Las claves
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Estados Unidos ha elegido España para reunirse este domingo con las partes implicadas en el conflicto del Sáhara Occidental, Marruecos y el Frente Polisario como principales actores, pero también acudirán Argelia y Mauritania, según adelantó El Confidencial y ha podido confirmar EL ESPAÑOL.
Las reuniones entre los ministros de Exteriores de los diferentes países y sus embajadores en la ONU con Staffan de Mistura, secretario especial del enviado general de la ONU para el Sáhara Occidental; Massad Boulos, representante de Donald Trump para África; y el embajador Mike Waltz, representante de EEUU para la ONU, se celebrarán en la embajada de Estados Unidos en Madrid durante la mañana y la tarde de este do,imgo en turnos separados, según explican a este medio personas saharauis conocedoras del asunto.
A pesar del pacto de silencio que se ha impuesto por parte de Estados Unidos para celebrar las negociaciones, EL ESPAÑOL ha podido saber que seguirán el mismo esquema que en el encuentro del 21 de enero en Washington, cuando se organizó una ronda exploratoria para tomar el pulso de las partes y conocer sus posiciones. Posteriormente, se planteará una mesa redonda en el mes de marzo en la capital estadounidense.
Argelia ha aceptado participar como país observador, como lo hará Mauritania, para apoyar una solución que emane de la voluntad libre y expresada del pueblo saharaui. Por su parte, España no está implicada.
Estados Unidos eligió Madrid, como lo hizo anteriormente en el caso de China para negociar los aranceles. Sin embargo, en esta ocasión, el Ministerio de Asuntos Exteriores no se ha encargado de buscar el lugar del encuentro, manteniéndose al margen. No obstante, el ministro José Manuel Albares aprovechó la ocasión para recibir en el Palacio de Viana a sus homólogos mauritano y argelino, Mohamed Salem Ould Merzouk y Ahmed Attaf, respectivamente.
Sin consenso
Todo apunta a que no se llegará a un consenso, si tenemos en cuenta las últimas declaraciones del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en la clausura de la IV Conferencia Internacional Árabe de Solidaridad con el Pueblo Saharaui celebrada en Argelia esta semana. En ese marco, Ghali reiteró que "el pueblo saharaui tiene la última palabra en la determinación de su futuro".
De tal manera que el Polisario no puede decidir una posición ya que para dar voz a su pueblo tendría que celebrarse un referéndum de autodeterminación, que es lo que solicitan desde el inicio de las negociaciones, y la postura que apoya igualmente Argelia.
Sin embargo, tanto Estados Unidos como la Unión Europea se decantan por resolver el conflicto a partir del plan de autonomía marroquí. Precisamente, Donald Trump fue el impulsor con su decreto presidencial del 10 de diciembre de 2010, donde reconoció la soberanía marroquí sobre la totalidad del territorio del Sáhara y posteriormente se encargó de redactar la resolución que se aprobó el año pasado en la ONU.
Por su parte, la Unión Europea reconoció el 29 de enero en Bruselas que "una autonomía genuina podría representar el resultado más factible" y animó a las partes a "presentar ideas que respalden una solución definitiva mutuamente aceptable" para el Sáhara Occidental, en una declaración conjunta a raíz del Consejo de Asociación UE-Marruecos.
A pesar de las tres sentencias del Tribunal de la Unión Europea de octubre de 2024, que afirman que el Sáhara Occidental es un territorio "separado y distinto" de Marruecos y que el pueblo saharaui posee el derecho a la autodeterminación.
Vía diplomática
Cuando el 31 de octubre de 2025 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 2797 para solucionar el conflicto del Sáhara Occidental, el presidente Donald Trump estableció un objetivo de 60 días para alcanzar un acuerdo entre Marruecos y el Frente Polisario.
El plazo ya caducó, pero Estados Unidos ha seguido negociando en silencio con las partes implicadas, tanto en Rabat como en Argel, teniendo en cuenta que Argelia es el mayor valedor del Frente Polisario.
Además del reciente encuentro con las distintas partes en Estados Unidos y las visitas del asesor del presidente estadounidense para asuntos africanos y árabes, Moussa Fawaz, a Rabat y Argel, en este nuevo marco negociador de Trump, se nombró un nuevo embajador en Rabat y se sustituyó a la embajadora estadounidense en Argelia, Elizabeth Moore Aubin, que llevaba en Argel cuatro años y tenía una dilatada carrera en el exterior en Tel Aviv, Bruselas, Toronto, Roma, Curazao o Hong Kong.
Sorprende que en esta cuestión Donald Trump no haya utilizado sus maniobras de paz invasoras, como en el caso de Palestina, y se haya centrado en resolver el conflicto del Sáhara por la vía diplomática.
La presión política y las estrategias diplomáticas no han parado de suceder. Incluso, impulsó a Marruecos a ampliar el plan de autonomía, una de las bases sobre las que se negocia, que solo tenía tres páginas.
Para ello, se creó una comisión presidida por los consejeros reales Fouad Ali El Himma, Taieb Fassi Firhr y Omar Azziman, que se ocuparon de los aspectos diplomáticos, mientras que el ministro de Interior, Abdelouafi Laftit, se centró en los expedientes de seguridad, según desveló el periódico francés Africa Intelligence.
Antes de la redacción del actual plan, que no llega al medio centenar de páginas, el 10 de noviembre de 2025 se celebró una reunión con los partidos marroquíes de la mayoría que permitió establecer un marco político para la actualización del proyecto, cuya primera versión data de 2007.
El siguiente paso será ver qué ocurrirá con la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) en el mes de abril, que se amplió un año más en octubre de 2024 pero que Marruecos pretende interrumpir, con lo que se perdería la única observación internacional en el territorio.
Consecuencias para Rabat
En todo caso, a Marruecos implantar el plan de autonomía le podría suponer conflictos internos de tipo territorial porque no solo tiene tensión con el Sáhara Occidental sino que históricamente ha tenido reivindicaciones de carácter territorial, lingüístico e histórico en el norte del país, como es el caso del Rif.
Por lo tanto, "estos deben ser tenidos en cuenta para iniciar procesos de negociación de otro tipo de descentralización que reconozca, al igual que con las provincias del sur, su autonomía o, incluso, su independencia", mantiene la profesora de Ciencia Política en la Universidad de Granada (UGR) Raquel Ojeda-García en una entrevista con Agenda Pública.
Es decir, "existen dos asignaturas pendientes en Marruecos que imposibilitan que el plan de autonomía sea un marco realista, creíble y factible", explica la profesora. Una es la descentralización no solo administrativa sino política, y otra la de contar con un marco institucional y político democrático.
Igualmente, apunta que "las regiones avanzadas marroquíes que cubren lo que Marruecos denomina provincias del sur no coinciden geográficamente con el territorio del Sáhara Occidental reconocido por la ONU. Por tanto, habría que hacer una nueva división administrativa (de las regiones y de las provincias marroquíes) coherente con las delimitaciones fronterizas del Sáhara Occidental".
