Rabat
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Las claves

Las elecciones legislativas de Marruecos se celebran con dos corrientes políticas que piden no votar. El mayor movimiento islamista en el país vecino, Justicia y Caridad, y el partido simpatizante de Sumar en España, la Vía Democrática Obrera, separadas por ideología y por su concepción de la sociedad, coinciden en una misma estrategia para este 23 de septiembre: convertir el boicot en un mensaje político.

El objetivo no es simplemente quedarse en casa el día de las elecciones, sino cuestionar el sistema sobre el que se desarrolla la competición electoral. El representante de Vía Democrática en Europa, Aziz Sabir, sostiene que el problema no es únicamente quién gane las elecciones, sino el propio marco institucional.

En una entrevista con EL ESPAÑOL afirma que su organización reclama una "delimitación de los poderes de la monarquía" y una separación de poderes más clara.

Represión y detenciones

Sin embargo, la campaña de boicot, según denuncia Sabir, está teniendo consecuencias para sus militantes. "Nos detienen, nos confiscan todos los documentos que distribuimos a la ciudadanía", denuncia.

Igualmente sostiene que las autoridades acuden a las sedes del partido y retiran material. "Hay un bloqueo total hacia nuestro partido", asegura, al referirse a la imposibilidad de acceder a los medios de comunicación públicos.

En las dos últimas semanas se han producido actuaciones contra militantes en Casablanca, Beni Mellal, Salé, Kenitra, Alhucemas y Tánger. En Beni Mellal fueron detenidos cuatro militantes mientras se dirigían a repartir propaganda a favor del boicot, otros seis fueron arrestados en Salé y seis más en Kenitra.

En Alhucemas, la policía rodeó a militantes, les impidió repartir el llamamiento al boicot y confiscó material. En Tánger se produjeron citaciones relacionadas con la campaña. En el Rif, activistas, militantes y familiares de miembros de El Hirak se movilizaron para sumarse al boicot.

Desinterés de los jóvenes

De todas las maneras, Sabir incide en que la población marroquí está dejando de confiar en las elecciones y afirma que "el 80 por ciento" no participa y “boicotea”.

El número de electores inscritos ha descendido desde los 17.127.000 de 2021 hasta los 15.801.162 de 2026. El retroceso es especialmente llamativo entre los grupos de menor edad.

Según los datos recogidos por la prensa marroquí, los inscritos de entre 18 y 24 años pasan del 8% al 4%, mientras que los de entre 25 y 44 años bajan del 19% al 15%.

El Parlamento Marroquí en Rabat. EFE/EPA/JALAL MORCHIDI

Para la Vía Democrática Obrera, el desinterés de los jóvenes no se explica únicamente por una falta de compromiso político, sino por la percepción de que las instituciones no responden a sus problemas cotidianos.

Su organización cuenta con un sector estudiantil y Aziz Sabir asegura que "una de sus prioridades es precisamente politizar y organizar a esa generación".

En el terreno social, sitúa a los jóvenes en el centro de su discurso, para quienes Vía Democrática exige "educación pública y gratuita, acceso a la vivienda, empleo y creación de centros culturales también fuera de las grandes ciudades".

Reparto de la riqueza

Su propuesta económica y social pasa por "un reparto más justo de la riqueza" y que "la población tenga mayor capacidad de decisión sobre las políticas y los recursos del país".

La organización tiene una historia marcada por la represión. Fundada en 1995, se considera heredera del Movimiento Marxista-Leninista Marroquí y, en particular, de Ila Al Amame (Adelante), organización ilegal de la que procedía parte de su tradición política.

Miles de militantes de aquel movimiento fueron encarcelados durante los llamados años de plomo en el reinado de Hassan II, y algunos murieron o desaparecieron en centro de tortura.

Relaciones con la izquierda española

Actualmente, miembros de la Vía Democrática participan también en organizaciones sindicales y asociaciones de derechos humanos, tanto dentro como fuera del país. Muchos de sus miembros, opositores al régimen marroquí, viven exiliados en distintos países europeos, entre ellos España.

Sabir apuesta por "construir esos puentes de solidaridad entre los pueblos de las dos orillas", especialmente con grupos y partidos de izquierda próximos ideológicamente.

De hecho, la formación marroquí asistió a la reunión en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el pasado mes de febrero cuando Sumar, Más Madrid, Comuns e Izquierda Unida iniciaron la construcción de una alianza común de cara a las próximas elecciones generales en España.

El líder de Vía Democrática en Europa termina haciendo un llamamiento a las fuerzas de izquierda españolas para que denuncien las "detenciones arbitrarias" de militantes. Su mensaje pretende llevar así el conflicto político marroquí más allá de sus fronteras.

Apoyo de los islamistas

No obstante el malestar no se limita a la izquierda. Al boicot también llama el movimiento islamista Justicia y Caridad, fundado en 1983 por el jeque Abdeslam Yasín, con una implantación social considerable aunque situado fuera del sistema partidista.

Es tolerado, pero prohibido porque no reconoce a Mohamed VI como Comendador de los creyentes, es decir, máximo representante de la religión musulmana.

Por lo tanto, la cifra de participación será más que un dato electoral, porque permitirá medir hasta qué punto el desencanto con los partidos, las dificultades económicas, el alejamiento de los jóvenes y los llamamientos organizados al boicot confluyen en un mismo fenómeno.