena nacional de una vigencia de 25.
Alejandro Betancourt López, empresario venezolano.
Ella misma lo defendió el 2 de septiembre, junto al secretario de Energía estadounidense, Chris Wright. En la encuesta de AtlasIntel, el 50,2 % de los venezolanos cree que el acuerdo beneficiará más a Estados Unidos que a Venezuela; solo el 9,6 % piensa lo contrario.
"Siguen sin estar preparados"
El estatus que Trump reserva a Venezuela ha oscilado entre la tutela y la anexión retórica.
En enero, anunció que Estados Unidos iba a "dirigir" el país hasta una transición segura. En marzo, al hilo de la victoria venezolana en el Clásico Mundial de Béisbol, lanzó la idea del estado número 51, y en mayo confirmó a Fox News que se lo estaba planteando "seriamente" y publicó un mapa del país cubierto con la bandera estadounidense.
Delcy Rodríguez respondió que Venezuela defendería su soberanía y su independencia, con un tono mucho más contenido que el de los desplantes chavistas de otros tiempos, según constató Associated Press.
En cuanto a las urnas, el 2 de septiembre, en el Despacho Oval, Trump explicó por qué no exige una fecha: "Simplemente creo que siguen sin estar preparados. Está todo muy reciente". Y añadió: "Delcy las quiere, pero todavía no están listos". El domingo, desde Irlanda, insistió en esa idea y presumió de que el país está generando "una cantidad enorme de dinero".
Rubio ha dado forma a esa espera con un plan en tres fases —estabilización, recuperación económica y transición— y sostiene que unos comicios organizados hoy, con la maquinaria electoral heredada del chavismo, no serían justos.
Con todo, la presión más visible llega desde el propio Partido Republicano.
El senador Ted Cruz reclamó en NBC elecciones libres "a mitad del año que viene", y la congresista María Elvira Salazar, presidenta del subcomité del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, escribió que cualquier acuerdo petrolero con el régimen interino caducaría el día en que Trump abandonara la Casa Blanca, antes de borrar el mensaje y sustituirlo por otro mucho más elogioso.
Entretanto, el plazo que la Constitución venezolana fija para la falta temporal de un presidente —noventa días, prorrogables otros noventa— se cumplió a comienzos de julio.
A Message to President Trump on Immigration | María Elvira Salazar pic.twitter.com/memcf4jags
— María Elvira Salazar 🇺🇸 (@MaElviraSalazar) September 17, 2026
Queda, por último, la cuestión de Machado. La inhabilitación por quince años que le impuso la Contraloría y que el Tribunal Supremo ratificó en enero de 2024 sigue en vigor. La Alianza por Venezuela, una coalición de nueve organizaciones que se presentó este lunes, la ha proclamado su candidata y exige levantar las "inhabilitaciones arbitrarias" y nombrar un Consejo Nacional Electoral imparcial.
Rubio insiste en que Machado puede volver a su país cuando quiera, sin pedir permiso a Washington. Su entorno, sin embargo, asegura que lo hará "en el momento adecuado previa coordinación con Estados Unidos y nuestros aliados". En medio, los venezolanos siguen sufriendo la miseria y la falta de libertad.
