El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, tomó este viernes posesión de su cargo. El candidato ultraderechista de Defensores de la Patria ganó las elecciones en segunda vuelta al sucesor de Gustavo Petro, Iván Cepeda, por un exiguo margen inferior al 1% de los votos.
Nada más conocer la victoria, De la Espriella anunció que Colombia formará parte del Escudo de las Américas, la iniciativa del presidente Donald Trump para formar un frente militar contra el narcotráfico. Paradójicamente, el nuevo mandatario colombiano se enriqueció como abogado defensor de personajes del hampa de la droga.
Entre sus clientes más famosos están Alex Saab, testaferro de Nicolás Maduro, encarcelado en Estados Unidos por lavado de dinero, o Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, miembro del Cartel del Norte del Valle. Tras años defendiendo a los narcos, pasará a perseguirlos desde el Escudo de las Américas.
Con su victoria, de la Espriella se une a la ya larga lista de mandatarios de derecha populista o ultraderecha que gobiernan en América latina. México, Brasil y Uruguay son los últimos bastiones democráticos de la izquierda. Venezuela se debate en estos días en un peculiar contexto: el Gobierno de izquierda populista sigue las órdenes de la Casa Blanca.
Escudo de las Américas
"El corazón de nuestro acuerdo es un compromiso de usar fuerza militar letal para destruir los cárteles y redes terroristas de una vez por todas", declaró Trump en la cumbre de presentación de la iniciativa que se celebró a primeros de marzo, cuando reunió en su complejo Trump National Doral de Miami a los mandatarios de 12 países de América Latina y Caribe.
Gracias Señor Secretario.
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) June 23, 2026
A partir del 7 de agosto, Colombia hará parte del Escudo de las Américas.
Colombia NO será más gobernado por un gobierno complaciente con el narco terrorismo, pasaremos a combatirlo como corresponde.
¡Firme por La Patria!
(ADLE) 🇨🇴 🐅
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Thank… https://t.co/YdHUstEF8n
En un clima distendido, dedicó la mayor parte del tiempo a adular a sus invitados y a presumir de lo bien que les había ido en las elecciones gracias a su respaldo. Llegó a bromear con la idea de cobrar por ese apoyo, aunque dijo que lo hacía gratis como un favor a sus "amigos".
También ensalzó los logros militares de Estados Unidos y denunció la falta de compromiso del Gobierno mexicano y su presidenta, Claudia Sheinbaum, con la lucha contra el crimen organizado. "Debemos reconocer que el epicentro de la violencia de los cárteles es México", declaró.
El presidente Donald Trump firma el documento con los acuerdos constituyentes de la Coalición contra el narcotráfico. Imagen de archivo.
"No permitiremos que una influencia extranjera y hostil gane un punto de apoyo en este hemisferio", manifestó ante los invitados. "La única forma de derrotar a estos enemigos es desatando el poder, nuestros ejércitos, tenemos que usar nuestro ejército".
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, fue más explícito a la hora de definir la naturaleza de la Alianza: "Es una coalición de acción de países con ideas afines que van a poner en juego sus capacidades, con el liderazgo estadounidense a la vanguardia". Declaró que el objetivo es "atacar y perseguir" a los cárteles.
En realidad, la coalición no se soporta sobre una plataforma jurídica. Hay dos documentos que reúnen las declaraciones de intenciones. En el primero de ellos, firmado por los ministros de Defensa de los países miembros, se promueve ampliar la cooperación multilateral para fortalecer la seguridad en la región.
También declara la necesidad de trabajar en reforzar las fronteras, luchar contra el narcotráfico y proteger las las infraestructuras críticas. La Coalición se inspira en el principio de "Paz a través de la fuerza" que es una forma de justificar cualquier acción represiva.
El segundo documento, firmado en la reunión de Doral, establece el compromiso de Estados Unidos de entrenar y movilizar a los ejércitos de los países socios "para lograr la fuerza de combate necesaria para desmantelar los cárteles". Este capítulo abre la puerta a intervenciones militares estadounidenses en suelo de sus aliados.
Aunque la iniciativa es conocida como el Escudo de las Américas, su nombre oficial es Coalición de las Américas Contra los Cárteles (ACCC por sus siglas en inglés y abreviado como A3C). El soporte jurídico lo aportan tratados bilaterales entre los países miembros, en los que se establecen las condiciones particulares de las relaciones militares entre ellos.
La doctrina 'Donroe'
Aunque el énfasis de la coalición A3C está puesto en la lucha contra los cárteles del narcotráfico, llama la atención la similitud de los términos que se emplean en su redacción con lo que se ha dado en llamar la 'doctrina Donroe'. Esta expresión, acuñada a primeros de año, se refiere al 'corolario Trump' de la doctrina original. 'Donroe' sería el resultante de la fusión entre Donald y Monroe.
La Doctrina Monroe debe el nombre al presidente James Monroe. Promulgada en 1823, promovía la defensa de las repúblicas del continente americano frente al dominio de las monarquías europeas.
En 1903, el presidente Theodore Roosevelt adaptó su sentido mediante el 'corolario Roosevelt', otorgando a EEUU el derecho a intervenir militarmente para 'estabilizar' a sus vecinos.
Trump, a su vez, aportó una nueva fórmula, el 'corolario Trump': Estados Unidos tiene derecho a restaurar su preeminencia y, por tanto, podrá intervenir en cualquier lugar del llamado 'hemisferio occidental'. Este espacio corresponde a todo el continente americano y sus regiones de influencia, léase Canadá, Groenlandia, Caribe o Pacífico.
Bajo la intención declarada de perseguir al narcoterrorismo, Washington busca algo más que un alineamiento político. Persigue una alianza refrendada por tratados bilaterales que permitan la acción militar en los territorios de los Estados que se adhieran a él para combatir lo que vaya en contra de sus intereses.
JTF-WHEM is taking the fight to the enemy.
— U.S. Southern Command (@Southcom) August 4, 2026
“Along with our Americas Counter Cartel Coalition partners, we will locate, close with, and destroy the enemies that threaten our hemisphere.” — #SOUTHCOM Commander Gen. Francis L. Donovan@DeptofWar @SecWar @The24MEU @USMC @USNavy… pic.twitter.com/k60WWBWOcf
Es el primer paso para consolidar la Estrategia de Defensa Nacional (NDS por sus siglas en inglés) publicada en enero. En el documento del Pentágono establece el objetivo con claridad: "Defenderemos la patria y velaremos por que se protejan nuestros intereses en el hemisferio occidental".
Más abajo define cómo será la relación con sus 'socios' en la región: "Nos comprometeremos de buena fe con nuestros vecinos, desde Canadá hasta nuestros socios de América Central y del Sur, pero nos aseguraremos de que respeten y hagan su parte para defender nuestros intereses comunes. Y cuando no lo hagan, estaremos preparados para tomar medidas específicas y decisivas que sirvan concretamente a los intereses de Estados Unidos".
Los analistas del Instituto Elcano, consideran la declaración de la estrategia como "la vía más directa para alcanzar sus objetivos: encuadrar a los amigos tras sus metas, incrementando su número y favoreciendo a los gobiernos, partidos políticos y movimientos afines para que, por convicción o presión, elijan EEUU como primer socio, descartando otros".
Washington mantiene ya una sólida presencia militar en la región. El Mexican Center for International Relations estimó en 2023 que las Fuerzas Armadas de EEUU cuentan con dos grandes bases militares y otras más de 60 bases menores y emplazamientos. Un estudio de Le Grand Continent estima una presencia de 10.000 militares y 5.000 civiles relacionados con el Pentágono.
Imágenes de helicópteros y efectivos de la Fuerza Aérea de EEUU en lugar desconocido de Ecuador para participar en misiones contra el narcotráfico.
Su actividad es creciente: desde octubre pasado, la operación 'Lanza del Sur' ha destruido al menos 38 embarcaciones que supuestamente transportaban droga hacia EEUU y han acabado con la vida de más de 200 personas. En diciembre, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, autorizó el despliegue de efectivos de la Fuerza Aérea estadounidense para atacar a los cárteles.
Las voces más críticas señalan que el Escudo de las Américas es, en realidad, una alianza de franquicias de la derecha populista.
Carlos Solar, experto en temas de seguridad y defensa en América Latina del Real Instituto de Servicios Unidos de Reino Unido, explicó a la BBC que la iniciativa tiene un sesgo ideológico: "Los mandatarios invitados son de derecha y han respaldado a Trump o han sido respaldados por él en algún momento".
Una señal inequívoca es la ausencia de países liderados por la izquierda. Algunos analistas van más allá e identifican la alianza con "un instrumento de proyección del poder de Washington" para mantener el control sobre lo que ocurre en su patio trasero.
Abelardo de la Espriella será acogido calurosamente en la nueva coalición por los demás líderes de la ultraderecha populista americana: Javier Milei, Daniel Noboa, Nayib Bukele, Keiko Fujimori, José Kast y, por supuesto, Donald Trump. Entre los ausentes, Claudia Sheinbaum, Luiz Inácio Lula da Silva, Daniel Ortega y, de momento, Delcy Rodríguez.
Aunque Venezuela no forma parte de la Coalición por el momento, no cabe duda de que seguirá las órdenes dadas desde Washington si lo que queda del chavismo quiere tener opciones para seguir en el poder.
