Imprudente, innecesario y peligroso. Son los tres adjetivos se han empleado durante meses para describir el viaje que Nancy Pelosi pretendía y ha acabado por realizar este martes a Taiwán. La presidenta del Congreso de Estados Unidos ha aterrizado esta noche (22:40 hora local) en la isla -un territorio que Pekín considera suyo- a pesar de las duras amenazas lanzadas repetidamente por el Gobierno de China y entre las que se incluye una respuesta militar.

También el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, pidió a la líder del poder legislativo que renunciase a su plan, ya que el Pentágono, dijo, creía que no era el mejor momento. Sin embargo, Pelosi tiene una agenda propia y no duda en defenderla. En una carta abierta publicada en The Washington Post, la política demócrata ha dado explicaciones de por qué encabeza una delegación del congreso a Taiwán en plena tensión con China.

"No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras el Partido Comunista Chino (PCC) continúa amenazando a Taiwán y a la democracia misma", sostiene Pelosi en su artículo, donde asegura que viajar a la isla es una manera de honrar el compromiso de Estados Unidos con la democracia. "Así reafirmamos que las libertades de Taiwán, y de todas las democracias, deben respetarse", señala.

Nancy Pelosi a su llegada al aeropuerto de Taipéi, en Taiwán. Efe

A favor de la democracia

El compromiso al que se refiere Pelosi es el adoptado en la Ley de Relaciones con Taiwán, aprobada hace 43 años durante la Administración Carter, y en la que el país reafirma su postura de "ayudar a mantener la paz, la seguridad y la estabilidad en la región del pacífico".

Para la presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, la normativa es "uno de los más importantes pilares de la política exterior de Estados Unidos en el Indo-Pacífico". Esto se debe, en palabras de Pelosi, a que se estableció el compromiso de la primera potencia mundial con un Taiwán democrático y "proporcionó el marco para una relación económica y diplomática que rápidamente se convertiría en una asociación clave".

"Con el viaje reafirmamos que las libertades de Taiwán, y de todas las democracias, deben respetarse"

Una alianza -o "amistad", como señala la política en su artículo- basada en intereses y valores compartidos: "la autodeterminación y el autogobierno, la democracia y la libertad, la dignidad humana y los derechos humanos", enumera.

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Para defender estos puntos en común, recuerda Pelosi, Estados Unidos hizo la promesa -recogida en la Ley- de apoyar en la defensa de la isla y "considerar cualquier esfuerzo para determinar el futuro de Taiwán por medios que no sean pacíficos… una amenaza para la paz y la seguridad del área".

En su artículo, la política apela precisamente a esa promesa y hace un llamamiento a apoyar a Taiwán, que considera "una isla de resiliencia" y un "socio democrático". También lo califica como un "líder en gobernanza", en parte, por su gestión de la pandemia y su apuesta por la lucha climática. Pero en parte también por ser un referente "en paz, seguridad y dinamismo económico" y por contar con "un espíritu emprendedor, una cultura de innovación y una destreza tecnológica que son la envidia del mundo".

Apoyo en defensa a Taiwán

En este sentido, Pelosi acusa a Pekín de aumentar las tensiones con la isla y de estar preparando, tal y como ha anunciado el Departamento de Defensa de EEUU, "una contingencia para unificar Taiwán con la República Popular China (RPC) por la fuerza". Y lo cierto es que, en los últimos meses, el Gobierno chino ha aumentado las patrullas de bombarderos, aviones de combate y de vigilancia cerca de la región.

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"La RPC ha llevado la lucha al ciberespacio, lanzando decenas de ataques contra las agencias gubernamentales de Taiwán todos los días", concreta en el texto. Asimismo, Pelosi, asegura que Pekín también "está exprimiendo económicamente a Taiwán, presionando a las corporaciones globales para que corten los lazos con la isla, intimidando a los países que cooperan con Taiwán y reprimiendo el turismo de la República Popular China".

Una calle vacía de Taiwán durante los simulacros que preparan a la población para un ataque chino. Reuters

¿Por qué ahora?

La visita de la congresista es la de más alto nivel de un funcionario de EEUU en los últimos 25 años, lo que lleva a preguntarse por qué ha decidido viajar al país ahora, en plena escalada de tensiones en la región y entre EEUU y China. Al parecer, Pelosi tiene una respuesta para esta cuestión.



"La solidaridad con Taiwán es más importante hoy que nunca, no solo para los 23 millones de habitantes de la isla, sino también para millones de otros oprimidos y amenazados por la RPC", defiende Pelosi en el texto.

Estados Unidos continúa oponiéndose a los esfuerzos unilaterales para cambiar el statu quo"

Se refiere a los ciudadanos de Hong Kong donde, sostiene, China ejerce una brutal represión contra las libertades políticas y los derechos humanos. Cita así el arresto del cardenal católico, Joseph Zen, voz crítica contra el comunismo que fue detenido en la isla el pasado mayo y que dinamitó, según Pelosi, "las promesas de 'un país, dos sistemas'". Asimismo, la demócrata estadounidense también señala la represión que el Gobierno de Xi Jinping está llevando a cabo en el Tíbet y contra los uigures musulmanes y otras minorías en Xinjiang.



En este aspecto, Pelosi sostiene que el viaje llega en el mejor momento: “cuando el mundo se enfrenta a una elección entre la autocracia y la democracia”. Un escenario provocado por la guerra "premeditada e ilegal" que Rusia ha librado contra Ucrania y que, para Pelosi, obliga a EEUU y a sus aliados a "dejar claro que nunca cederemos ante los autócratas".