El Gobierno de Yemen, reconocido por la comunidad internacional, ha declarado oficialmente este domingo el inicio de una "gran ofensiva" militar destinada a recuperar los territorios bajo control de los rebeldes chiíes hutíes, restaurar el orden constitucional y poner fin al dominio que la milicia proiraní ejerce sobre amplias zonas del país.
Bajo las órdenes directas del presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial y comandante en jefe, Rashad al Alimi, la operación —bautizada por las autoridades como la "batalla por la liberación"— busca restablecer la autoridad estatal tras el agotamiento de todas las vías diplomáticas para lograr una desescalada en el conflicto.
Según el portavoz castrense yemení, Majid al Nuzaili, las Fuerzas Armadas tienen el mandato explícito de liberar la totalidad del suelo nacional y poner fin al golpe de Estado insurgente.
Durante una alocución televisada, Al Nuzaili subrayó que la campaña busca "aliviar el sufrimiento" de la población, acusando a los insurgentes de fracturar el tejido social del país.
Asimismo, aseguró que las tropas gubernamentales mantendrán su compromiso con la protección de los civiles y lanzó un llamamiento a los combatientes rebeldes para que depongan las armas a cambio de un retorno seguro y sin represalias.
Por su parte, la coalición internacional liderada por Arabia Saudí ha reaccionado de inmediato confirmando que prestará "pleno apoyo operativo" a las fuerzas gubernamentales en esta nueva etapa militar.
En un comunicado formal, el portavoz de la 'Coalición para Apoyar la Legitimidad en Yemen', Turki al Maliki, defendió el derecho de Riad a proteger sus fronteras e infraestructuras energéticas frente a los recurrentes ataques con drones y misiles atribuidos a la milicia.
Al Maliki denunció con dureza los abusos cometidos por el grupo armado —entre los que citó el reclutamiento forzoso de menores, el bloqueo de poblaciones y el expolio de recursos naturales— y justificó la respuesta militar para garantizar la seguridad en las rutas del comercio marítimo internacional.
Los ataques rebeldes contra embarcaciones en el mar Rojo y el estratégico estrecho de Bab al Mandeb han puesto en alerta a la comunidad internacional por la amenaza directa a la navegación en una de las vías marítimas más decisivas del planeta.
Este recrudecimiento bélico rompe definitivamente la frágil tregua alcanzada en 2022 con la mediación de Naciones Unidas.
La escalada sucede a un agresivo avance relámpago iniciado por los hutíes a finales de agosto, mediante el cual lograron hacerse con casi toda la costa meridional y estrechar el cerco sobre zonas clave como la gobernación de Taiz.
A pesar de los bombardeos aéreos ejecutados por la aviación saudí durante las últimas semanas, las fuerzas insurgentes habían consolidado sus posiciones en el terreno.
Con la declaración de esta gran ofensiva, las autoridades yemeníes y sus aliados árabes buscan dar un golpe definitivo para desmantelar la estructura rebelde y poner fin a un devastador conflicto que desarticuló el país en 2014.
