¿Debe España poner límites al uso del burka? Hablamos de la prenda islámica que cubre el cuerpo de una mujer de la cabeza a los pies y que deja una pequeña abertura de malla para los ojos. También está el niqab, deja al descubierto la mirada.
El Senado ha aprobado este miércoles estudiar la propuesta de ley que ha planteado Vox para prohibir su uso en los espacios públicos. Es el primer paso para una medida que ya han adoptado buena parte de los países europeos. Y, aunque ha sido impulsada principalmente por los partidos de la derecha y de la extrema derecha, ha salido adelante con las mayorías que se han formado con los partidos de distinto signo, incluyendo a la socialdemocracia.
La primera prohibición llegó de la mano de Francia y provocó un acalorado debate nacional hasta que llegó al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. La Corte avaló la medida, pero no por los argumentos que se esgrimían entonces: seguridad, discriminación o atentado contra la libertad de pensamiento.
La sentencia marcó un punto de inflexión y precipitó el debate en otros países, coincidiendo además con la crisis económica, la crisis migratoria y el auge de la extrema derecha.
El Consejo de Europa o Amnistía Internacional se han pronunciado en sentido contrario: creen que la medida es discriminatoria, que viola los derechos de las mujeres y que hay que respetar la libertad religiosa. Pero, ¿son realmente libres de elegir si llevan este tipo de prendas?
Con la población musulmana en aumento, el debate obliga a decidir si se mira a otro lado en nombre de la tolerancia religiosa o se defiende, sin matices, la igualdad e integridad de todas las mujeres en suelo europeo, sea una o sean cuatrocientas, quiénes porten estas prendas.