Pedro Castillo estuvo un año y medio al frente de Perú antes de su frustrado autogolpe de Estado. Durante todo ese tiempo, el político de izquierdas no cumplió con su principal promesa: la de corregir la desigualdad económica. En su lugar, en poco más de 300 días se enfrentó a seis investigaciones penales, varios juicios políticos y acusaciones de pertenecer a una organización criminal. 

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Su sucesora (y vicepresidenta), Dina Boluarte, sólo lleva dos meses en el poder, pero su presidencia ya pende de un hilo. Desde que fue designada por el Congreso el pasado 7 de diciembre, la que es primera mujer presidenta de Perú no ha sido capaz de calmar el fuego de las protestas en su contra ni de alcanzar un consenso con las diferentes fuerzas políticas. 

El país está prácticamente paralizado desde el inicio de la oleada de movilizaciones que empezó en las áreas rurales del sur y que se ha expandido hasta Lima, la capital. Los manifestantes, contrarios a la drástica destitución de Castillo, exigen un adelanto electoral, la dimisión de la presidenta, el cierre del Congreso actual y una nueva constitución. Para intentar sofocar las revueltas, el Gobierno de Boluarte ha decretado el estado de emergencia y ha desplegado al ejército. 

Manifestantes contra el Gobierno de Dina Boluarte. Efe

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Sin embargo, al menos 57 personas han muerto durante el enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes. Además de la represión policial, Boluarte también ha tratado de aplacar a los manifestantes pidiéndole al Congreso algunos de los puntos que le exigen a ella en las calles: el adelanto de las elecciones para este mismo año y el ansiado cambio de la Constitución de 1993

El problema es que la salida de la crisis ya no está en su mano. Tras varias votaciones, este lunes el órgano legislativo aceptó debatir y votar sobre el avance de los comicios. Sin embargo, tras aplazar primero la sesión al martes y luego cambiar la hora en dos ocasiones, los diferentes partidos no han conseguido ponerse de acuerdo con la fórmula legal que permitiría a los ciudadanos ir a las urnas a finales de 2023, en vez de en 2026. De nuevo, han vuelto a postergar la decisión para el miércoles

Manifestaciones en Perú. Efe

 

"Congresistas, tienen que entender su responsabilidad histórica. Tienen la oportunidad de ganarse la confianza del país, atendiendo esta demanda tan esperada por el pueblo peruano. Digámosle al Perú entero, con la más alta responsabilidad, nos vamos todos", suplicó sin éxito Boluarte la semana pasada. 

Hasta el momento, entre los grupos que han expresado mayor rechazo a la propuesta figura el ultraconservador Renovación Popular y el centrista Acción Popular, así como Perú Libre, el partido autodenominado marxista que en 2021 llevó al poder al expresidente Pedro Castillo y que quiere conservar el poder hasta de aquí tres años.

Por su parte, la parlamentaria de Fuerza Popular, Patricia Juárez, informó al diario El Comercio que se están produciendo avances en las negociaciones y que los partidos con los que están dialogando -Podemos, Somos Perú, Bloque Magisterial, Perú Libre y Avanza País- "están de acuerdo en algunos temas". 

“Hemos visto que hay voluntad de dialogar. El Bloque Magisterial ha mostrado mucho ánimo de buscar consenso. Se están dando varias rondas [de diálogos] para ir afinando temas”, añadió.

El domingo Boluarte ya anunció que si el Parlamento no aprobaba el adelanto de las elecciones generales enviaría de manera inmediata dos nuevos proyectos para que se celebren los comicios este año.