La Habana

En Cuba la confrontación sexagenaria con Estados Unidos le puso de mote al inglés "el idioma del enemigo". Ahora parece que el aprendizaje está en auge.

Desde que el presidente Raúl Castro flexibilizó en 2013 la aparición de la pequeña iniciativa privada, La Habana se ha llenado de escuelas para enseñar la lengua de Shakespeare.

Muchos cubanos, interesados en prepararse para las oportunidades de becas e intercambio profesional que genera el restablecimiento de relaciones con Washington, llenan las aulas.

Por su parte, y previendo una avalancha de turistas hipnotizados por la isla, el Gobierno manifiesta su interés por preparar desde sus instituciones educativas a los más jóvenes.

Si bien la Reforma Universitaria de inicios de los 60 insertó entre las materias obligatorias el aprendizaje del inglés, se potenciaba el ruso en las escuelas cubanas, lengua del principal aliado de la Revolución hasta la caída del bloque soviético.

En segundo año daba inglés sólo dos veces a la semana y lo demás eran asignaturas que apretaban, como la filosofía marxista-leninista

En recientes declaraciones, la asesora nacional para la enseñanza del idioma, Olga Pérez, aseguró que las autoridades esperan mejorar la metodología y las condiciones para la instrucción del inglés en todos los niveles educativos.

"Sería muy bueno si tuviéramos acceso a internet en las escuelas. Y esperamos que en el futuro no solo tengamos internet, sino que soñamos también con instalar laboratorios para el aprendizaje del idioma en cada escuela", puntualizó.

El diario Granma, del Partido Comunista de Cuba, aseguró en una nota oficial que el actual curso escolar tendrá entre sus "prioridades (…) el dominio del idioma inglés".

Aunque el pasado viernes la nueva Administración Trump informó de que está llevando a cabo "una completa revisión de todas las políticas estadounidenses relacionadas con Cuba", lo que podría suponer un golpe de timón al rumbo fijado por Barack Obama.

QUERER PERO NO PODER

Jennifer Ibáñez es estudiante de tercer año de la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad Enrique José Varona (IPEJV), en la élite educativa del país. Ella aprende inglés para enseñarlo luego.

Dice que la frecuencia de asignaturas como la didáctica y la metodología va aumentando cada curso. Sin embargo, no ha percibido ningún cambio o refuerzo en el propio aprendizaje del idioma en los planes de estudio.

Laura Díaz también cursaba la carrera en el IPEJV, pero ahora pasa un año preparatorio de inglés en la Universidad de La Habana (UH). “Decidí cambiarme por el nivel de exigencia”, explica. “En segundo año daba inglés sólo dos veces a la semana y lo demás eran asignaturas que apretaban, como la filosofía marxista-leninista”.

Entre los fallos del modelo de formación están el cada vez más postergado énfasis en la fonética y el hecho de que un mismo profesor imparta todas la competencias (escritura, expresión oral, interpretación).

Hace dos cursos, teniendo en cuenta la disponibilidad de profesores de inglés y la matrícula de la UH, la relación maestro-alumno era de uno contra 100. La mayoría de los profesores tenía entre 50 y 60 años y la incorporación de maestros jóvenes continúa siendo bajísima.

El problema es igual de grave en el IPEJV: en septiembre a los estudiantes recién ingresados les quitaron la segunda lengua obligatoria, francés, por la escasa disponibilidad de profesores.

Es más importante ahora enfocarse en el dominio del inglés por el nuevo escenario que vive el país

Pablo Estrada, jefe del departamento que presta servicios del idioma a la universidad habanera, denunció también en aquel momento las pobres condiciones materiales, "que no son ni de lejos las necesarias". La UH, por ejemplo, carecía de medios para reproducir audiotextos.

Lorena Mendoza, profesora del IPEJV, explica que se ha comenzado a trabajar con un nuevo plan de estudio (Plan E) al que se le añade la especialidad de profesores de inglés para las universidades. “Esta carrera se realiza en tres años y cuando el estudiante termina se inserta como práctica laboral en una de las universidades de nuestro país”, dice.

Por otro lado, los alumnos de carreras técnicas aseguran que aprenden inglés de forma intuitiva y "a golpe de necesidad, pues gran parte de la bibliografía que consultan proviene de países angloparlantes. Y lo cierto es que no hay mucha vinculación entre los profesores del idioma con el departamento de la carrera", explica Michel Robaina, que en un año será ingeniero metalúrgico.

Muchos jóvenes como él se interesan por las carreras de idiomas por los beneficios de trabajar en la creciente industria turística cubana u optar a becas en el exterior. El binomio idioma-oportunidad está cimentado en sus cabezas. Díaz, la estudiante, nota un interés en alza por parte de sus más cercanos.

“Es más importante ahora enfocarse en el dominio del inglés por el nuevo escenario que vive el país. Mis primos desde que tienen siete años están aprendiendo. Una vecina viene a repasar conmigo inglés en la casa y está en la secundaria. La gente busca profes particulares y otras escuelas para aprender”, cuenta.  

PRIVADOS VS ESTATALES

Sin embargo, la percepción no es la misma entre algunos profesores del emergente sector privado.

Una trabajadora de la escuela infanto-juvenil Los Bilingüitos, que pidió no ser identificada, asegura que la matrícula se hace en mayo y que para este curso tuvieron que extender el plazo de inscripción varios meses más. Años atrás acababa en breve.

Hay quienes vienen a las clases de lugares bien distantes. Es motivador

Por otra parte, la profesora es clara en que hay obstáculos para el crecimiento de las admisiones: “Tendríamos incremento si abriéramos más aulas. Hoy sólo son dos, por las que rotan varios grupos de distintas edades. Pero sólo son dos”.

Madelín Ramírez, quien alterna como teacher con la luna y periodista con el sol, asevera que el interés de los cubanos por el idioma existe. Cuenta que en la Academia Genie's, donde trabaja, algunos padres llevan a sus hijos a aprender de 17:30 a 18:30, los recogen al terminar el turno, y luego regresan ellos para dar una hora de inglés. “Hay quienes vienen de lugares bien distantes. Es motivador”, dice sonriendo.

Ramírez comenta que hace cuatro años, cuando Genie's empezó, utilizaban en las aulas un método británico. Ahora no imparten ése, sino uno con una metodología más comunicativa que en las escuelas cubanas. Y los avances son constatables. Se llama “Welcome to America”.

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